Un herido en una carga de la Ertzaintza en Bilbao publica un vídeo en el que se aprecia el disparo y cómo cae al suelo
El pasado diciembre declaró en los juzgados de Bilbao el agente de la Ertzaintza investigado por herir supuestamente durante el desalojo del gaztetxe de Rekalde en abril de 2025 al joven Iker Arana, que tuvo que ser hospitalizado y que, según relata, “perdió un testículo por las cargas policiales”. El abogado del ertzaina ha declarado públicamente que solicitará al Tribunal de Instancia que archive el caso, por lo que la plataforma Justizia Aranarentzat, creada para solicitar el esclarecimiento ante lo ocurrido, ha difundido el vídeo del momento del disparo de 'foam'.
“La defensa del ertzaina investigado pretende basar la petición de archivo en las declaraciones de dos ertzainas que se encontraban en el lugar del disparo junto al ertzaina investigado, quienes habrían declarado que es imposible que la bala de 'foam' causara la pérdida de un testículo a Iker desde aquella distancia. Además, el abogado de los ertzainas sostiene que, según el testimonio de los ertzainas, Iker rebasó la línea policial y que tanto él como el resto de gente que se concentraba frente al gaztetxe estaba lanzándoles botellas de cristal. Sin embargo, la realidad fue totalmente diferente, y las imágenes hablan por sí solas”, explican desde la plataforma ciudadana.
En las imágenes se ve una multitud de jóvenes a las puertas del gaztetxe y, al otro lado de la calle varias dotaciones de la Brigada Móvil de la Ertzaintza. Se produce un primer disparo y Arana se aproxima con los brazos en alto a modo de protesta. Segundos después recibe el impacto de la 'foam' y cae al suelo. “El abogado de los ertzainas sostiene que, según el testimonio de los ertzainas, Iker rebasó la línea policial y que tanto él como el resto de gente que se concentraba frente al gaztetxe estaba lanzándoles botellas de cristal. Al contrario de lo que dicen los ertzainas, no lanzó ninguna botella ni rompió el cordón de seguridad, que se encontraba a varios metros de distancia. Queremos subrayar que tanto este caso como otros similares que estamos viendo los últimos meses sacan a relucir dos cuestiones. Por un lado, muestran la brutalidad y la impunidad con la que actúa la Ertzaintza. Por otro, ponen encima de la mesa que el derecho a la protesta no está garantizado. Iker fue mutilado por el mero hecho de mostrar su rechazo ante el desalojo de un gaztetxe. El derecho a protestar frente a las injusticias sin ser reprimido debería estar garantizado; y en cambio, la Ertzaintza y el Gobierno vasco avanzan en la dirección contraria, fortaleciendo el estado policial para reprimir y criminalizar a quienes se movilizan”, han denunciado desde Justizia Aranarentzat.
Arana interpuso una denuncia ante la Justicia el pasado 23 de abril con el objetivo de que “se esclarezcan los hechos y para que se juzgue a los responsables de esta actuación policial”. “Tanto al agente que me disparó intencionadamente el proyectil como a las personas encargadas del operativo policial”, señaló tras lo ocurrido. En su versión, el agente de la Ertzaintza le disparó “una bala de 'foam' a propósito” en la entrepierna. En diciembre, durante la declaración de los agentes de la Ertzaintza, en una concentración frente a los juzgados con el apoyo de la plataforma creada para defenderle, Justizia Aranarentzat, denunció que pese al cambio de la Ertzaintza de las pelotas de goma al 'foam' se ha demostrado que estas últimas “son altamente lesivas”. En la actualidad está abierta también otra causa por las lesiones sufridas por una mujer, Amaya Zabarte, en otra carga ocurrida en Anoeta en marzo de 2024. En su caso las heridas fueron en el cráneo.
“Los protocolos de lesiones son inexistentes cuando los ertzainas son los culpables. Me cuesta creer que con todos los medios y herramientas que tiene la Ertzaintza hoy en día, no hayan podido conseguir ni una prueba visual y que todas las pruebas visuales que se han conseguido han sido por parte de mi entorno. Me gustaría saber si hubiera sido al revés cómo hubieran sido las cosas”, ha lamentado el joven, tras agradecer el apoyo de la gente que ha acudido a la concentración y asegurar que su caso demuestra que “los métodos que utiliza la Policía no son los más adecuados”.
