Escupir sangre, ¿es grave?

Toser sangre

La sangre siempre alarma. Además, toser sangre puede causar ansiedad y cierta preocupación. Aunque en la mayoría de los casos los motivos por los que esto ocurre pueden ser tan leves como una simple irritación de las vías respiratorias que se produce al toser, no deben descartarse otras causas más graves. 

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De dónde procede la sangre 

Cuando escupimos sangre, esta puede provenir de los pulmones, el estómago o la garganta. Puede aparecer en forma de algunas finas vetas de sangre de color rojo brillante. Es importante determinar el lugar del sangrado para poder concluir los motivos por los que esto ocurre. 

En la mayoría de los casos la sangre procede de los pulmones y, con menos frecuencia, del estómago o del tracto digestivo.

  • De los pulmones: recibe el nombre de hemoptisis. Suelen aparecer pequeñas cantidades de sangre de color rojo brillante; esputo espumoso manchado de sangre; o sangre oscura. 
  • Del tracto digestivo: se conoce con el término hematemesis. En este caso la sangre es más oscura y lo más probable es que se origine en el estómago o en otra parte del tracto digestivo. Esto puede ser un signo de una afección más grave.

Algunas de las posibles causas más comunes incluyen:

  • Neumonía: inflamación del tejido en uno o ambos pulmones, sobre todo causada por una infección.
  • Bronquitis: una infección de las principales vías respiratorias de los pulmones (bronquios) que hace que se irriten e inflamen. Puede estar causada por un virus o una bacteria, aunque la bronquitis viral es mucho más común.
  • Tuberculosis: una infección pulmonar grave asociada con fiebre y sudoración que puede tratarse con antibióticos. Está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis (MTB) que afecta sobre todo a los pulmones.
  • Inhalación de un cuerpo extraño.

En ocasiones también puede ocurrir que una hemorragia nasal provoque la presencia de sangre en la tos.

Otras causas menos comunes son:

  • Embolia pulmonar (coágulo de sangre en los pulmones): suele producir dificultad repentina para respirar y dolor en el pecho.
  • Edema pulmonar (líquido en los pulmones): el esputo suele salir rosado y espumoso. Aparece sobre todo en personas con problemas cardíacos preexistentes.
  • Bronquiectasia: describe un agrandamiento permanente de partes de las vías respiratorias en los pulmones. También ocurre con una infección, dificultad para respirar y sibilancias.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): es un bloqueo permanente del flujo de aire en los pulmones. En la mayoría de los casos causa dificultad para respirar, tos, producción de esputo y sibilancias.
  • Cáncer de pulmón: el riesgo suele aumentar en personas mayores de 40 años fumadoras. Se considera que la hemoptisis es el único síntoma en solo el 7% de las personas diagnosticadas y el más específico para el diagnóstico.
  • Cáncer de garganta o tráquea: generalmente empieza en la garganta, la laringe o la tráquea. Puede causar hinchazón o dolor que no sana y dolor de garganta permanente.
  • Tomar anticoagulantes: se trata de medicamentos que evitan que la sangre se coagule.

Cuándo es el momento de visitar el médico

Aunque cualquier cantidad de sangre al toser puede ser alarmante, toser moco con un poco de sangre no suele ser grave. Sí es importante consultar con un médico cuando al toser sale mucha sangre o a intervalos frecuentes; también si la sangre es de un color oscuro y tiene restos de comida, porque puede ser una señal de un problema grave en el tracto digestivo.

No deben pasarse por alto otros signos que pueden acompañar a la sangre en la tos:

  • Pérdida de apetito
  • Pérdida inexplicable de peso
  • Sangre en la orina o las heces
  • Dolor de pecho, mareo o aturdimiento
  • Dificultad para respirar

Toser sangre es un síntoma de enfermedad, afección o dolencia e ignorarlo puede hacer que la causa subyacente empeore. Por lo tanto, la prevención consiste en abordar el problema y obtener el tratamiento adecuado. Fumar, respirar aire contaminado e ignorar una tos persistente son factores de riesgo.

Para determinar la causa de la tos con sangre, algunas de las pruebas más usadas son una radiografía de tórax para examinar los pulmones en busca de tumores, neumonía o embolia pulmonar; un hemograma completo para verificar si hay infección; análisis de sangre o electrocardiograma para diagnosticar si hay insuficiencia cardíaca congestiva.

El tratamiento dependerá de la afección que causa la presencia de sangre en la tos: antibióticos en el caso de ciertos tipos de neumonía o tuberculosis; anticoagulantes o medicamentos para disolver coágulos en el caso de embolias pulmonares; o una intervención quirúrgica en el caso de una insuficiencia cardíaca congestiva.

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