Máxima expectación, precios astronómicos y visitas de todo el mundo para disfrutar del eclipse en Euskadi
Comercios de Bilbao o la oficina de Turismo de Vitoria han colgado ya el cartel de que tienen “agotadas” las gafas de observación del eclipse de este miércoles. A Euskadi, uno de los territorios donde el fenómeno se producirá en su totalidad, están empezando a llegar ya observadores canadienses, británicos y de otros lugares. La expectación es máxima, la ocupación hotelera, muy elevada, y, los precios, astronómicos, literalmente. Una habitación puede rondar los 400 euros esa noche.
Cuenta Agustín Arrieta, de la Sociedad Astronómica de Álava, que “desde hace dos años” tienen ya peticiones de extranjeros interesados en pasar aquí el eclipse. Llegarán al territorio como lo hicieron los astrónomos del siglo XIX. Rivabellosa, al sur de Álava, puede presumir de ser el lugar donde, allá por 1860, se tomó la primera fotografía de la historia de un eclipse total. Se puede leer aquí más sobre estas expediciones.
De modo deliberado, los actuales astrónomos y las instituciones vascas no han organizado ningún evento ni recomiendan puntos de observación para evitar colapsos en las carreteras y otro tipo de problemas, aunque sí hay actos en localidades más pequeñas, como ocurrirá en la propia Rivabellosa, con fiestas y conciertos. Los miembros de la Sociedad Astronómica lo disfrutarán en su observatorio con la consciencia de que Europa no vive algo similar desde 1999 y España desde 1912, insisten. El Gobierno vasco ha habilitado una web con información práctica y el Instituto Geográfico Nacional también.
Preguntado si esperaba este nivel de expectación, Arrieta recalca que “no representa ninguna sorpresa” porque es lo que ha ocurrido en Estados Unidos cuando ha habido eclipses en años anteriores o, desde luego, décadas y siglos atrás aquí mismo. Añade que la previsión de que los cielos estén más despejados en Álava que en la costa vasca puede hacer que también haya flujos internos de visitantes de última hora para realizar la observación. “Hay muchísima gente que ya está viniendo”, insiste.
Sobre la previsión meteorológica, Euskalmey y Aemet confirman la hipótesis de los cielos más despejados en Álava. Su delegado en Euskadi, Enric Armengol, apunta a que, en medio de una jornada extremadamente calurosa, con temperaturas cercanas a los 40 grados, habrá un “descenso extraordinario” en la denominada franja de totalidad. “Será como apagar un foco de golpe”, describe. Sin embargo, el efecto será limitado al ser a muy avanzadas horas de la tarde y no a mediodía. Cambiarán también los vientos, su intensidad y dirección. Aemet, de hecho, hará sondeos especiales para medir el efecto real de este fenómeno, muy poco estudiado por ser tan excepcional.
Los cuerpos de Policía y los servicios de emergencias están también preparados. Hay operativos especiales en la frontera hispanofrancesa, en localidades como Hondarribia o Donostia o anuncios de que los accesos a San Juan de Gaztelugatxe, uno de los iconos turísticos vascos, quedarán cerrados con antelación. La Guardia Civil ha llegado a hacer un vídeo en euskera con recomendaciones para quienes se echen a la mar en ese momento. “Es un despliegue de emergencias como si hubiera un incendio”, resume Armengol de Aemet.
De su lado, TVE ha elegido Labastida, en la Rioja Alavesa, como uno de sus puntos para la retransmisión en directo. Es uno de los mejores lugares de observación en Euskadi. “Desde hace meses y meses la disponibilidad hotelera es cero aquí. La ocupación, al 100%”, cuenta su alcalde Daniel García, al otro lado del teléfono. También ha acordado restricciones de tráfico y aparcamiento.
El consejero vasco de Ciencia, Universidades e Investigación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, comparte que es un día “excepcional” por tener dos ocasos, pero lleva semanas insistiendo en actos públicos en la importancia de usar gafas perfectamente “homologadas” e, incluso así, evitar exposiciones de más de 45 segundos seguidos. “Nunca debe mirarse directamente al sol sin protección adecuada ni utilizar métodos improvisados como gafas de sol, radiografías, cristales ahumados o negativos fotográficos, ya que no protegen frente a la radiación solar y pueden provocar daños irreversibles en la retina”, previene el Gobierno.
Según Arrieta, es incuestionable que habrá incidencias. Cita los “atascos” para intentar buscar el mejor punto de observación, pero igualmente “daños en la retina” por no usar el aparataje adecuado o por no controlar que los niños lleven las gafas puestas en todo momento. El Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) ha reforzado, de hecho, las consultas de Oftalmología.
El Gobierno recalca que hay que evitar desplazamientos innecesarios. “El mejor lugar para ver el eclipse es donde estás tú”, es el lema elegido para la campaña informativa. ¿Habrá calado? Sea como fuere, los astros se van a alinear y dejar una oscuridad anticipada. “Será una cosa muy mágica”, vaticina Armengol sobre lo que ocurrirá en la tarde del 12 de agosto.