Mad Cool vs. BBK Live: cómo la rivalidad entre dos promotores ha configurado una España de festivales ultracompetitivos

El verano de 2022 será recordado como el del “cuello de botella” de los macroconciertos, tal y como lo definió Albert Salmerón, presidente de la Asociación de Promotores Musicales. La España de festivales domina ya el mercado de la música en vivo, por encima de los conciertos, tanto en recaudación como en gasto de los asistentes. Mientras los espectadores de conciertos se mantienen en una planicie en torno a los 20 millones anuales desde hace casi una década, los de los festivales ascienden de manera imparable, camino de los siete millones en las últimas cifras válidas, las del año anterior a la pandemia.

Jamiroquai, Muse y RATM con fondos europeos: la Junta de Andalucía patrocina con 4,3 millones un festival en Málaga

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Se celebran casi un millar de festivales en España y este verano las grandes citas, ausentes durante dos ejercicios, han vuelto con ganas para recuperar el tiempo perdido. En la industria de los festivales hay dos movimientos que definen estructuralmente el mercado. Uno es la decisión de Primavera Sound de sacarle un gemelo al festival y llevarlo a Madrid, algo que ocurrirá en 2023; y el otro se viene produciendo desde hace unos años, y es la rivalidad entre la promotora Last Tour y el festival Mad Cool, que este verano ha trasladado el ring de su contienda no solo a Bilbao y a Madrid sino también a Málaga.

El próximo fin de semana, entre el 5 y el 10 de julio, un fan de la música deberá elegir si comprar un abono de 185 euros para ver durante cuatro días a grupos como Metallica, The Killers, Muse, Kings of Leon o Jack White en Madrid. O si pagar un abono por tres días (uno menos) a 155 euros para ver a The Killers (esta opción se repite), Pet Shop Boys, LCD Sound System, J Balvin o Placebo en Bilbao. El festival madrileño es más potente, largo, caro y variado musicalmente, pero el público al que va dirigido es el mismo.

El cuello de botella se estrecha de nuevo en septiembre con la aparición de dos nuevos festivales en Málaga, organizados ambos por las mismas empresas de los macroconciertos de Bilbao y Madrid: Cala Mijas, organizado por Last Tour del 1 al 3 de septiembre, y Andalucía Big Festival creado por Mad Cool del 8 al 10 de septiembre. Se trata de dos festivales destinados al mismo público, con cinco días de diferencia y en dos playas que distan 30 kilómetros la una de la otra. El cartel de Cala Mijas lo encabezan Arctic Monkeys, Nick Cave, The Chemical Brothers, Kraftwerk y Liam Gallagher (tres días, 154 euros), mientras que el otro, que se celebra en la playa de Sacaba, acoge a Rage Against the Machine, Jamiroquai y Muse (tres días, 125 euros).

Mad Cool y Last Tour tienen un origen común que puede servir como una de las explicaciones para entender la similitud entre sus dos parejas de festivales y también la coincidencia de fechas. Detrás del exitoso Bilbao BBK Live, del festival Azkena Rock y del BIME Live está la promotora Last Tour, que cuando surgió el festival estaba dirigida por Alfonso Santiago, Xabier Arretxe y Javier Arnaiz. En 2015, Arnaiz y Arretxe salieron de la empresa, según anunciaron en aquel momento “de mutuo acuerdo”, con el objetivo de “seguir sus carreras profesionales de una manera independiente al grupo Last Tour” sin cerrarse a “acuerdos para posibles colaboraciones futuras”. Las colaboraciones no solo no llegaron sino que poco después Arnaiz anunció un nuevo festival en Madrid, a celebrar a partir de 2016. Aunque en ese primer año el festival se instaló con un mes de anticipación sobre el BBK, a partir de 2017 las fechas de uno y otro festival fueron coincidentes.

¿Monte o meseta?

A pocos días de celebrarse el 15 aniversario del Bilbao BBK Live que reunirá a más de 100 artistas y 100.000 personas, Alfonso Santiago confiesa tener “cierto respeto a la vuelta” tras dos años de parón, pero afirma que para su festival no supone un problema la coincidencia con el Mad Cool en Madrid. El evento también tiene un fuerte respaldo de las administraciones públicas: el Ayuntamiento de Bilbao, que aporta 1,4 millones de euros (sin impuestos), la Diputación Foral de Bizkaia y hasta cuatro distintos departamentos del Gobierno vasco, como el Departamento de Turismo (25.000) el de Trabajo, el de Cultura y el de Desarrollo Económico.

