El PNV estira en el Parlamento los plazos en la reforma de la ley del euskera por falta de acuerdo con el PSE-EE
El Parlamento Vasco tramita una doble proposición de reforma de las exigencias de euskera para acceder a la Administración ante la sucesión de sentencias judiciales que han tumbado algunas convocatorias, sobre todo en el ámbito municipal. Es un proceso singular, porque una de las iniciativas es del PNV en solitario, sin su socio el PSE-EE. En paralelo, los nacionalistas accedieron a que se tramitara igualmente una más ambiciosa de EH Bildu, que busca emular a “Galicia, Catalunya, Valencia y Baleares” y configurar las dos lenguas oficiales como obligatorias para ser funcionario.
Este viernes finalizaba, tras dos prórrogas, el plazo para presentar enmiendas. Es el momento en el que se muestran los posibles acuerdos, ya que ni PNV ni EH Bildu, en solitario, tienen fuerza para aprobar sus iniciativas. En realidad, existe un período de gracia y el registro iba a estar abierto hasta el lunes siguiente a mediodía. Pero ni por ésas parece suficiente.
Según las fuentes consultadas, ahora mismo no hay acuerdo en el seno del Gobierno vasco. Una de las voces asume que es “difícil” que se reconduzcan las posturas separadas que se han hecho públicas en los últimos meses. Es una de las brechas más importantes en el bipartito desde que se puso en marcha en 2016. Por eso, el PNV ha decidido estirar el plazo dos semanas más para intentar salvar el equilibrio en el seno del Ejecutivo, según confirman fuentes de la formación nacionalista. En realidad, el proceso ya acumula tres prórrogas a instancias de Sumar y PP y no cabrían más, pero la Mesa puede decidir lo contrario. De hecho, ha accedido a dar siete días, pero con los festivos pueden estirarse algo más. A falta de concreciones, porque en medio hay días festivos, finales de abril se antoja como siguiente escenario (el 30 de abril a mediodía, como referencia).
De su lado, EH Bildu se ha mostrado dispuesto a modular su propuesta inicial con el ánimo de que las tres principales “familias” cierren un texto único en torno al euskera. No obstante, el portavoz de la formación abertzale en la materia ha admitido en que el diálogo a tres bandas “no está ocurriendo” tampoco, más allá de “cafés” y contactos informales “en los pasillos” del Parlamento. “Su prioridad es llegar a un acuerdo entre ellos. Pero creemos que por la importancia nuclear que tiene el blindaje el sistema de perfiles lingüísticos, deberíamos ser capaces de llegar a un acuerdo entre los tres. EH Bildu es la segunda fuerza del Parlamento, empatada con la primera, y la que seguramente más ayuntamientos está gestionando. No es entendible que no quieran hablar con nosotros. Hemos intentado hablar con el PSE-EE y con el PNV pero hoy es el día que no quieren. Me gustaría que abriésemos una vía de negociación y diálogo”, ha señalado Aztiria en una comparecencia ante los medios de comunicación.
Preguntado expresamente si hay alguna opción de buscar una mayoría alternativa a la del Gobierno, la de PNV y EH Bildu, Aztiria ha señalado que matemáticamente “cabría la posibilidad” y que “hay puntos de encuentro” que “no son insalvables” entre los planteamientos sobre el euskera de PNV y EH Bildu. Pero tampoco hay “feedback” ni nada por el estilo, ha admitido el representante de EH Bildu. Aztiria, eso sí, no ha escatimado en críticas a la propuesta del PNV: ha recordado que la presentó después de que se conociera la de EH Bildu, la ha considerado un mero “parche” y ha puesto de relieve que “todos” los expertos que han pasado por la ponencia legislativa han dicho que es mejor la suya, incluso apelando a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional de España porque emula los modelos de las zonas de habla gallega y catalana.
¿Qué está dispuesto a modificar EH Bildu? Aztiria ha explicado la posibilidad de cambiar el índice que regula el porcentaje de plazas en las que se exige el euskera por otro que regule las que se excepciona. También se abre ofrecer “más derechos para aprender euskera” a los empleados públicos que no lo dominen, incluyendo liberaciones para estudiar y otras facilidades. La idea final es que en “quince o veinte años”, es decir, a lo sumo en 2046, la Admnistración sea perfectamente bilingüen en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. “Nadie tiene el derecho a ser funcionario. Es la Administración la que tiene que responder a los derechos lingüísticos [de usuarios y ciudadanía]. El empleado público tiene que responder a esos derechos. Será mucho mejor una Administración plenamente bilingüe que una parcialmente bilingüe [...] después de 44 años de la ley de normalización del euskera”, ha entendido Aztiria.