Unos dicen que es un enredo interesado de los que pretenden heredar, otros culpan a la derecha. Los hay que ven la mano oculta de PRISA y, de momento, nadie ha mentado ni a los masones ni a la pertinaz sequía. No hay acuerdo en el PSOE sobre quién y por qué encendió ese inflamable debate: si Zapatero repetirá como candidato en las elecciones de 2012. Pero a estas alturas del cuento, mientras el fuego se extiende, a los socialistas ya no les importa tanto descubrir quién soltó la cerilla como apagar el incendio antes de que sea tarde. El problema es que bombero sólo hay uno.
more“Zapatero es el único que puede cerrar este debate y tiene que hacerlo cuanto antes, anunciando que será el candidato en 2012”, afirma un importante dirigente socialista. No es una opinión aislada. Dentro del PSOE, cada vez son más los que creen que el presidente no puede esconderse mucho más tiempo detrás del “ahora no toca”, que debe confirmar su candidatura. Aunque sea mentira. “No pasa nada si hoy dice que se presenta y después, en dos años, cambia de idea y no lo hace”, defiende un miembro de la Ejecutiva socialista.
El presidente es obstinado; se pasó meses regateándose a sí mismo con ese torpe debate sobre la palabra crisis. Pero es probable que Zapatero se vea obligado a dar su brazo a torcer, por mucho que prefiera esperar al 2011. Para un partido político, y de eso en el PP también saben lo suyo, pocas cosas son más corrosivas que la falta de un liderazgo sólido. “No es sólo la incertidumbre sobre el sucesor, sino también sobre quiénes son sus amigos”, dice una dirigente socialista. Hasta hace nada, era precisamente esa distancia entre los líderes, entre la imagen de Zapatero sobre Rajoy, lo que evitaba que el PP se escapase en las encuestas. Ya no sobra esa ventaja.