“Ya venía pasando desde hace años el hecho de que haya varios festivales solapados. No hay muchos festivales nuevos, somos los mismos, pero la realidad es que otros festivales han tendido a hacerse más grandes y más amplios, y nosotros nos hemos quedado tratando de seguir teniendo una identidad, una forma de hacerlo y de ofertar comodidades”, afirma a elDiario.es, pues BBK habilita una zona de acampada y Mad Cool, no.

El director de Last Tour aclara que “no hay una relación” entre su organización y la de su exsocio: “Los festivales son totalmente diferentes, con una filosofía totalmente diferente y una forma de hacerlo distinta. Son dos proyectos muy diferentes en la forma de verlos y de concebirlos”, señala. De manera que si hay coincidencias con los grupos del cartel, como es el caso de The Killers o Nathy Peluso, no se debe a una coordinación para compartir gastos de la gira y hacerlos más asequibles, sino porque “es el artista quien decide a qué festivales ir y eso se negocia”: “No hay acuerdos entre los promotores”.

Este es el último año que Javier Arnaiz podrá organizar su Mad Cool en Madrid sin competencia al mismo nivel, pues Primavera Sound coloca su segundo fin de semana del 8 al 10 de junio de 2023 en Arganda del Rey, y las entradas se ponen a la venta este 1 de julio. Se desconoce qué apoyo público tendrá el promotor barcelonés pero tanto el Ayuntamiento de Madrid como la Comunidad de Madrid hacen una inversión importante en Mad Cool. El Ayuntamiento, a través de la empresa pública Madrid Destino, invierte 1.157.024 euros (sin impuestos) de patrocinio en el festival con un contrato negociado sin publicidad, mientras que la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad realiza un patrocinio directo de 900.000 euros (sin impuestos) al festival, “un apoyo vinculado al potencial de atracción turística”, según el gobierno regional, que prácticamente ha doblado la cantidad que invirtió en 2018. En total, dos millones de euros públicos, todavía lejos de los cuatro que invierte la Junta de Andalucía en un único festival organizado por el mismo promotor.

La competencia feroz se traslada al ring andaluz

Este año, además del festival de Valdebebas, Mad Cool organiza en Málaga Andalucía Big Festival gracias a un acuerdo con la Junta de Andalucía: un contrato de patrocinio, negociado y sin publicidad (es decir, sin concurso público), que recoge una inaudita inyección de dinero público para una sola edición de un festival: Andalucía pagará 4.235.000 euros, en principio el 80% de ellos asignados a fondos europeos FEDER, según el portal de contratación pública y como anunció Juan Marín siendo aún vicepresidente de la Junta y Consejero de Turismo, ahora en funciones.

El anuncio del Andalucía Big Festival llegó cuando ya se sabía que una semana antes, a poca distancia, se celebraría uno similar. El festival Cala Mijas, de Last Tour, fue anunciado el 29 de noviembre, culminando un concurso público que arrancó en julio y al que concurrió otra empresa candidata. El alcalde de Mijas, José Antonio González, explicó entonces que se colmaba la vieja aspiración por un festival en el municipio, que tiene 90.000 habitantes, un tercio de ellos extranjeros. La propuesta estaba recogida en el programa electoral del PSOE. “Queremos situar a Mijas en el mapa de festivales y ser conocidos también por esto. Que cuando alguien esté buscando un festival para sus vacaciones, pueda elegir Mijas”, explica Tamara Vera, concejala de Fiestas.

La alcaldía de este municipio ha firmado un acuerdo para asegurarse el festival cinco años, invirtiendo en él durante ese periodo de tiempo 5,2 millones de euros (sin impuestos), empezando por los 950.000 de este año. Last Tour está obligado a hacer una inversión de entre ocho y 12 millones de euros al año, en una cifra creciente hasta la finalización del contrato. En total, 50 millones de euros. A pesar de que Last Tour trae a la arena de la competencia festivalera un nuevo jugador, su director declara a elDiario.es que no quieren “estresar aún más ese mercado, que ya está bastante estresado”.

