Berza malagueña, el plato de cuchara que es perfecto para entrar en calor cuando llegan el frío y las lluvias
Cuando las temperaturas bajan y las tardes se acortan, en muchas cocinas de Málaga vuelve a sonar el mismo ruido de siempre: el de la olla grande al fuego, con el caldo burbujeando. Es la señal de que llega la temporada de los platos de cuchara, y entre ellos, la berza malagueña, que regresa a las mesas con los primeros días de frío hasta quedarse durante todo el invierno.
Se trata de un guiso espeso, de los que llenan el plato y también el cuerpo. Verdura, legumbre, patata y carne de cerdo que se cuecen juntas hasta que todo se une en un caldo con mucho sabor. Una comida del recetario tradicional.
Un plato con sello de Málaga
La berza malagueña es originaria de Málaga y forma parte de su cocina de cuchara, la que se apoya en productos sencillos y en recetas que pasan de una generación a otra. Como ocurre con tantos platos tradicionales, no hay una única receta: cada familia tiene la suya y cada cocina le da su toque. Lo que sí comparten todas es el corazón de este tipo de platos, que consiste en aprovechar bien los ingredientes y cocinarlos a fuego lento.
Es un plato que pide tiempo y tranquilidad, y se asocia a los días de descanso, a las comidas en familia y a las sobremesas largas, de esas en las que nadie mira el reloj.
Cómo se prepara
Ingredientes:
- 200 gramos de garbanzos
- Un hueso
- Un rabo de cerdo
- 500 gramos de carne de ternera (morcillo)
- ½ Pollo
- Tocino añejo
- Morcilla
- Dos zanahorias
- 50 gramos de habas
- 100 gramos de calabaza
- 200 gramos de judías verdes
- 50 gramos de acelgas
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimentón, pimienta, sal y comino
- Un ajo
La carne de cerdo pone el toque de contundencia. Según la receta de cada casa, se usan productos como el chorizo, la morcilla, el tocino o los huesos, que sueltan sabor al caldo mientras se cuece. Después llegan los condimentos que se usan en muchas cocinas del sur, como el ajo, el pimentón o el comino, que se ajustan al gusto de quien cocina.
Antes de cocinar debemos dejar los garbanzos a remojo en agua con sal durante una noche. Al día siguiente comenzaremos lavando y cortando las patatas, las zanahorias y las judías verdes y lo meteremos todo en una olla con el resto de ingredientes, a excepción de la morcilla. Tenemos que cubrir todos los ingredientes con agua.
Dejaremos cocinando a fuego fuerte hasta que comience a hervir, es entonces cuando retiraremos la capa de grasa que se forma en la superficie de la olla con una espumadera.
Esperaremos a que el agua hierva unos 45 minutos para que los garbanzos y verduras queden tiernos. Añadiremos la morcilla y dejaremos solo cinco minutos más hirviendo.
Antes de servir, recomendamos probar el punto de sal, por si faltara una pizca. Este plato se disfruta más cuando está caliente así que puedes servirlo directamente.
Por qué gusta tanto en invierno
La respuesta está en el plato: es caliente, espeso y llena mucho, algo que se agradece cuando fuera hace frío. Un plato de berza al llegar a casa tras una mañana fría sienta como pocas cosas. Además, da para mucho: una olla grande permite comer varios días, y es habitual que los guisos de cuchara ganen sabor al reposar de un día para otro.
La berza malagueña se disfruta sobre todo en casa, donde se prepara los fines de semana o en reuniones. Pero también puede encontrarse en la carta de algunos bares y restaurantes de cocina tradicional cuando llegan los meses de frío. Para quien viene de fuera, probarla es una buena manera de conocer la cocina típica de Málaga más allá de los clásicos populares.
Algunos consejos para acertar
- Lo primero es no tener prisa, ya que la berza necesita tiempo y un fuego tranquilo, y si se cuece con prisas el resultado no es el mismo.
- Lo segundo es dejar las legumbres en remojo desde el día anterior, para que queden tiernas. Y lo tercero es probar el caldo antes de echar la sal, porque el chorizo, la morcilla o el tocino ya aportan la suya.
- Es un plato ideal para grupos grandes, y si algo tiene la berza malagueña es que invita a juntar a la gente alrededor de la mesa.
- Se sirve caliente, en plato hondo y, normalmente, junto a un trozo de pan para mojar en el caldo.
Si el frío aprieta y apetece algo que reconforte, la berza malagueña es una apuesta segura.
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