Uvesco, dueña de BM y Súper Amara, vuelve a ser de capital vasco y nombra a María José Aduriz presidenta no ejecutiva
La cadena de supermercados Uvesco, en la que se integran las tiendas de BM y Súper Amara, ya es de nuevo de capital vasco. La operación de compra encabezada por CEO de la entidad Ángel Jareño, ha finalizado ya este miércoles después de que se firmara el contrato de compra al fondo PAI Partners el pasado 23 de diciembre, por 700 millones de euros. Junto a Jareño han participado en la compra las familias fundadoras, Stellum Capital, Inveready e Indar Kartera, vehículo financiero de Kutxabank.
Según ha informado la compañía, con el cierre de todo el procedimiento arranca “formalmente la nueva etapa”, para la que el nuevo consejo de administración ha acordado nombrar presidenta no ejecutiva a María José Aduriz, que ya formaba parte del consejo de administración y que releva en el cargo a José Ramón Fernández de Barrena, de una de las familias fundadoras.
Adúriz es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Deusto, con formación complementaria en el sector (ADECA) y como consejera en IESE, participó en el consejo de administración de Uvesco. También ha desarrollado funciones ejecutivas en la compañía, donde ha sido directora de Producto Fresco y directora de Proyectos Estratégicos.
Uvesco tiene en estos momentos 344 establecimientos, cuatro plantas logísticas, y una plantilla de más de 7.000 personas. Mantiene una clara vocación de crecimiento en su número de supermercados, su expansión geográfica, con un crecimiento importante en Madrid en la última etapa. Además de en Euskadi y la comunidad de Madrid, opera en Ávila, Navarra, Cantabria y La Rioja.
Uvesco pasó a ser propiedad del fondo de inversión PAI Partners a finales de 2021. Entonces las familias propietarias buscaban liquidez para expandirse en Madrid. En 2024, después de que el fondo francés empezara a plantearse su salida de la empresa para rentabilizar su inversión, varios socios tradicionales de la empresa empezaron a organizarse para hacerse de nuevo con el control de la compañía y evitar que la cadena de supermercados vasca cayera en manos de una multinacional de la alimentación, como Carrefour, con la que el fondo mantuvo conversaciones para la venta de su participación, aunque finalmente la operación no salió adelante y la cadena de supermercados se queda en manos vascas.