Comic Barcelona recupera la idea de “un centro cultural y no solo comercial” en su 40 aniversario

Gerardo Vilches

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Los próximos días 6, 7 y 8 de mayo se celebra la 40 edición de Comic Barcelona. Se trata de uno de los festivales de cómic más importantes y con mayor número de visitantes de España que, desde 1988 y hasta 2019, se denominó oficialmente Saló Internacional del Còmic de Barcelona. Para el público, era simplemente “el Salón del Cómic”, un nombre que cuesta dejar de usar pese al cambio de marca. La primera edición se celebró en 1981, fruto del esfuerzo de un grupo de dibujantes y editores, tras una inspiradora visita al Festival de Angoulême. A partir de 1988, el Salón es organizado por Ficomic (Federación de Instituciones profesionales del cómic), una institución en la que están presentes distribuidores, libreros y editores (pero no autores), que aumenta progresivamente las dimensiones del evento. Convertido en la feria de referencia, el Salón atravesó diferentes etapas y evolucionó, en los últimos años, hacia un modelo comercial donde el merchandising, el audiovisual o el cosplay fueron ganando terreno de forma que el cómic, y más concretamente el cómic español, parecía perder el lugar central que debería tener, a juicio de muchos editores y autores que, durante estos años, han sido críticos con dicho modelo.

La dibujante Julie Doucet, ganadora en Angoulême: "Casi no podía creérmelo porque apenas nominan a mujeres"

Saber más

La llegada a la organización del festival de Meritxell Puig, nueva directora desde 2019, parecía iniciar una nueva etapa en la que se pretendía conectar con las nuevas tendencias en el cómic español y situarlo, de nuevo, en el centro del Salón. El cartel diseñado por Ana Galvañ, una de las artistas más experimentales y rupturistas del momento, se convirtió en un símbolo de esa nueva política y en toda una declaración de intenciones. Sin embargo, los posibles planes de Puig y su equipo se vieron paralizados por la pandemia de la COVID-19, que obligó a suspender la edición de 2020 y a celebrar la de 2021 de manera virtual. Por si fuera poco, esa edición se vio marcada por una fuerte polémica: el jurado de los tradicionales premios de Cómic Barcelona decidió otorgar su Gran Premio, que hasta entonces siempre había recaído en algún autor de cómic veterano en reconocimiento a su carrera, al teórico y editor Antonio Martín. Esta decisión provocó la difusión de un manifiesto, firmado por más de trescientos autores y autoras, que rechazaban el citado premio y exigían su retirada, al tiempo que amenazaban con no volver a asistir al festival. La rectificación esperada no se produjo.

Superar la polémica

Así, Comic Barcelona afronta su edición de 2022 con el reto de estar a la altura de sus cuarenta años de historia, y con la incertidumbre de cómo podrán afectarle las dificultades recientes. Borja Crespo, veterano crítico y organizador de eventos, es el actual director de contenidos y asesor global de Comic Barcelona. En su opinión, se trata de un año atípico, en el que hasta hace muy poco no se sabía si se podría celebrar presencialmente o en qué condiciones. En consecuencia, no ha habido mucho tiempo para preparar la cita. A eso hay que sumar los dos años sin ingresos, aunque Crespo destaca que por suerte pudo celebrarse en 2021 el Manga Barcelona (también dependiente de Ficomic) de forma presencial. “Es importante el funcionamiento del Manga Barcelona para que exista Comic Barcelona”, afirma.

Desde la organización, son conscientes de las fracturas que se han abierto con los acontecimientos recientes. Pese a que Crespo defiende que en 2019 se inició un proyecto que busca que “el autor sea realmente el protagonista”, y que ahora hay que recuperar, también subraya los esfuerzos realizados para tender puentes e intentar acercar posturas con los sectores críticos con Comic Barcelona tras lo acontecido en 2021: “Se ha intentado avanzar en posibles colaboraciones y entendimientos. Y se ha empezado por el principal motivo de conflicto, que fueron las bases de los premios”. De este modo, en los meses previos a la edición de 2022 se han celebrado varias reuniones para debatir y modificar las bases, con representación de asociaciones del sector como ACDCómic (críticos y divulgadores), ARGH! (guionistas), ACEE y APCómic (profesionales del cómic). La idea es reconstruir el consenso, que los premios recuperen su simbolismo y que vote más gente, en palabras de Crespo.