Mad Cool llegó a Andalucía fuertemente patrocinado, con un evidente respaldo de la Junta, y lo hizo poco después del anuncio de Cala Mijas. El 13 de diciembre, la Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía (dependiente de la consejería de Turismo) elaboró un “informe técnico” (sin firmar, pero atribuido al “técnico de comunicación”) sobre la conveniencia de patrocinar este festival, que ni siquiera se había anunciado. El 20 de enero, esa empresa pública y Andalucía Big Festival, S.L. firman el acuerdo. Andalucía Big Festival, S.L. había sido constituida el 25 de agosto, cinco días después de que la mesa de contratación del Ayuntamiento de Mijas adjudicara el Cala Mijas a Last Tour.

Juan Marín había defendido que el motivo para realizar este festival era ayudar a desestacionalizar el turismo en Málaga. “Estirar un poco más los meses de julio y agosto”, dijo en la presentación. Pero la línea de la temporada baja en Málaga no está en la segunda semana de septiembre. En septiembre de 2019 (último prepandemia) llegaron al aeropuerto de Málaga 1.016.235 viajeros, apenas 40.000 menos que en agosto, según cifras del Observatorio Turístico de la Costa del Sol. Según el INE, la ocupación hotelera fue del 72,87%, seis puntos más que en octubre y solo por debajo de agosto y, ligeramente, de julio (73,80%). Tampoco es que la provincia ande escasa de festivales de verano. Estos dos recién llegados se suman a Oh See! Málaga, Weekend Beach (Torre del Mar), Marenostrum (Fuengirola), Starlite (Marbella), Brisa Festival o Canela Festival, entre otros.

Mad Cool sufragará con dinero público una parte sustancial del festival malagueño, y rentabilizará doblemente la contratación de algunos de los artistas programándolos ese mismo fin de semana en Málaga y en Madrid, en una segunda cita en la capital denominada Mad Cool Sunset. Es el caso de Rage Against the Machine, Biffy Clyro, Glass Animals, Stereophonics, Run the Jewels, Kurt Vile & The Violators y Lucy Dacus, que harán doblete.

Dudas a dos meses vista

La cantidad, 4,3 millones de euros por una sola edición, y el hecho de que se haya entregado a dedo a una empresa sin implantación en Andalucía, provocó sarpullidos en otros promotores, que entienden que semejante ayuda altera las reglas de la competencia, y se quejaron en una carta abierta. Por público objetivo y cercanía (temporal y espacial), el más afectado sería el Cala Mijas, de los antiguos socios del director de Mad Cool. “Nosotros teníamos claro que no queríamos solapar con otros eventos en el municipio u otros cercanos. Por eso elegimos septiembre”, dice la concejala, que insiste: “Solo queremos situarnos en el mapa. No venimos a competir”.

En torno al Andalucía Big Festival se han ido acumulando muchas dudas, que ni las administraciones implicadas ni Mad Cool resuelven. Algunas siguen en el aire a dos meses del evento. La sede no se hizo pública hasta el 7 de abril, dos meses después de anunciarse y apenas cinco meses antes del evento, que pretende tener alcance internacional. Respecto a la aportación de dinero público, Marín negó que se tratase de una subvención encubierta, pero no está claro a cambio de qué patrocina la Junta de Andalucía (más allá del nombre) y, sobre todo, cómo encaja este patrocinio en el supuesto uso de fondos europeos FEDER, pues no encaja en ninguno de sus objetivos temáticos.

Las dudas se extienden a la participación del Ayuntamiento de Málaga, que el consistorio niega. El evento se publicita haciendo uso del logo del Ayuntamiento, pero sin autorización oficial, según fuentes municipales. La ubicación del evento, en la playa de Sacaba (dominio público marítimo-terrestre), obliga a recabar autorización de la Delegación Territorial de Desarrollo Sostenible, pero esta evita responder si se ha emitido, y se remite por sistema a la Consejería de Turismo, en teoría un patrocinador más. Y Turismo no responde.

