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Los vecinos del Casco Viejo de Vitoria exigen fibra óptica: “Somos medievales, no tenemos Internet”

Un verano más, los vecinos del Casco Viejo de Vitoria han redoblado sus protestas por la falta de fibra óptica que les permita navegar por Internet. Una serie de pancartas en negro y rojo exigen al Ayuntamiento que dé solución un problema que se viene arrastrando desde 2023, año en que el cierre de la red de cobre de Telefónica empezó a dejar sin ADSL a viviendas y comercios. Las obras para la instalación de la fibra iban a comenzar el pasado mayo, pero la única empresa que se había presentado al concurso se retiró y ahora no queda otra opción que volver a cumplir los plazos. Manu Arakama, de Gasteiz Txiki, la asociación de vecinos del Casco Viejo de la capital alavesa, mira al calendario y da por hecho que antes de septiembre de 2027 no estará subsanado el problema.

“Somos medievales. No tenemos Internet”, reza una de las pancartas colgadas en la plaza de Santa María, junto a la catedral vieja. “¿Para cuándo la fibra?”, se pregunta otra. Arakama cifra en una treintena el número de comunidades de vecinos afectadas. Las hay en la calle de la Cuchillería, en las de las Escuelas, en la de la Zapatería... Están repartidas por toda la almendra medieval, que es como se conoce, por la forma, a la zona más antigua de la ciudad. “Las vecinas y los vecinos están muy enfadados. Hay malestar en el barrio. No estamos hablando de un capricho, sino de un derecho que el Casco Viejo no puede ejercer”, lamenta.

¿En qué afecta la falta de fibra? Arakama apunta a los jóvenes que tienen que hacer tareas con las 'tablets' del colegio, a las personas que trabajan desde casa. Sostiene, además, que la ausencia de fibra óptica coarta el derecho a un acceso libre a la cultura y al ocio. “Y así suma y sigue. Y no quiero ni pensar en los comercios afectados. No desarrollan su trabajo en igualdad de condiciones. Es un atraso terrible”, abunda.

El Ayuntamiento adjudicó las obras a la empresa Construcciones Arana en abril de este año, por un importe de 130.000 euros. Beatriz Artolazabal, del PNV, concejala de Espacio Público y Barrios y teniente de alcaldesa, aventuró que las obras empezarían “en torno a un mes o mes y medio” después y que contarían con un plazo de ejecución de medio año. Pero la empresa se retiró. “Nos hubiera gustado tener las obras a punto de arrancar, pero el contrato no ha podido formalizarse dentro del plazo previsto y eso nos obliga legalmente a declararlo desierto”, dijo Artolazabal el último día de julio. Anunció, además, que se incluirían 100.000 euros más en el presupuesto de licitación.

La previsión del Ayuntamiento, en cualquier caso, es la de llegar a una veintena de portales. El resto tendrá que esperar. “Vamos a trabajar para conseguir más financiación que nos permita acercarnos a la treintena de portales y llevar la fibra óptica al mayor número posible de viviendas, comercios y establecimientos del Casco Medieval”, dijo Artolazabal en julio. “Es una demanda histórica del barrio y vamos a seguir trabajando hasta convertirla en una realidad. Queremos aprovechar esta oportunidad para ofrecer una solución más amplia y definitiva”, prometió.

Los vecinos que, mientras que con el anterior equipo de Gobierno, cuando gobernaba el 'jeltzale' Gorka Urtaran, la comunicación era “fluida y constante”, ahora el diálogo es “nulo”, con la socialista Maider Etxebarria de alcaldesa. En cualquier caso, van a exponer sus quejas ante el Ayuntamiento en el turno popular de la comisión de Espacio Público del próximo día 16. “Técnicamente es posible solucionarlo. Económicamente es irrisorio. Pero llevamos tres años con este conflicto”, apostilla Arakama.