¿Por qué mi gato se frota con mis piernas?

Eva San Martín

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Por mucho que queramos a nuestros gatos, no significa que siempre los entendamos. Puede que nos preguntemos por qué nos guiñan los ojos o por qué nos dan masajes con sus patas y nos amasan como si fuéramos un bollo de pan.

O que nos asalten las dudas cuando vemos a nuestro gato frotarse con nuestras piernas de forma insistente. Y restregar su adorable cara con la nuestra mientras ronronea. Pues bien: el motivo por el que los gatos restriegan su cuerpo con objetos, muebles y hasta con nosotros, sus queridos humanos, tiene que ver con el olor.

Más bien, con esos mensajes químicos que los expertos en comportamiento felino llamamos feromonas, y que nuestros amigos felinos utilizan a comunicarse y sentirse seguros. 

Los gatos “hablan” también con mensajes químicos

El cuerpo de nuestros gatos está cubierto de glándulas capaces de producir unas moléculas o mensajes químicos llamados feromonas, que nosotros no olemos pero nuestros gatos sí: ¡y es que sus narices son entre 1.000 y 10.000 veces más potentes que las nuestras! Estas glándulas se encuentran, sobre todo, concentradas en la zona de la cara de nuestros queridos gatos, pero también en la base de su cola y hasta en las almohadillas de sus patas.

Y, gracias a ellas, cuando nuestros camaradas de ronroneos restriegan su cuerpo o su cabeza con los muebles, el sofá o con las esquinas de la pared, lo que están haciendo es depositar en todas estas superficies su olor más personal. ¡Lo mismo que hacen cuando se frotan con nuestras piernas!

Tanto restregarse, tiene dos motivos: por un lado, permite a nuestras queridas bolas de pelo marcar su territorio; es decir, marcar estos objetos o superficies como parte de su zona segura. Así que, en esencia, cuando nuestros gatos se frotan con nosotros, lo que hacen es reclamarnos como propios. Un modo gatuno de decir: “Este humano o esta humana es mía”, en su propio idioma felino.

Tu gato se restriega con tus piernas: ¡así te dice que te quiere!

Además, estos frotamientos tan gatunos, y hasta cabezazos cariñosos con nuestro cuerpo, también constituyen un modo de expresar afecto, y de decir a que quien los recibe que lo consideran parte de su grupo social más íntimo: sea otro gato, un perro amigo, o nosotros, sus queridos humanos.

Restregarse les permite compartir su olor con nosotros o con otros felinos a los que consideran sus amigos. En otros maullidos: nuestro gato está creando un olor comunal, de grupo. Y con estos restregones insistentes, dice que nos considera parte de su círculo social peludo más íntimo. ¡Casi nada!

Hay más: si nuestra elegante gatita se frota con nuestras piernas, también le está diciendo a los otros gatos que viven en casa que somos “su humana”. Otro modo peludo de decirnos que les gustamos, y que nos quieren mucho. ¡A su peluda manera!

Y depositar su olor en forma de estos mensajes químicos, sobre todo, faciales, en muebles, como el sofá, o en nuestro cuerpo, tiene ventajas. Estos mensajes químicos gatunos resultan duraderos, y permanecerán allí donde los han dejado incluso cuando nuestra gatita esté lejos, ¡y aunque lleve dos horas durmiendo en su árbol rascador preferido del salón!

Y tu gato se restriega contigo: ¡porque quiere tu atención!

Además de transferirnos su olor, hay otra razón que puede explicar esos cabezazos gatunos insistentes contra nuestros brazos, o esos adorables restregones contras las piernas. Y es que, con ellos, nuestros gatos suelen conseguir lo que quieren: ¡nuestra atención!

Es más: estos bonitos frotamientos gatunos constituyen un comportamiento aprendido y no instintivo. Es decir, nuestro ronroneador preferido ha aprendido que esos cabezazos sirven para conseguir de nosotros aquello que desea en ese momento: sean caricias, ¡o que le pongamos la cena de una peluda vez!

¿Me preocupo si mi gata no deja de frotarse con cosas, a todas horas?

No. Por mucho que nuestro gatito se haya aficionado a los cabezazos y restregones, no hay motivo para preocuparse; como remarco en las consultas de comportamiento felino, cuando alguien necesita ayuda con su gato.

Ya lo sabemos: esos adorables frotes constituyen un comportamiento felino natural, que ayuda a nuestros amigos a sentirse seguros y más felices en casa. Unos restregones peludos que, además, están cargados de mucho cariño gatuno.

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Por mucho que queramos a nuestros gatos, no significa que siempre los entendamos. Puede que nos preguntemos por qué nos guiñan los ojos o por qué nos dan masajes con sus patas y nos amasan como si fuéramos un bollo de pan.

