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El 60% de las horas de trabajo en España son automatizables con la tecnología actual, según McKinsey

Una joven escribe en el teclado de un ordenador.

Europa Press

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Casi el 60% de las horas de trabajo en España son técnicamente automatizables con la tecnología existente, según el nuevo informe del McKinsey Global Institute (MGI) 'Agentes, robots y nosotros: Cómo la IA rediseña el trabajo y las competencias en Europa'. De ese porcentaje, un 44% corresponde a tareas que podrían asumir “agentes” –software diseñado para ejecutar funciones cognitivas– y un 15% a robots orientados a tareas físicas.

Este informe analiza cómo las tecnologías existentes están transformando el mercado laboral en diez economías europeas. Tal y como ha detallado la consultora en un comunicado, este trabajo sitúa a España ante una oportunidad histórica de aumentar su productividad si logra gestionar la transición hacia un modelo colaborativo entre humanos y máquinas.

Según el estudio, España tiene ante sí una oportunidad de obtener 167.000 millones de dólares, casi 142.000 millones de euros gracias a la adopción de tecnologías de automatización de aquí a 2030. El informe estima que el impacto económico será especialmente profundo en el comercio, la industria y el sector público, áreas estratégicas donde el rediseño de las tareas permitirá capturar el máximo potencial de la inteligencia artificial.

Nuevos perfiles laborales demandados por la IA

En paralelo, como ha explicado la consultora, el mercado laboral español está experimentando una transformación acelerada en las competencias demandadas. Desde 2023, la demanda de perfiles con “fluidez en IA” –es decir, la capacidad práctica para utilizar y supervisar sistemas de IA en el trabajo diario– se ha multiplicado por 4,4 en España.

Este crecimiento supera ampliamente al de las habilidades técnicas especializadas y refleja cómo la IA está dejando de ser una herramienta reservada a perfiles altamente técnicos para convertirse en una competencia transversal dentro del mercado laboral.

Por áreas de actividad, los perfiles más demandados en España se concentran en informática y matemáticas, seguidos de gestión y de operaciones comerciales y financieras. Más allá del conocimiento técnico, las empresas buscan profesionales capaces de coordinar y supervisar sistemas automatizados para mejorar la eficiencia en tareas de análisis y coordinación, permitiendo que el factor humano se centre cada vez más en la toma de decisiones y el juicio estratégico.

La IA más como complemento que para la sustitución

Pese al elevado despliegue de tecnologías, el informe aclara que el 85% de las habilidades humanas actuales en España seguirán siendo necesarias en el nuevo entorno laboral.

Esto se explica, según McKinsey, porque aproximadamente el 75% de las competencias demandadas por las empresas se aplican en entornos híbridos, donde la inteligencia artificial complementa, pero no sustituye, la intervención humana. En este sentido, el talento humano se consolida como un filtro esencial de calidad, ética y toma de decisiones estratégicas.

Para España, el desafío no reside en la desaparición del empleo, sino en su transformación. Como ha detallado la consultora, la integración de agentes y robots permitirá reducir la carga operativa de muchos puestos de trabajo, facilitando que los profesionales se concentren en áreas de mayor valor añadido como la creatividad, la resolución de problemas complejos y la inteligencia emocional, ámbitos en los que la ventaja humana sigue siendo diferencial frente a cualquier sistema automatizado.

El verdadero dividendo económico de esta transformación solo se materializará si las personas se sitúan en el centro del proceso, en un modelo colaborativo entre humanos y tecnología. Esto implica, según McKinsey, priorizar la formación continua y el desarrollo del pensamiento crítico, con el objetivo de convertir la automatización en un multiplicador del talento y del ingenio humano, en lugar de una simple herramienta de sustitución.

Distintos escenarios económicos para Europa

A nivel europeo, la oportunidad económica derivada de la automatización podría alcanzar hasta 1,9 billones de dólares (aproximadamente 1,61 billones de euros) en 2030.

El informe de McKinsey introduce además una distinción clave en el origen de este valor; el 82% provendrá de “agentes” de software, mientras que el 18% restante estará impulsado por la robótica física. Esta diferencia responde a la mayor escalabilidad de la inteligencia artificial generativa y los agentes virtuales, que requieren una inversión en infraestructura significativamente menor que los sistemas robóticos industriales.

El análisis, basado en 1.800 puestos de trabajo y más de 10.500 habilidades, pone de manifiesto que la automatización en Europa no se limita a tareas manuales.

Por primera vez, las profesiones de “cuello blanco” en ámbitos como las finanzas, la consultoría y la gestión se sitúan en el epicentro de la transformación. Este proceso se enmarca, además, en una necesidad estructural: el envejecimiento demográfico reducirá la fuerza laboral en Europa en los próximos años, y la automatización se perfila como una palanca clave para sostener el crecimiento del PIB.

El informe advierte, no obstante, de que una adopción más lenta de estas tecnologías limitaría el impacto a 1,1 billones de dólares (unos 930.000 millones de euros), ampliando la brecha de competitividad frente a Estados Unidos y China.

El tercer eje del estudio apunta a una transformación más profunda en Europa del propio modelo de trabajo. Aunque el 90% de las empresas europeas ya ha iniciado proyectos de IA, solo una proporción reducida está obteniendo beneficios significativos.

Según el informe, la principal limitación no es tecnológica, sino organizativa, ya que muchas compañías siguen centradas en automatizar tareas aisladas en lugar de rediseñar procesos completos de extremo a extremo.

De cara a 2030, McKinsey anticipa un cambio estructural en la actividad laboral, en el que el tiempo dedicado a la ejecución disminuirá de forma significativa en favor de funciones de supervisión y dirección. En este contexto, el éxito empresarial dependerá de la capacidad de las organizaciones para liderar procesos de re-skilling a gran escala, capacitando a sus equipos para colaborar con agentes virtuales, automatizar lo rutinario y potenciar el juicio humano en la toma de decisiones.

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