El fin del milagro español
Pedro Altares
Lo diré de entrada para que no haya engaños: me acuso y arrepiento de formar parte, por razones obvias de edad, de la “generación de la Transición”. En realidad, nací un poco antes, en un tiempo que un poeta español en el exilio, ya desaparecido, definió “como la generación a la que las bombas rompieron sus juguetes”. Otro poeta, más reciente, hablaba de que España se había convertido en uno de los pocos países del mundo “donde los mayores no tienen paisajes de infancia para memorizar su pasado”. Costas, lagos, montañas, pueblos, vestigios históricos, arquitectura rural... Apenas quedan referencias, engullidas por las tuneladoras, grúas, urbanizaciones, zanjas, adosados. Es el famoso agujero inmobiliario, que, ahora, expertos y políticos, como si fuera una sorpresa, se afanan en desentrañar.
Y aquí ya entra la política, la Transición, primero santificada y ahora denostada. Nacimos millones de españoles dentro de una dictadura férrea, sin libertades, pero con turismo, cierta industrialización y aires de cambio, a veces tempestades, en costumbres y modos de vida.
-------------------
Es su último artículo. Pedro Altares murió ayer. El hueco que a muchos nos deja es tan enorme como imborrable su trabajo.
Sobre este blog
El blog personal del director de elDiario.es, Ignacio Escolar. Está activo desde el año 2003.
Puedes contactar con Ignacio Escolar y la redacción de elDiario.es mandándonos de forma confidencial información o documentación al correo electrónico: pistas@eldiario.es
Protegeremos tu identidad en todo el proceso si así lo deseas.
0