Los bancos de colores, con mesa y casi “eternos” que llegan a las calles de Madrid
Dicen que las opiniones son como los culos: todos tenemos una. Ambos -opiniones y traseros- se unen en el que probablemente sea el elemento del mobiliario urbano que que más se utilice en la ciudad y, por tanto, el que más controversia pueda generar. Al fin y al cabo, todo el mundo ha descansado sus posaderas en un banco callejero.
Por eso Ramón contrae la respiración cada vez que atornilla un nuevo modelo de banco en las calles de Madrid. “El otro día estábamos colocando estos azules en Vallecas y una señora me preguntó si podía hacerse una foto sentada en él, de lo bien que le pareció”. Fue una buena piedra de toque, sobre el terreno, de que la llegada de nuevos bancos coloridos tiene posibilidades de gustar a los madrileños.
Ramón Arboledas es técnico especialista en mobiliario del Ayuntamiento de Madrid. Lleva 35 años trabajando en el consistorio y, de ellos, ha pasado dos décadas eligiendo y colocando los 64.000 bancos sobre los que cada día se sientan los habitantes de la ciudad. Este miércoles se encuentra el el Almacén de la Villa (en Vicálvaro), donde el delegado de Urbanismo, Borja Carabante, presenta las últimas novedades que ya se están colocando en las calles y parques de la ciudad.
Lo primero que llama la atención es el colorido del nuevo catálogo, dentro de un género que rara vez suele salir del marrón: hay asientos azules, verdes esmeralda, rojos y hasta negros. “Nos gustaría darle un poco más de color a Madrid”, añade Arboledas después de que Carabante haya explicado que el diseño de estos nuevos elementos se basa en tres ideas: la accesibilidad, la sostenibilidad y la estética.
Quizás el modelo que mejor defina esta filosofía sea el banco-mesa del tipo Tena, un mueble polivalente de un verde muy llamativo y tremendamente versátil, ya que permite sentarse de forma normal, dándose la vuelta para usar la mesa y es a la vez utilizable por personas que se desplacen en silla de ruedas. “Puede servir para trabajar, para merendar...” va relatando Ramón ante un par de filas de este modelo, listo para ser instalado.
Madrid es uno de los escaparates nacionales para el catálogo de bancos urbanos, gracias a sus abundantes diseños propios. Los fabricantes van ofreciendo diferentes soluciones y novedades al Ayuntamiento, que valora a través del área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad. Luego es necesario homologar la pieza elegida para que pueda llegar a las vías de la ciudad.
Cada novedad primero se analiza y luego se prueba sobre el terreno, para ver cómo funciona, antes de colocarla de modo masivo en las calles. Cuenta Ramón que uno de sus lugares preferidos para hacerlo es el parque Calero, en Ciudad Lineal, por contar con varios colegios alrededor y reunir usos muy diversos. Luego, cuando se comprueba que cumplen su función, los colocan en otras partes.
Una de las variables que tienen muy en cuenta a la hora de elegir los nuevos diseños son sus materiales, pues tienen que aguantar a la intemperie en una ciudad con un clima muy duro. Antiguamente se utilizaban maderas sin demasiado tratamiento, pero su durabilidad era muy limitada y obligaba a su lijado y barnizado. Los que llegan nuevos están hechos con resina sintética, que cuenta con una mejor conservación. O con madera mezclada con polímeros. “Lo que buscamos ahora es que tengan una buena conservación, estos son prácticamente eternos”, añade el técnico municipal.
Una cosa que sorprende es el peso de estos últimos, con bancos que pueden llegar a los 100 kilos en lugar de los 57 kilos de los más habituales hechos solo con madera. Se debe a la gran densidad de cada una de las piezas, que además tienen la misma dimensión en el asiento y en el respaldo, para que su sustitución sea más sencilla en caso de necesidad. Estos materiales se alternan con otros hechos de plástico reciclado, también muy resistentes pero huecos por dentro, como desvela Ramón mostrando una de sus secciones.
“Madrid es un escaparate para toda España, y algunas ciudades se inspiran en nuestros bancos”, sacan pecho desde el Ayuntamiento destacando que el enorme catálogo de mobiliario urbano que posee la ciudad acaba siendo replicado en otros lugares. “Además, si aguanta en Madrid puede funcionar en cualquier otro sitio”, explica Arboledas citando los problemas diarios a los que se enfrentan los bancos, como vandalismo, el uso intensivo o las citadas condiciones climáticas, con inviernos severos y mucho calor en verano.
Uno de los que parece que ha aguantado bien es el modelo blanco de hormigón que se introdujo en Chamberí hace casi un año. “Como llamaba la atención, nos contactó mucha gente preguntándonos qué era”. Diez meses después de aquel momento, el llamado modelo Vilnius ha pasado a formar parte del paisaje habituan en el entorno de Rubén Darío.
¿Dónde se pueden ver estos nuevos bancos de colores? Algunos han sido colocados en el bulevar de Pablo Neruda (Vallecas), otros en la avenida de Asturias (Tetuán) y muchos de los de tablas multicolor están llegando a algunos parques infantiles. Aparecerán en más lugares durante los próximos meses.
La renovación del mobiliario urbano irá acabando progresivamente con asientos que ahora no son accesibles. El Ayuntamiento asegura que el 87% de los existentes en las calles lo son y el porcentaje llegará hasta el 90% al final de este mandato municipal.
Algunos de los que están siendo retirados se encuentran fuera de la nave del Almacén de la Villa done se almacenan los nuevos. La mayoría de los apilados son bancos de tablillas de tipo MU-17, que acabaron ahí por exigir un mayor mantenimiento y ahora esperan ser reutilizados en otros puntos de la ciudad. O para, después de haber soportado el descanso de los madrileños, acabar en el reciclaje.
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