El Gobierno vasco confía en un futuro impuesto turístico “homogéneo” en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa y en marcha en 2026

El consejero de Turismo, Comercio y Consumo, el socialista Javier Hurtado, ha considerado que este jueves es “un buen día” porque las tres Diputaciones han dado inicio, formalmente, al proceso de tramitación del futuro “impuesto” a las estancias turísticas. En concreto, han sometido a exposición pública el anteproyecto coordinado desde hace años por el propio Hurtado, que plantea un máximo de 7,50 euros de tasa por noche -en un hotel de cinco estrellas en cuyo municipio se aplique el recargo del 50% a las cuantías ordinarias- y exenciones para pueblos pequeños, a partir de la quinta pernocta o para menores de edad o desplazamientos por causas de fuerza mayor, como los motivados por temas de salud. Hurtado ha confiado en que el resultado sea “homogéneo” en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa y también en que en 2026 pueda estar aprobado y en vigor, pero la realidad política marca que en dos de los tres Parlamentos forales PNV y PSE-EE no tienen mayoría y que deberán “sudar tinta” -en definición de un cargo foral- para buscar un socio externo.

Aunque los calendarios tienen matices en cada territorio, la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, del PNV, ya adelantó que será el 17 de marzo cuando, en su caso, envíen el articulado a las Juntas Generales. Lo hizo tras una reunión con el alcalde de Donostia, Jon Insausti. Tras el encuentro, algunos medios ya dieron por hecho en sus titulares que “antes” del verano de 2026 se podría aplicar ya en la ciudad vasca más turística el nuevo gravamen. Sin embargo, tiene pendiente toda la tramitación parlamentaria -y por triplicado, en cada Cámara foral- y la propia norma da una 'vacatio legis' de seis meses a los ayuntamientos para que la trasladen a sus ordenanzas.

El impuesto, del que se ha discutido si tenía que ser autonómico o municipal, será finalmente similar al IBI o al ICIO, según ha explicado Hurtado. Es decir, vendrá con regulación foral, donde residen las competencias fiscales, pero tendrá desarrollo local. Es una fórmula “obligatoria” para los 252 ayuntamientos, aunque “podrán establecer, mediante ordenanza fiscal, una bonificación de hasta el 100% de la cuota tributaria cuando en el término municipal el número de plazas alojativas sea igual o inferior a 25” y también, si es superior a 750, “un recargo de hasta el 50%” en las tablas presentadas.

Hurtado ha insistido en que, como él demandaba, será una tributación “progresiva”. “No se va a pasar lo mismo en un 'camping' que en un hotel de cinco estrellas”, ha explicado a los periodistas. Igualmente, la tasa grava los pisos turísticos, con entre 2 y 4 euros por noche antes de posibles bonificaciones o recargos.

El impuesto -existente en muchos lugares de España, Europa y el mundo- no es finalista, de modo que los ingresos que obtengan los municipios no tendrán un destino obligado. Hurtado, en cambio, ha remarcado que la recaudación será para atender a las necesidades de residentes y visitantes. El Gobierno vasco estará vigilante de la aplicación del nuevo modelo, según las fuentes consultadas. De momento, ya ha habilitado partidas en los presupuestos de 2026 para iniciar la aplicación, con créditos de compromiso para futuros ejercicios.

Esta tramitación llega un año después de la aprobación de la reforma fiscal de 2025, de una larga duración. Finalmente, PNV y PSE-EE la sacaron adelante con el apoyo de Podemos. Extendieron a Bizkaia el contenido pactado, aunque allí nacionalistas y socialistas gozan de mayoría absoluta. PP o EH Bildu podrían ofrecer numéricamente los votos necesarios para la aprobación de las normas forales.