Tampoco se han comunicado aún fechas o cartel de los Andalucía Live Concerts, a celebrar durante las semanas previas al Andalucía Big Festival en cada una de las siete restantes provincias andaluzas. Esta es una obligación recogida en el contrato, que de hecho define al Andalucía Big Festival como un evento que se celebrará “en varias localidades de Andalucía”, aunque haya acabado aterrizando en Málaga.

Estrés en el mercado

Javier Arnaiz ha declinado la petición de este medio para realizar una entrevista. En cambio, el director de Last Tour, Alfonso Santiago, ha explicado las diferencias entre montar un festival en una gran ciudad como hacen Primavera Sound y Mad Cool o hacerlo en Bilbao o Málaga: “En Madrid o Barcelona te encuentras con dos ciudades con una masa crítica muy importante, una capacidad hotelera enorme y 150 o 200 destinos aéreos y parte de ellos con una frecuencia diaria” por lo que, en un sitio más pequeño, “más allá de lo que tienes, lo importante es qué eres”, afirma.

Curiosamente, Santiago afirma que el lugar en el que más entradas vende es Madrid, “con mucha diferencia”. “La mayor parte de la gente, cuando llega a Kobetamendi –el recinto en un monte de Bilbao en el que se celebra el BBK Live– se asombra porque ven un espacio natural, un lugar verde, con árboles, mientras que la mayoría del resto de festivales se hacen en parkings o en espacios con escasa personalidad”, afirma. Mad Cool se realiza en una amplia parcela llana en Valdebebas, junto al recinto ferial de Ifema, al igual que Tomavistas, que desde este año se hace en el aparcamiento del recinto ferial. Las citas malagueñas, en cambio, proponen un escenario de playa bien diferente.

El verano de 2022 será recordado como el del “cuello de botella” de los macroconciertos, tal y como lo definió Albert Salmerón, presidente de la Asociación de Promotores Musicales. La España de festivales domina ya el mercado de la música en vivo, por encima de los conciertos, tanto en recaudación como en gasto de los asistentes. Mientras los espectadores de conciertos se mantienen en una planicie en torno a los 20 millones anuales desde hace casi una década, los de los festivales ascienden de manera imparable, camino de los siete millones en las últimas cifras válidas, las del año anterior a la pandemia.

Jamiroquai, Muse y RATM con fondos europeos: la Junta de Andalucía patrocina con 4,3 millones un festival en Málaga

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Se celebran casi un millar de festivales en España y este verano las grandes citas, ausentes durante dos ejercicios, han vuelto con ganas para recuperar el tiempo perdido. En la industria de los festivales hay dos movimientos que definen estructuralmente el mercado. Uno es la decisión de Primavera Sound de sacarle un gemelo al festival y llevarlo a Madrid, algo que ocurrirá en 2023; y el otro se viene produciendo desde hace unos años, y es la rivalidad entre la promotora Last Tour y el festival Mad Cool, que este verano ha trasladado el ring de su contienda no solo a Bilbao y a Madrid sino también a Málaga.

El próximo fin de semana, entre el 5 y el 10 de julio, un fan de la música deberá elegir si comprar un abono de 185 euros para ver durante cuatro días a grupos como Metallica, The Killers, Muse, Kings of Leon o Jack White en Madrid. O si pagar un abono por tres días (uno menos) a 155 euros para ver a The Killers (esta opción se repite), Pet Shop Boys, LCD Sound System, J Balvin o Placebo en Bilbao. El festival madrileño es más potente, largo, caro y variado musicalmente, pero el público al que va dirigido es el mismo.

El cuello de botella se estrecha de nuevo en septiembre con la aparición de dos nuevos festivales en Málaga, organizados ambos por las mismas empresas de los macroconciertos de Bilbao y Madrid: Cala Mijas, organizado por Last Tour del 1 al 3 de septiembre, y Andalucía Big Festival creado por Mad Cool del 8 al 10 de septiembre. Se trata de dos festivales destinados al mismo público, con cinco días de diferencia y en dos playas que distan 30 kilómetros la una de la otra. El cartel de Cala Mijas lo encabezan Arctic Monkeys, Nick Cave, The Chemical Brothers, Kraftwerk y Liam Gallagher (tres días, 154 euros), mientras que el otro, que se celebra en la playa de Sacaba, acoge a Rage Against the Machine, Jamiroquai y Muse (tres días, 125 euros).