Premios e invitados

Por el momento, las nominaciones muestran una cierta diversidad en las votaciones: en la categoría de mejor obra de autor/a español/a están nominados Contrapaso de Teresa Valero, El Pacto de Paco Sordo, Romeo Muerto de Santiago Sequeiros, Us de Sara Soler y Villanueva de Javi de Castro. Al Premio al Autor/a Revelación optan Alba Cardona, Fran P. Lobato, Genie Espinosa, Guillermo Lizarán y Paco Sordo. El jurado estará compuesto por profesionales y representantes de la mayoría de asociaciones que participaron de aquellos debates: Mery Cuesta, Jordi Costa, Ferrán Clavero, Iria Ros y Fernando Llor. La cuantía económica de los premios mantiene el recorte de la edición de 2021, debido a la situación económica que atraviesa Comic Barcelona tras dos años de pandemia, pero, sin embargo, recientemente se ha anunciado una línea de becas que deberá concretarse en el futuro, y que puede significar un impulso a la creación de cómics.

A pesar de este acercamiento, para algunos autores no ha sido suficiente y ya han anunciado en sus redes sociales que no acudirán al festival; es el caso de Javi de Castro, Mauro Entrialgo o David Rubín. Por otro lado, firmantes del manifiesto como Paco Roca, Sara Soler o David Muñoz han sido ya anunciados como invitados. A ellos se suman nombres nacionales como Das Pastoras, Miguel Ángel Martín, Santiago Sequeiros, Aroha Travé, Ana Penyas, Mayte Alvarado o Carla Berrocal, autora del cartel de esta edición. Entre los invitados internacionales, se encuentran autores de la talla de Peter Bagge, Jacques Tardi, Nora Krug, Kat Leyh o Brecht Evens. Cristina Durán, vicepresidenta de APCómic (formada recientemente para defender los derechos de los autores y autoras de cómic), manifiesta que desde su asociación se valoran positivamente los pasos dados y se apuesta por el diálogo y la búsqueda de mejoras, aunque también mantendrán una actitud crítica, atentos a las diferentes sensibilidades de sus socios con respecto al festival y a Ficomic: “Somos conscientes de la multiplicidad de opiniones que hay en el mundo del cómic y las personas asociadas, y seguiremos trabajando para intentar unir a todos y a todas en este y otros asuntos”.

Un programa muy completo

En cualquier caso, la presente edición servirá de termómetro del sector y permitirá valorar la situación. Borja Crespo espera que sea “un punto y aparte”, y que sirva para “hacer balance”. También se han puesto muchos esfuerzos en el nutrido programa de actividades, que pretende continuar con el camino tomado hace cuatro años. Las cuarenta ediciones del festival se celebrarán con una exposición comisariada por Toni Guiral que, a través de un eje cronológico, repasará los hitos de la historia del Salón, pero también del cómic español. El recientemente fallecido Miguel Gallardo será homenajeado en otra exposición comisariada por Roser Messa, que, en palabras de Crespo, será “la gran exposición del Salón”.

Las diferentes secciones de Comic Barcelona también ofrecerán un variado programa, con más salas habilitadas para actividades que en anteriores ediciones. Se reforzará Comic Pro, la parte coordinada por Elisa McCausland dirigida a los profesionales del cómic, mientras que Comic Kids, orientada a la infancia, ofrecerá cuentacuentos y varios talleres. Comic Fantasy, coordinada por Cels Piñol, explorará las relaciones entre los cómics y los juegos de rol y de tablero. En el marco de Comic Vision, se proyectarán películas como Ninjababy (Yngvild Sve Flikke), Gora Automatikoa (David Galán Galindo, Esaú Dharma y Pablo Vara) o el live action del manga Tokyo Revengers. También se presentará el ambicioso proyecto Robot Dreams, basado en los cómics de Sara Varon y dirigido por Pablo Berger. También tendrán cabida los documentales, como Ladroncomix: tinta y alto voltaje de rock’n’roll (Manolito Motosierra, Guillem Puig y Xes Vilà Roig), que explora la vida y obra del dibujante Joaquín Ladrón.

