Tres días después de que elDiario.es y Univisión Noticias publicaran la investigación en la que dos extrabajadoras de Julio Iglesias le denuncian por agresión sexual, el cantante ha roto su silencio público. “Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer”, asegura en un escueto comunicado publicado en sus redes sociales. A ello se suman las reacciones de su entorno que se han ido acumulando desde entonces y que exculpan al español negando las acusaciones o sugieren que los encuentros sexuales fueron en realidad relaciones “consentidas”.
Así se ha pronunciado en múltiples ocasiones Ramón Arcusa, integrante del Dúo Dinámico y amigo íntimo de Iglesias, que se ha paseado por varios medios de comunicación tras supuestamente hablar con el cantante por teléfono para desacreditar a las denunciantes y afirmar que no ha habido violencia sexual. Aunque Arcusa ha reconocido haber leído “por encima” la investigación, ha defendido que no se puede “tener una relación de violación durante meses o semanas”. “Si te agreden una noche y otra y una semana y un mes y un año... Eso ya se supone que es una relación consentida, bastante consentida”, afirmó.
El miembro del Dúo Dinámico ha hecho este tipo de afirmaciones en distintas radios, televisiones y medios escritos, en los que ha insinuado que existe una campaña contra Iglesias con el objetivo de “sacarle dinero” y en los que ha puesto en duda que las extrabajadoras hayan sido agredidas porque “si una chica se siente violada, no puede esperar cinco años para decirlo”.
Arcusa ha hecho estas declaraciones sin negar que esta, la de que era consensuado, pueda llegar a ser una de las líneas de defensa del cantante, que ha contratado al abogado José Antonio Choclán para afrontar el proceso que podría derivar de la denuncia interpuesta por las mujeres. En ella le acusan de hasta seis delitos, entre ellos, agresión sexual y trata, por hechos ocurridos en 2021 en sus mansiones de República Dominicana y Bahamas. La Fiscalía de la Audiencia Nacional está aún en fase preprocesal, pero ya ha decidido tomar declaración a las exempleadas como testigos protegidas, según la organización Women's Link, que acompaña la denuncia.
La abogada Eva Pérez Nanclares, de S&P Legal, explica que la de asegurar que fueron relaciones consentidas es “una estrategia habitual de defensa” de los acusados que suele basarse “en decir que pudo haber sexo, pero ahora ella dice que no quería” o en que “en ningún momento dijo que no”. “Es un patrón que observamos”, dice sobre el argumento del consentimiento Virginia Gil, directora de la Fundación Aspacia, que acompaña a víctimas de violencia sexual. “Plantear o defender que fueron relaciones consentidas tiene que ver con la falta de comprensión de la violencia sexual y de las dinámicas de poder”, esgrime la experta, que apunta a que “el gran reto” que existe es “entender” que el consentimiento “tiene que ser activo” y que “no basta” con que la otra persona “se quede quieta y, como no me ha dicho que no, hay consentimiento”.
“Absolutamente falsas”
Las mujeres han relatado que Iglesias las agredió sexualmente cuando trabajaban para él en régimen interno en sus casas y describen tocamientos, vejaciones físicas y verbales, insultos y humillaciones en un ambiente de control continuo. “A esa casa hay que llamarla la casita del terror”, asegura Rebeca, una de las mujeres, que utiliza nombre ficticio por su seguridad. elDiario.es y Univision Noticias se han dirigido en repetidas ocasiones a Iglesias y su abogado sin obtener ninguna respuesta a sus preguntas.
Este viernes, el cantante publicó una nota a través de su cuenta de Instagram en la que califica de “absolutamente falsas” las acusaciones y enfatiza que le causan “una gran tristeza”. “Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave”, sostiene Iglesias ante la investigación judicial que puede abrirse en España. Para cerrar el comunicado, agradece a “tantas y tantas personas queridísimas” sus mensajes de “cariño y lealtad”.
Entre ellos, además de Arcusa, hay otras voces de su entorno que en los últimos días se han pronunciado para defenderle. El periodista Jaime Peñafiel, que vivió “muchos años” en su casa y al que se refiere como “hermano”, ha asegurado directamente que los relatos de las dos mujeres son “absolutamente mentira”. “Nunca ha tenido necesidad de abusar de las mujeres porque siempre ha tenido una a su disposición, sentimentalmente”, justificó antes de añadir que el artista “trataba muy bien” al servicio.
Miguel Ángel Pastor, que fue jefe de prensa de Julio Iglesias entre 2009 y 2012, reaccionó a la publicación de elDiario.es asegurando que el cantante “puede ser mujeriego”, pero que no le “consta” ni “jamás” le ha llegado ninguna “insinuación de que haya podido cometer un acto de ese tipo” y calificó de “maravilloso” trabajar con él. “Siendo un señor de 78 años físicamente no muy fuerte, no me encaja que las maltrate físicamente”, sostuvo por su parte la periodista María Eugenia Yagüe en el programa Mañaneros de TVE.
“Es un patrón”
La denuncia ha propuesto que los hechos sean juzgados con el Código Penal anterior a la ley del solo sí es sí, por lo que será necesario probar que hubo violencia o intimidación para acreditar la agresión sexual, algo que las abogadas ven claro debido al contexto de “intimidación ambiental constante”, “control”, “jerarquía” y “diferencia notable de poder” entre el cantante y las mujeres. “Ese marco estaba claro. Estaban sometidas a una relación laboral completamente marcada por que ellas mismas vivían en un espacio de intimidad del agresor. Además, procedían de contextos de pobreza y él es alguien muy destacado. La posición de poder es muy clara”, arguye Nanclares.
Para Gil, los comentarios que personas de su entorno han puesto sobre la mesa estos días no son excepcionales y “siguen la línea común” que suele darse “cuando hay una denuncia por violencia sexual”. “Hay una tendencia general a culpabilizar y responsabilizar a las víctimas, por haberlo provocado, por no haberse defendido, porque tiene un supuesto motivo oculto o porque no se hubiera ido”, esgrime haciendo referencia a los mensajes, como el de Arcusa, que aluden a que si hubieran sido violadas, habrían escapado. “Es no comprender el proceso. Las víctimas suelen tardar en tomar conciencia y reunir fuerzas y valentía para hacer algo con eso porque, además, al mismo tiempo el discurso que se les envía todo el rato es que no se les va a creer”.
Según han contado las dos mujeres que han roto el silencio, era algo que el propio Julio Iglesias les trasladaba. “Él siempre decía: 'si tú hablas mal de mí, nadie te va a creer'”.
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