Mad Cool y Last Tour tienen un origen común que puede servir como una de las explicaciones para entender la similitud entre sus dos parejas de festivales y también la coincidencia de fechas. Detrás del exitoso Bilbao BBK Live, del festival Azkena Rock y del BIME Live está la promotora Last Tour, que cuando surgió el festival estaba dirigida por Alfonso Santiago, Xabier Arretxe y Javier Arnaiz. En 2015, Arnaiz y Arretxe salieron de la empresa, según anunciaron en aquel momento “de mutuo acuerdo”, con el objetivo de “seguir sus carreras profesionales de una manera independiente al grupo Last Tour” sin cerrarse a “acuerdos para posibles colaboraciones futuras”. Las colaboraciones no solo no llegaron sino que poco después Arnaiz anunció un nuevo festival en Madrid, a celebrar a partir de 2016. Aunque en ese primer año el festival se instaló con un mes de anticipación sobre el BBK, a partir de 2017 las fechas de uno y otro festival fueron coincidentes.

¿Monte o meseta?

A pocos días de celebrarse el 15 aniversario del Bilbao BBK Live que reunirá a más de 100 artistas y 100.000 personas, Alfonso Santiago confiesa tener “cierto respeto a la vuelta” tras dos años de parón, pero afirma que para su festival no supone un problema la coincidencia con el Mad Cool en Madrid. El evento también tiene un fuerte respaldo de las administraciones públicas: el Ayuntamiento de Bilbao, que aporta 1,4 millones de euros (sin impuestos), la Diputación Foral de Bizkaia y hasta cuatro distintos departamentos del Gobierno vasco, como el Departamento de Turismo (25.000) el de Trabajo, el de Cultura y el de Desarrollo Económico.

“Ya venía pasando desde hace años el hecho de que haya varios festivales solapados. No hay muchos festivales nuevos, somos los mismos, pero la realidad es que otros festivales han tendido a hacerse más grandes y más amplios, y nosotros nos hemos quedado tratando de seguir teniendo una identidad, una forma de hacerlo y de ofertar comodidades”, afirma a elDiario.es, pues BBK habilita una zona de acampada y Mad Cool, no.

El director de Last Tour aclara que “no hay una relación” entre su organización y la de su exsocio: “Los festivales son totalmente diferentes, con una filosofía totalmente diferente y una forma de hacerlo distinta. Son dos proyectos muy diferentes en la forma de verlos y de concebirlos”, señala. De manera que si hay coincidencias con los grupos del cartel, como es el caso de The Killers o Nathy Peluso, no se debe a una coordinación para compartir gastos de la gira y hacerlos más asequibles, sino porque “es el artista quien decide a qué festivales ir y eso se negocia”: “No hay acuerdos entre los promotores”.

Este es el último año que Javier Arnaiz podrá organizar su Mad Cool en Madrid sin competencia al mismo nivel, pues Primavera Sound coloca su segundo fin de semana del 8 al 10 de junio de 2023 en Arganda del Rey, y las entradas se ponen a la venta este 1 de julio. Se desconoce qué apoyo público tendrá el promotor barcelonés pero tanto el Ayuntamiento de Madrid como la Comunidad de Madrid hacen una inversión importante en Mad Cool. El Ayuntamiento, a través de la empresa pública Madrid Destino, invierte 1.157.024 euros (sin impuestos) de patrocinio en el festival con un contrato negociado sin publicidad, mientras que la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad realiza un patrocinio directo de 900.000 euros (sin impuestos) al festival, “un apoyo vinculado al potencial de atracción turística”, según el gobierno regional, que prácticamente ha doblado la cantidad que invirtió en 2018. En total, dos millones de euros públicos, todavía lejos de los cuatro que invierte la Junta de Andalucía en un único festival organizado por el mismo promotor.

La competencia feroz se traslada al ring andaluz

Este año, además del festival de Valdebebas, Mad Cool organiza en Málaga Andalucía Big Festival gracias a un acuerdo con la Junta de Andalucía: un contrato de patrocinio, negociado y sin publicidad (es decir, sin concurso público), que recoge una inaudita inyección de dinero público para una sola edición de un festival: Andalucía pagará 4.235.000 euros, en principio el 80% de ellos asignados a fondos europeos FEDER, según el portal de contratación pública y como anunció Juan Marín siendo aún vicepresidente de la Junta y Consejero de Turismo, ahora en funciones.