O que nos asalten las dudas cuando vemos a nuestro gato frotarse con nuestras piernas de forma insistente. Y restregar su adorable cara con la nuestra mientras ronronea. Pues bien: el motivo por el que los gatos restriegan su cuerpo con objetos, muebles y hasta con nosotros, sus queridos humanos, tiene que ver con el olor.

Más bien, con esos mensajes químicos que los expertos en comportamiento felino llamamos feromonas, y que nuestros amigos felinos utilizan a comunicarse y sentirse seguros. 

Los gatos “hablan” también con mensajes químicos

El cuerpo de nuestros gatos está cubierto de glándulas capaces de producir unas moléculas o mensajes químicos llamados feromonas, que nosotros no olemos pero nuestros gatos sí: ¡y es que sus narices son entre 1.000 y 10.000 veces más potentes que las nuestras! Estas glándulas se encuentran, sobre todo, concentradas en la zona de la cara de nuestros queridos gatos, pero también en la base de su cola y hasta en las almohadillas de sus patas.

Y, gracias a ellas, cuando nuestros camaradas de ronroneos restriegan su cuerpo o su cabeza con los muebles, el sofá o con las esquinas de la pared, lo que están haciendo es depositar en todas estas superficies su olor más personal. ¡Lo mismo que hacen cuando se frotan con nuestras piernas!

Tanto restregarse, tiene dos motivos: por un lado, permite a nuestras queridas bolas de pelo marcar su territorio; es decir, marcar estos objetos o superficies como parte de su zona segura. Así que, en esencia, cuando nuestros gatos se frotan con nosotros, lo que hacen es reclamarnos como propios. Un modo gatuno de decir: “Este humano o esta humana es mía”, en su propio idioma felino.

Tu gato se restriega con tus piernas: ¡así te dice que te quiere!

Además, estos frotamientos tan gatunos, y hasta cabezazos cariñosos con nuestro cuerpo, también constituyen un modo de expresar afecto, y de decir a que quien los recibe que lo consideran parte de su grupo social más íntimo: sea otro gato, un perro amigo, o nosotros, sus queridos humanos.

Restregarse les permite compartir su olor con nosotros o con otros felinos a los que consideran sus amigos. En otros maullidos: nuestro gato está creando un olor comunal, de grupo. Y con estos restregones insistentes, dice que nos considera parte de su círculo social peludo más íntimo. ¡Casi nada!

Hay más: si nuestra elegante gatita se frota con nuestras piernas, también le está diciendo a los otros gatos que viven en casa que somos “su humana”. Otro modo peludo de decirnos que les gustamos, y que nos quieren mucho. ¡A su peluda manera!

Y depositar su olor en forma de estos mensajes químicos, sobre todo, faciales, en muebles, como el sofá, o en nuestro cuerpo, tiene ventajas. Estos mensajes químicos gatunos resultan duraderos, y permanecerán allí donde los han dejado incluso cuando nuestra gatita esté lejos, ¡y aunque lleve dos horas durmiendo en su árbol rascador preferido del salón!

Y tu gato se restriega contigo: ¡porque quiere tu atención!

Además de transferirnos su olor, hay otra razón que puede explicar esos cabezazos gatunos insistentes contra nuestros brazos, o esos adorables restregones contras las piernas. Y es que, con ellos, nuestros gatos suelen conseguir lo que quieren: ¡nuestra atención!

Es más: estos bonitos frotamientos gatunos constituyen un comportamiento aprendido y no instintivo. Es decir, nuestro ronroneador preferido ha aprendido que esos cabezazos sirven para conseguir de nosotros aquello que desea en ese momento: sean caricias, ¡o que le pongamos la cena de una peluda vez!

¿Me preocupo si mi gata no deja de frotarse con cosas, a todas horas?

No. Por mucho que nuestro gatito se haya aficionado a los cabezazos y restregones, no hay motivo para preocuparse; como remarco en las consultas de comportamiento felino, cuando alguien necesita ayuda con su gato.

Ya lo sabemos: esos adorables frotes constituyen un comportamiento felino natural, que ayuda a nuestros amigos a sentirse seguros y más felices en casa. Unos restregones peludos que, además, están cargados de mucho cariño gatuno.

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Por mucho que queramos a nuestros gatos, no significa que siempre los entendamos. Puede que nos preguntemos por qué nos guiñan los ojos o por qué nos dan masajes con sus patas y nos amasan como si fuéramos un bollo de pan.

O que nos asalten las dudas cuando vemos a nuestro gato frotarse con nuestras piernas de forma insistente. Y restregar su adorable cara con la nuestra mientras ronronea. Pues bien: el motivo por el que los gatos restriegan su cuerpo con objetos, muebles y hasta con nosotros, sus queridos humanos, tiene que ver con el olor.