Diecisiete años de luto es suficiente: los amigos convencen a Poison Ivy de dar a los Cramps el lugar que merecen
Un grave problema cardíaco acabó en 2009 con la vida de Lux Interior. 35 años antes, junto a Poison Ivy, había fundado The Cramps, la banda que en pleno apogeo del punk recuperó el rockabilly para transformarlo y pervertirlo más aún de lo que ya lo estaba desde su nacimiento.
The Cramps fueron una gloriosa irregularidad. Reivindicaron las raíces del rock a través de sus clásicos, untándolos bien con influencias como la serie B fantástica, las bandas de garage, el cine de terror y nombres como New York Dolls, T-Rex y, por supuesto, The Stooges. Fueron toda una provocación. Le devolvieron al rock su carácter lascivo, aquel que le imprimieron Elvis y Little Richard, pero también un escuadrón de ilustres olvidados (Charlie Feathers, Kip Taylor...) cuyos nombres reivindicaron a placer a lo largo de su trayectoria.
Cuando la muerte sorprendió a Lux Interior en 2009, el grupo ya se había erigido en una banda mil veces imitada pero irrepetible a base de predicar esas canciones que, como proclamaba el título de su primer e histórico álbum (Songs The Lord Taught Us, 1980), el Señor les enseñó. Un oscuro evangelio cuyo valor aumenta a medida que pasa el tiempo.
Ivy e Interior eran una pareja muy unida, tanto en lo personal como en lo artístico. Sin Lux a su lado, para ella nada relacionado con los Cramps tenía sentido. Se retiró de la vida pública y de la música. Ese es el motivo por el cual, en una época en la que el pasado del pop es constantemente reciclado, reenvasado y puesto de nuevo a la venta, no han aparecido reediciones de los discos del grupo. Problemas contractuales y malas decisiones profesionales persiguieron a la banda prácticamente desde sus inicios.
Hasta la fecha, solamente su primer álbum fue reeditado para su lanzamiento en cedé (en 1990), incluyendo algunas rarezas como temas extra. Paralelamente a eso, el mercado se ha visto invadido por discos con directos y colecciones de maquetas o temas perdidos, publicados sin pasar por los controles de calidad de sus verdaderos responsables. Desde hace unos meses, la situación ha cambiado.
Larry Hardy, director del sello independiente In The Red (cuyo catálogo está repleto de bandas herederas de los Cramps) convenció a Ivy para crear una empresa a través de la cual gestionar el catálogo, la mercancía y los derechos musicales de la banda. The Cramps Inc cuenta también con la participación del cineasta Jimmy Maslon (director de dos videoclips del grupo y de un documental sobre Hershell Gordon Lewis, artífice del gore). A partir de ahora, la música de Cramps, tanto la publicada como la inédita, tendrá la presencia y el respeto que merece.
Gravest Gravy es la primera entrega de este programa de lanzamientos que fans y aficionados en general han aplaudido desde que se anunció hace un par de meses. Publicado por Vengeance el pasado 21 de agosto, la marca que el grupo creó en 1977 para sacarse sus primeros sencillos (y agotadas ya las ediciones en vinilo), rescata las sesiones que registraron en octubre de 1977 en los estudios Ardent de Memphis, Tennessee, de la mano de Alex Chilton. De aquellas sesiones ya se conocían las canciones Surfin’ Bird, The Way I Walk, Human Fly, Domino y Lonesome Town que acabaron dando forma al mini álbum Gravest Hits (1978) y que recopilaba los dos primeros singles de la banda y un tema que no figuraba en ellos.
En 1989, Lux e Ivy mezclaron varios de los temas de Ardent que habían quedado sin estrenar para publicarlos en un álbum. Luego surgieron otras prioridades y el proyecto fue archivado. En 2008 decidieron retomarlo, pero la muerte de Interior impidió nuevamente que viera la luz. Gravest Gravy era un disco ya hecho, con los temas, la portada y el título decididos. Durante una visita a casa de Ivy, Hardy vio una caja con las cintas y preguntó qué era aquello. Así empezó todo. Dos fans devotos, Henry Rollins e Ian McKaye (Fugazi), han supervisado la edición del álbum con doce temas donde el embrión del sonido de The Cramps ya está más que formado.
Cuando se grabaron estas canciones, los Cramps ya empezaban a estar hartos de cómo se les trataba en Nueva York. La escena underground de la ciudad siempre tuvo a gala ser muy diversa, pero por lo visto, esa diversidad tenía unos límites. La crítica local se tomó su estilo como un chiste revivalista y muchos compañeros de escena los miraron por encima del hombro, a pesar de que algunos, como ocurrió con Ramones, les copiaron ideas.