El anuncio del Andalucía Big Festival llegó cuando ya se sabía que una semana antes, a poca distancia, se celebraría uno similar. El festival Cala Mijas, de Last Tour, fue anunciado el 29 de noviembre, culminando un concurso público que arrancó en julio y al que concurrió otra empresa candidata. El alcalde de Mijas, José Antonio González, explicó entonces que se colmaba la vieja aspiración por un festival en el municipio, que tiene 90.000 habitantes, un tercio de ellos extranjeros. La propuesta estaba recogida en el programa electoral del PSOE. “Queremos situar a Mijas en el mapa de festivales y ser conocidos también por esto. Que cuando alguien esté buscando un festival para sus vacaciones, pueda elegir Mijas”, explica Tamara Vera, concejala de Fiestas.

La alcaldía de este municipio ha firmado un acuerdo para asegurarse el festival cinco años, invirtiendo en él durante ese periodo de tiempo 5,2 millones de euros (sin impuestos), empezando por los 950.000 de este año. Last Tour está obligado a hacer una inversión de entre ocho y 12 millones de euros al año, en una cifra creciente hasta la finalización del contrato. En total, 50 millones de euros. A pesar de que Last Tour trae a la arena de la competencia festivalera un nuevo jugador, su director declara a elDiario.es que no quieren “estresar aún más ese mercado, que ya está bastante estresado”.

Mad Cool llegó a Andalucía fuertemente patrocinado, con un evidente respaldo de la Junta, y lo hizo poco después del anuncio de Cala Mijas. El 13 de diciembre, la Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía (dependiente de la consejería de Turismo) elaboró un “informe técnico” (sin firmar, pero atribuido al “técnico de comunicación”) sobre la conveniencia de patrocinar este festival, que ni siquiera se había anunciado. El 20 de enero, esa empresa pública y Andalucía Big Festival, S.L. firman el acuerdo. Andalucía Big Festival, S.L. había sido constituida el 25 de agosto, cinco días después de que la mesa de contratación del Ayuntamiento de Mijas adjudicara el Cala Mijas a Last Tour.

Juan Marín había defendido que el motivo para realizar este festival era ayudar a desestacionalizar el turismo en Málaga. “Estirar un poco más los meses de julio y agosto”, dijo en la presentación. Pero la línea de la temporada baja en Málaga no está en la segunda semana de septiembre. En septiembre de 2019 (último prepandemia) llegaron al aeropuerto de Málaga 1.016.235 viajeros, apenas 40.000 menos que en agosto, según cifras del Observatorio Turístico de la Costa del Sol. Según el INE, la ocupación hotelera fue del 72,87%, seis puntos más que en octubre y solo por debajo de agosto y, ligeramente, de julio (73,80%). Tampoco es que la provincia ande escasa de festivales de verano. Estos dos recién llegados se suman a Oh See! Málaga, Weekend Beach (Torre del Mar), Marenostrum (Fuengirola), Starlite (Marbella), Brisa Festival o Canela Festival, entre otros.

Mad Cool sufragará con dinero público una parte sustancial del festival malagueño, y rentabilizará doblemente la contratación de algunos de los artistas programándolos ese mismo fin de semana en Málaga y en Madrid, en una segunda cita en la capital denominada Mad Cool Sunset. Es el caso de Rage Against the Machine, Biffy Clyro, Glass Animals, Stereophonics, Run the Jewels, Kurt Vile & The Violators y Lucy Dacus, que harán doblete.

Dudas a dos meses vista

La cantidad, 4,3 millones de euros por una sola edición, y el hecho de que se haya entregado a dedo a una empresa sin implantación en Andalucía, provocó sarpullidos en otros promotores, que entienden que semejante ayuda altera las reglas de la competencia, y se quejaron en una carta abierta. Por público objetivo y cercanía (temporal y espacial), el más afectado sería el Cala Mijas, de los antiguos socios del director de Mad Cool. “Nosotros teníamos claro que no queríamos solapar con otros eventos en el municipio u otros cercanos. Por eso elegimos septiembre”, dice la concejala, que insiste: “Solo queremos situarnos en el mapa. No venimos a competir”.