Habrá, además, algunas novedades, como una zona de pódcast, o la celebración de conciertos: España Futurista, el proyecto del dibujante Paco Alcázar, y un concierto de Tronco, proyecto musical de la autora Conxita Herrero y su hermano Fermí, cuyas canciones serán dibujadas en directo por Álvaro Ortiz y Roberta Vázquez.

La intención del comité organizador de Comic Barcelona, en palabras de Borja Crespo, es “recuperar la idea de que el festival no es solo un sitio al que vas a comprar tebeos, sino uno al que vas a aprender, a conocer gente, a que salgan proyectos: un centro cultural y no solo comercial”. Se consiga o no, lo cierto es que, durante los tres días que durará Comic Barcelona, todo el sector observará atentamente lo que allí suceda.

Los próximos días 6, 7 y 8 de mayo se celebra la 40 edición de Comic Barcelona. Se trata de uno de los festivales de cómic más importantes y con mayor número de visitantes de España que, desde 1988 y hasta 2019, se denominó oficialmente Saló Internacional del Còmic de Barcelona. Para el público, era simplemente “el Salón del Cómic”, un nombre que cuesta dejar de usar pese al cambio de marca. La primera edición se celebró en 1981, fruto del esfuerzo de un grupo de dibujantes y editores, tras una inspiradora visita al Festival de Angoulême. A partir de 1988, el Salón es organizado por Ficomic (Federación de Instituciones profesionales del cómic), una institución en la que están presentes distribuidores, libreros y editores (pero no autores), que aumenta progresivamente las dimensiones del evento. Convertido en la feria de referencia, el Salón atravesó diferentes etapas y evolucionó, en los últimos años, hacia un modelo comercial donde el merchandising, el audiovisual o el cosplay fueron ganando terreno de forma que el cómic, y más concretamente el cómic español, parecía perder el lugar central que debería tener, a juicio de muchos editores y autores que, durante estos años, han sido críticos con dicho modelo.

La dibujante Julie Doucet, ganadora en Angoulême: "Casi no podía creérmelo porque apenas nominan a mujeres"

Saber más

La llegada a la organización del festival de Meritxell Puig, nueva directora desde 2019, parecía iniciar una nueva etapa en la que se pretendía conectar con las nuevas tendencias en el cómic español y situarlo, de nuevo, en el centro del Salón. El cartel diseñado por Ana Galvañ, una de las artistas más experimentales y rupturistas del momento, se convirtió en un símbolo de esa nueva política y en toda una declaración de intenciones. Sin embargo, los posibles planes de Puig y su equipo se vieron paralizados por la pandemia de la COVID-19, que obligó a suspender la edición de 2020 y a celebrar la de 2021 de manera virtual. Por si fuera poco, esa edición se vio marcada por una fuerte polémica: el jurado de los tradicionales premios de Cómic Barcelona decidió otorgar su Gran Premio, que hasta entonces siempre había recaído en algún autor de cómic veterano en reconocimiento a su carrera, al teórico y editor Antonio Martín. Esta decisión provocó la difusión de un manifiesto, firmado por más de trescientos autores y autoras, que rechazaban el citado premio y exigían su retirada, al tiempo que amenazaban con no volver a asistir al festival. La rectificación esperada no se produjo.

Superar la polémica

Así, Comic Barcelona afronta su edición de 2022 con el reto de estar a la altura de sus cuarenta años de historia, y con la incertidumbre de cómo podrán afectarle las dificultades recientes. Borja Crespo, veterano crítico y organizador de eventos, es el actual director de contenidos y asesor global de Comic Barcelona. En su opinión, se trata de un año atípico, en el que hasta hace muy poco no se sabía si se podría celebrar presencialmente o en qué condiciones. En consecuencia, no ha habido mucho tiempo para preparar la cita. A eso hay que sumar los dos años sin ingresos, aunque Crespo destaca que por suerte pudo celebrarse en 2021 el Manga Barcelona (también dependiente de Ficomic) de forma presencial. “Es importante el funcionamiento del Manga Barcelona para que exista Comic Barcelona”, afirma.