El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, compareció a petición propia en el Parlamento Vasco en mayo para defender que la Policía intervino de modo justificado y “no se puede aceptar con normalidad que la Ertzaintza reciba agresiones y se produzcan disturbios cuando tiene que cumplir con su labor legal, cuando tiene que hacer cumplir la ley”. Aun así, reconoció que hay una denuncia interpuesta. “Mi preocupación ha aumentado viendo la dura denuncia que ha hecho un ciudadano ante la actuación de la Ertzaintza. Según esta denuncia, ha recibido un daño como consecuencia de la incorrecta actuación de la Ertzaintza en los disturbios que se produjeron en Rekalde”, destacó el consejero.
A pesar de ello, Zupiria mostró en el Parlamento Vasco su firme confianza tanto en el dispositivo policial como en los jefes de la Ertzaintza que lo llevaron a cabo aquel día. “Si ha ocurrido como el denunciante asegura, ha sido un comportamiento inadecuado. Creo que el dispositivo policial que tuvo lugar en la víspera del desalojo era necesario y tengo toda la confianza en los jefes de la Ertzaintza que organizaron dicho dispositivo. Conocí de cerca lo que ocurrió y las decisiones que se tomaron e hicieron lo necesario para cumplir con una orden judicial. Los disturbios no los provocó la Ertzaintza, los provocaron quienes actuaron contra la presencia de la Ertzaintza. En ese contexto, ha podido ocurrir que un agente haya tenido una actuación incorrecta. Si eso es cierto, nos corresponde a nosotros investigarlo y ponerlo en manos de la Justicia, quien tendrá la última palabra”, indicó.
“La Ertzaintza tiene legitimidad para utilizar la fuerza a la hora de hacer su trabajo, pero si alguna vez ocurre algo, una conducta, una actuación aislada que pueda poner en duda la actuación correcta de la Ertzaintza, creo que debemos responder con firmeza. La sociedad vasca debe ser exigente con la Ertzaintza. La sociedad ha dado la legitimidad a los miembros de la Ertzaintza para que cuando sea necesario, utilice la fuerza siempre dentro de la ley. Por eso, porque les hemos dado la legitimidad, debemos ser exigentes con el uso de la fuerza, fuerza legítima sí, pero violencia, de ninguna manera”, afirmó el consejero.
Preguntado por el material y equipamiento policial que se utilizó en el dispositivo, Zupiria confirmó que hubo salvas -disparos en vacío- y balas de 'foam' cuando se detectó “peligro”. “En la actuación no se utilizaron pelotas de goma. En un momento determinado, porque vieron un peligro, sacaron las escopetas y las pelotas de los furgones, pero no fueron utilizadas”, matizó. De hecho, este material no se ha empleado nunca desde el fallecimiento de Íñigo Cabacas tras una carga ocurrida en abril de 2012.
“Se utilizaron proyectiles de salva y balas de 'foam'. En la operación hubo 40 'bodycam', se han visto las imágenes de todas y en ninguna ha aparecido la situación que describe el denunciante. Aunque eso no quiere decir nada. El despliegue no está finalizado. Si lo que relata el denunciante es verdad, estaríamos ante una situación grave y considero que ante situaciones graves hay que tener respuestas claras”, subrayó Zupiria.
La orden de desalojo del gaztetxe, un centro social autogestionado y en este caso okupado de Rekalde, estaba prevista para las 09.00 horas de del pasado viernes 4 de abril, pero durante la noche anterior comenzaron los disturbios cuando un amplio dispositivo de la Ertzaintza lo custodió durante la jornada previa a su desalojo, por orden judicial. Tras los incidentes, en los que resultó herido Arana, detuvieron a cinco personas por atentado contra agentes de la autoridad, y según el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco, 15 ertzainas resultaron heridos, pero no de gravedad.
Finalmente, el viernes a las 10.20 produjo el desalojo y se identificó a las cuatro personas que pasaron la noche dentro, a las que se les abrirá un expediente sancionador por obstrucción, en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana. Durante estos desórdenes públicos se cruzaron numerosos contenedores en la calzada y a seis de ellos les prendieron fuego. Según el Ayuntamiento de Bilbao los daños materiales, en un recuento inicial, ascendieron a más de 6.000 euros. Este periódico se puso en contacto con el Ayuntamiento, que aseguró que al tratarse de un edificio privado y de un desalojo ordenado por un juzgado, no realizarían comentarios al respecto.