Cordial. Del latín, cordis, corazón, esfuerzo, ánimo. 1. Que tiene virtud para fortalecer el corazón. 2. Afectuoso, de corazón. 3. Bebida que se da a los enfermos, compuesta de varios ingredientes propios para confortarlos. Las tres definiciones son de la RAE. Una cuarta apócrifa. Cordial: dícese del tipo de relación que Álvaro Pérez, ‘el Bigotes’, tenía con Francisco Camps y Ricardo Costa, según han declarado ambos imputados.
Cordial, al parecer, es no tener caviar por Navidad y, ante esa tragedia dickensiana, encargar a ‘el Bigotes’ que te consiga cien gramos porque tú no sabes “dónde comprarlo”. Cordial es desear un iPhone y pedirle a la Gürtel que te envíen uno. Cordial es encapricharte con un reloj de lujo, como también le pasó a Ric Costa, y que haya ahí un amigo que te entienda, que te escuche y que te ayude a buscarlo. Cordial es que te encarguen trajes, o americanas, o corbatas, o zapatos. Cordial es que te manden al sastre a tomarte las medidas a una suite en el Hotel Ritz, como aceptó Camps en llamativa estampa. Cordial, en fin, es ese tipo de relación entre “amiguitos del alma” que se quieren “un huevo” y que serán leales “por muchos años no, hijo de puta, durante toda la vida”.
Puestos a aceptar la versión de los hechos que han expuesto Camps y Costa, resulta aún más difícil de creer que no aceptasen los regalos o que los enviasen “a casas de la caridad o a hospitales de África”. ¿Hay tanta diferencia entre la dádiva y el servicio? ¿De verdad es creíble que unos políticos que piden “cordialmente” a un contratista favores personales que avergonzaría encargar a un amigo íntimo, a la hora de la factura digan “no”, “ este traje lo pago yo en efectivo con estos mil euros que casualmente llevo en el bolsillo”?