Desde la organización, son conscientes de las fracturas que se han abierto con los acontecimientos recientes. Pese a que Crespo defiende que en 2019 se inició un proyecto que busca que “el autor sea realmente el protagonista”, y que ahora hay que recuperar, también subraya los esfuerzos realizados para tender puentes e intentar acercar posturas con los sectores críticos con Comic Barcelona tras lo acontecido en 2021: “Se ha intentado avanzar en posibles colaboraciones y entendimientos. Y se ha empezado por el principal motivo de conflicto, que fueron las bases de los premios”. De este modo, en los meses previos a la edición de 2022 se han celebrado varias reuniones para debatir y modificar las bases, con representación de asociaciones del sector como ACDCómic (críticos y divulgadores), ARGH! (guionistas), ACEE y APCómic (profesionales del cómic). La idea es reconstruir el consenso, que los premios recuperen su simbolismo y que vote más gente, en palabras de Crespo.

Premios e invitados

Por el momento, las nominaciones muestran una cierta diversidad en las votaciones: en la categoría de mejor obra de autor/a español/a están nominados Contrapaso de Teresa Valero, El Pacto de Paco Sordo, Romeo Muerto de Santiago Sequeiros, Us de Sara Soler y Villanueva de Javi de Castro. Al Premio al Autor/a Revelación optan Alba Cardona, Fran P. Lobato, Genie Espinosa, Guillermo Lizarán y Paco Sordo. El jurado estará compuesto por profesionales y representantes de la mayoría de asociaciones que participaron de aquellos debates: Mery Cuesta, Jordi Costa, Ferrán Clavero, Iria Ros y Fernando Llor. La cuantía económica de los premios mantiene el recorte de la edición de 2021, debido a la situación económica que atraviesa Comic Barcelona tras dos años de pandemia, pero, sin embargo, recientemente se ha anunciado una línea de becas que deberá concretarse en el futuro, y que puede significar un impulso a la creación de cómics.

A pesar de este acercamiento, para algunos autores no ha sido suficiente y ya han anunciado en sus redes sociales que no acudirán al festival; es el caso de Javi de Castro, Mauro Entrialgo o David Rubín. Por otro lado, firmantes del manifiesto como Paco Roca, Sara Soler o David Muñoz han sido ya anunciados como invitados. A ellos se suman nombres nacionales como Das Pastoras, Miguel Ángel Martín, Santiago Sequeiros, Aroha Travé, Ana Penyas, Mayte Alvarado o Carla Berrocal, autora del cartel de esta edición. Entre los invitados internacionales, se encuentran autores de la talla de Peter Bagge, Jacques Tardi, Nora Krug, Kat Leyh o Brecht Evens. Cristina Durán, vicepresidenta de APCómic (formada recientemente para defender los derechos de los autores y autoras de cómic), manifiesta que desde su asociación se valoran positivamente los pasos dados y se apuesta por el diálogo y la búsqueda de mejoras, aunque también mantendrán una actitud crítica, atentos a las diferentes sensibilidades de sus socios con respecto al festival y a Ficomic: “Somos conscientes de la multiplicidad de opiniones que hay en el mundo del cómic y las personas asociadas, y seguiremos trabajando para intentar unir a todos y a todas en este y otros asuntos”.

Un programa muy completo

En cualquier caso, la presente edición servirá de termómetro del sector y permitirá valorar la situación. Borja Crespo espera que sea “un punto y aparte”, y que sirva para “hacer balance”. También se han puesto muchos esfuerzos en el nutrido programa de actividades, que pretende continuar con el camino tomado hace cuatro años. Las cuarenta ediciones del festival se celebrarán con una exposición comisariada por Toni Guiral que, a través de un eje cronológico, repasará los hitos de la historia del Salón, pero también del cómic español. El recientemente fallecido Miguel Gallardo será homenajeado en otra exposición comisariada por Roser Messa, que, en palabras de Crespo, será “la gran exposición del Salón”.