Ivy y Lux habían llegado allí a finales de 1975, atraídos por el aura de una de sus formaciones favoritas, los New York Dolls. Estos acababan de separarse cuando llegaron allí, pero la ciudad les pareció perfecta para desarrollar el grupo que la pareja tenía en la mente. Su planteamiento era hacer música que devolviera el rock & roll a sus raíces más salvajes. Para ganarse la vida y poder poner en marcha la banda, Lux empezó a trabajar en una tienda de discos, mientras que Ivy se ganaba el sueldo como dominatriz.
En la tienda, Lux conoció a un comercial, admirador de Brian Jones, elemento perfecto para acabar de consolidar el grupo. A ambos les unía la pasión por los Stooges y a Ivy le llamó la atención que ella y Gregory cumpliesen años el mismo día. A él, una pitonisa le había dicho que en uno de sus cumpleaños conocería a alguien que le cambiaría la vida.
Lux era el vocalista, Ivy la guitarrista, pero Gregory se negó a tocar el bajo, instrumento fundamental en el rockabilly. Se empecinó en tocar la guitarra y su estilo marcó el sonido primigenio de los Cramps. El sonido de ella era más respetuoso con el del rock & roll clásico, inspirándose en gente como Link Wray, pero también en instrumentistas como The Duchess (alias de Norma Jean Wofford), Peggy Jones, Gloria Jolivet, Cornelia 'Cookie' Redmond o Debbie Hastings. “No sé por qué tocar la guitarra se considera un arte masculino —declaró—, salvo porque los hombres se han apropiado de ello. No requiere una fuerza especial ni un patrón cerebral masculino. De hecho, es algo muy femenino”.
Por su parte, Gregory se inclinaba más por el ruido y la distorsión y eso le dio un toque más contemporáneo a las grabaciones en las que participó. Le gustaba Elvis, pero también modernos como Gang Of Four y PiL. Esto derivaría en una serie de diferencias creativas que culminaron con su abrupta salida del grupo en 1980. Antes de eso, el caos y la violencia de su guitarra colaboraron a que Songs The Lord Taught Us se convirtiera en la obra maestra que es.
Los Cramps que se fueron a Ardent estrenaban nuevo batería. Tras haber probado suerte durante sus primeros dos años con Pam Balam primero y con Miriam Linna después, Nick Knox se había hecho con el puesto. A pesar de que tuvo que aprenderse el repertorio en unos días, su aportación sonora ya es notoria en Gravest Gravy. Su manera de golpear la batería, básica y rudimentaria, abre TV Set, una de las canciones emblemáticas de la formación en la que Interior ejerce como solamente él sabe hacerlo de Elvis poseído por Satanás mientras Gregory cortocircuita la canción con uno de sus característicos solos.
En el blog de Bandcamp, Henry Rollins destacaba que uno de los méritos de este disco es que incluye versiones que formaban parte de los primeros directos y que fueron desapareciendo a medida que iban saliendo las canciones originales. Entre dichas joyas ajenas está Hungry, de Paul Revere & The Raiders, y Problem Child, de Sam Phillips, fundador de Sun Records, cuna discográfica de Elvis, Carl Perkins y otros pioneros del rock & roll.
Los Cramps tuvieron ocasión de conocerlo durante aquella primera estancia en Ardent. “Le contamos que teníamos todos los singles de Sun, y él nos dijo: ”Bueno, ¿sabéis una cosa? Tenéis suerte“. Llevaba unas de esas enormes gafas que le agrandaban los ojos; parecía un monstruo del espacio exterior”. Así relataba Lux aquel encuentro a Dick Porter en el libro Viaje al centro de los Cramps (cuya edición en castellano en Liburuak ya lleva tres ediciones, la última de ellas con traducción revisada).
La idea era grabar solamente los temas necesarios para los singles que querían sacar, pero Chilton, otro personaje musical al margen de modas y fiel a sus gustos, los animó a que registraran todo lo que tenían. Por lo tanto, Gravest Gravy no es una colección de maquetas sino un disco que pudo haber sido el primero de la banda. Contiene versiones más salvajes de I Can’t Find My Mind y The Natives Are Restless, que volverían a hacer en su segundo álbum, Psychedelic Jungle (1981) con Kid Congo Power sustituyendo a Gregory. También están Twist & Shout y Weekend On Mars, ambas firmadas por Interior/Ivy, que nunca aparecieron en sus discos de estudio. En su crítica para Record Collector, Johnnie Johnstone, hablando de su versión de Hungry, dice algo que sirve para definir la esencia de los Cramps: “Es una brillante muestra de su genialidad para degradarlo todo hasta extinguir cualquier atisbo de decencia”.