En torno al Andalucía Big Festival se han ido acumulando muchas dudas, que ni las administraciones implicadas ni Mad Cool resuelven. Algunas siguen en el aire a dos meses del evento. La sede no se hizo pública hasta el 7 de abril, dos meses después de anunciarse y apenas cinco meses antes del evento, que pretende tener alcance internacional. Respecto a la aportación de dinero público, Marín negó que se tratase de una subvención encubierta, pero no está claro a cambio de qué patrocina la Junta de Andalucía (más allá del nombre) y, sobre todo, cómo encaja este patrocinio en el supuesto uso de fondos europeos FEDER, pues no encaja en ninguno de sus objetivos temáticos.

Las dudas se extienden a la participación del Ayuntamiento de Málaga, que el consistorio niega. El evento se publicita haciendo uso del logo del Ayuntamiento, pero sin autorización oficial, según fuentes municipales. La ubicación del evento, en la playa de Sacaba (dominio público marítimo-terrestre), obliga a recabar autorización de la Delegación Territorial de Desarrollo Sostenible, pero esta evita responder si se ha emitido, y se remite por sistema a la Consejería de Turismo, en teoría un patrocinador más. Y Turismo no responde.

Tampoco se han comunicado aún fechas o cartel de los Andalucía Live Concerts, a celebrar durante las semanas previas al Andalucía Big Festival en cada una de las siete restantes provincias andaluzas. Esta es una obligación recogida en el contrato, que de hecho define al Andalucía Big Festival como un evento que se celebrará “en varias localidades de Andalucía”, aunque haya acabado aterrizando en Málaga.

Estrés en el mercado

Javier Arnaiz ha declinado la petición de este medio para realizar una entrevista. En cambio, el director de Last Tour, Alfonso Santiago, ha explicado las diferencias entre montar un festival en una gran ciudad como hacen Primavera Sound y Mad Cool o hacerlo en Bilbao o Málaga: “En Madrid o Barcelona te encuentras con dos ciudades con una masa crítica muy importante, una capacidad hotelera enorme y 150 o 200 destinos aéreos y parte de ellos con una frecuencia diaria” por lo que, en un sitio más pequeño, “más allá de lo que tienes, lo importante es qué eres”, afirma.

Curiosamente, Santiago afirma que el lugar en el que más entradas vende es Madrid, “con mucha diferencia”. “La mayor parte de la gente, cuando llega a Kobetamendi –el recinto en un monte de Bilbao en el que se celebra el BBK Live– se asombra porque ven un espacio natural, un lugar verde, con árboles, mientras que la mayoría del resto de festivales se hacen en parkings o en espacios con escasa personalidad”, afirma. Mad Cool se realiza en una amplia parcela llana en Valdebebas, junto al recinto ferial de Ifema, al igual que Tomavistas, que desde este año se hace en el aparcamiento del recinto ferial. Las citas malagueñas, en cambio, proponen un escenario de playa bien diferente.

El verano de 2022 será recordado como el del “cuello de botella” de los macroconciertos, tal y como lo definió Albert Salmerón, presidente de la Asociación de Promotores Musicales. La España de festivales domina ya el mercado de la música en vivo, por encima de los conciertos, tanto en recaudación como en gasto de los asistentes. Mientras los espectadores de conciertos se mantienen en una planicie en torno a los 20 millones anuales desde hace casi una década, los de los festivales ascienden de manera imparable, camino de los siete millones en las últimas cifras válidas, las del año anterior a la pandemia.

Jamiroquai, Muse y RATM con fondos europeos: la Junta de Andalucía patrocina con 4,3 millones un festival en Málaga

Saber más

Se celebran casi un millar de festivales en España y este verano las grandes citas, ausentes durante dos ejercicios, han vuelto con ganas para recuperar el tiempo perdido. En la industria de los festivales hay dos movimientos que definen estructuralmente el mercado. Uno es la decisión de Primavera Sound de sacarle un gemelo al festival y llevarlo a Madrid, algo que ocurrirá en 2023; y el otro se viene produciendo desde hace unos años, y es la rivalidad entre la promotora Last Tour y el festival Mad Cool, que este verano ha trasladado el ring de su contienda no solo a Bilbao y a Madrid sino también a Málaga.