Las diferentes secciones de Comic Barcelona también ofrecerán un variado programa, con más salas habilitadas para actividades que en anteriores ediciones. Se reforzará Comic Pro, la parte coordinada por Elisa McCausland dirigida a los profesionales del cómic, mientras que Comic Kids, orientada a la infancia, ofrecerá cuentacuentos y varios talleres. Comic Fantasy, coordinada por Cels Piñol, explorará las relaciones entre los cómics y los juegos de rol y de tablero. En el marco de Comic Vision, se proyectarán películas como Ninjababy (Yngvild Sve Flikke), Gora Automatikoa (David Galán Galindo, Esaú Dharma y Pablo Vara) o el live action del manga Tokyo Revengers. También se presentará el ambicioso proyecto Robot Dreams, basado en los cómics de Sara Varon y dirigido por Pablo Berger. También tendrán cabida los documentales, como Ladroncomix: tinta y alto voltaje de rock’n’roll (Manolito Motosierra, Guillem Puig y Xes Vilà Roig), que explora la vida y obra del dibujante Joaquín Ladrón.

Habrá, además, algunas novedades, como una zona de pódcast, o la celebración de conciertos: España Futurista, el proyecto del dibujante Paco Alcázar, y un concierto de Tronco, proyecto musical de la autora Conxita Herrero y su hermano Fermí, cuyas canciones serán dibujadas en directo por Álvaro Ortiz y Roberta Vázquez.

La intención del comité organizador de Comic Barcelona, en palabras de Borja Crespo, es “recuperar la idea de que el festival no es solo un sitio al que vas a comprar tebeos, sino uno al que vas a aprender, a conocer gente, a que salgan proyectos: un centro cultural y no solo comercial”. Se consiga o no, lo cierto es que, durante los tres días que durará Comic Barcelona, todo el sector observará atentamente lo que allí suceda.

Los próximos días 6, 7 y 8 de mayo se celebra la 40 edición de Comic Barcelona. Se trata de uno de los festivales de cómic más importantes y con mayor número de visitantes de España que, desde 1988 y hasta 2019, se denominó oficialmente Saló Internacional del Còmic de Barcelona. Para el público, era simplemente “el Salón del Cómic”, un nombre que cuesta dejar de usar pese al cambio de marca. La primera edición se celebró en 1981, fruto del esfuerzo de un grupo de dibujantes y editores, tras una inspiradora visita al Festival de Angoulême. A partir de 1988, el Salón es organizado por Ficomic (Federación de Instituciones profesionales del cómic), una institución en la que están presentes distribuidores, libreros y editores (pero no autores), que aumenta progresivamente las dimensiones del evento. Convertido en la feria de referencia, el Salón atravesó diferentes etapas y evolucionó, en los últimos años, hacia un modelo comercial donde el merchandising, el audiovisual o el cosplay fueron ganando terreno de forma que el cómic, y más concretamente el cómic español, parecía perder el lugar central que debería tener, a juicio de muchos editores y autores que, durante estos años, han sido críticos con dicho modelo.

La dibujante Julie Doucet, ganadora en Angoulême: "Casi no podía creérmelo porque apenas nominan a mujeres"

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La llegada a la organización del festival de Meritxell Puig, nueva directora desde 2019, parecía iniciar una nueva etapa en la que se pretendía conectar con las nuevas tendencias en el cómic español y situarlo, de nuevo, en el centro del Salón. El cartel diseñado por Ana Galvañ, una de las artistas más experimentales y rupturistas del momento, se convirtió en un símbolo de esa nueva política y en toda una declaración de intenciones. Sin embargo, los posibles planes de Puig y su equipo se vieron paralizados por la pandemia de la COVID-19, que obligó a suspender la edición de 2020 y a celebrar la de 2021 de manera virtual. Por si fuera poco, esa edición se vio marcada por una fuerte polémica: el jurado de los tradicionales premios de Cómic Barcelona decidió otorgar su Gran Premio, que hasta entonces siempre había recaído en algún autor de cómic veterano en reconocimiento a su carrera, al teórico y editor Antonio Martín. Esta decisión provocó la difusión de un manifiesto, firmado por más de trescientos autores y autoras, que rechazaban el citado premio y exigían su retirada, al tiempo que amenazaban con no volver a asistir al festival. La rectificación esperada no se produjo.