Indignación en Ibiza por la fiesta egipcia de lujo que llenó un lago artificial con toneladas de agua en prealerta por sequía
La fiesta privada ambientada en el Antiguo Egipto ha desatado una ola de indignación en la ciudadanía ibicenca, debido a la celebración de un evento premium con 350 invitados en la cantera de Can Coix, un enclave natural de Eivissa ubicado junto a una zona protegida. Si en un primer momento las críticas se centraron en los posibles problemas en torno al ruido, el caos circulatorio y los riesgos de incendio, en los siguientes días la polémica se ha desatado por la instalación de un lago artificial que necesitó de entre 60 y 170 toneladas de agua.
En torno a una estética inspirada en el Antiguo Egipto, figuras como la reina Nefertiti -que gobernó uno de los periodos más ricos de la dinastía de los faraones- y Cleopatra fueron utilizadas para alimentar a través de las redes sociales una juerga bajo un halo de secretismo.
El escenario diseñado por la firma estadounidense Van Wyck & Van Wyck, que no ha contestado a las preguntas de elDiario.es, contempló pirámides, esfinges, torres de luces y música electrónica para desplegar un evento de lujo al que solo se pudo acceder mediante una exclusiva guestlist, como detallaron a elDiario.es trabajadores, completamente vestidos de negro, cuando la fiesta estaba a punto de dar comienzo.
Fuentes de la Alianza por el Agua -entidad que aboga por mejorar la política hídrica de Eivissa- explican a este diario que el caso pone de manifiesto la falta de normativas que impidan los usos no sostenibles del agua. La entidad entiende que, aunque el uso del agua realizado durante la fiesta fue legal al no existir una regulación que lo prohibiera expresamente, resulta difícilmente justificable desde el punto de vista ético y de la sostenibilidad. En este sentido, indican que las administraciones deberían aprobar ordenanzas municipales que permitan el despilfarro de agua. Un uso no sostenible que en este caso, además, se ha realizado en un espacio público.
Según el indicador de sequía meteorológica de la Conselleria de la Mar y el Ciclo del Agua, que muestra la evolución de la situación hídrica de la isla desde 1970, en 2023 y 2024 -los últimos años en que se tienen registros en la estación ibicenca de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de Eivissa, ubicada en el aeropuerto-, se han registrado valores de sequía moderada y casi severa. En concreto, en 2023, por 1,28 puntos y al año siguiente, por 0,96 puntos, como refleja la estadística del Govern.
Ausencia de control sobre el consumo
A juicio de la Alianza por el Agua, la ausencia de control permite que se produzcan situaciones como sa Pedrera de Can Coix, donde los promotores emplearon hasta 170 toneladas de agua, según calculó Diario de Ibiza. El diario local afirma que el lago artificial tenía una superficie de unos 850 metros cuadrados y una profundidad de 20 centímetros. Sin embargo, la firma especializada en grandes eventos explica que no se utilizaron más de 60 toneladas y defiende que el agua se recicló y reutilizó “en el sistema de aguas grises”.
En el primer caso, estaríamos hablando del equivalente a 3.400 duchas de entre cinco y diez minutos -de 50 litros cada una- y en el segundo, teniendo en cuenta que la cifra correcta es la de los organizadores, de 1.200 duchas en total. Es decir, lo necesario -en el más conservador de los casos- para que un ciudadano se duche a diario durante tres años y medio, o para que lo haga durante un periodo de un año una familia de cuatro miembros.
Emplear 60 toneladas de agua para una piscina equivale a 1.200 duchas de entre cinco y diez minutos. Es lo necesario para que un ciudadano se duche a diario durante tres años y medio
La entidad cuestiona la contradicción entre los discursos de los ayuntamientos que hablan de sostenibilidad y determinadas prácticas vinculadas al turismo y al ocio en la isla. En este sentido, recuerda episodios recientes de elevado consumo de agua, como el de varios hoteles de Sant Antoni que el pasado abril utilizaron la red municipal para llenar sus piscinas y dejaron sin suministro durante horas a vecinos de la zona.
La Dirección General de Recursos Hídricos del Govern ha comenzado a recabar información para determinar de dónde salió el agua utilizada para llenar el lago artificial instalado durante la polémica fiesta privada celebrada en sa Pedrera de Can Coix, en Sant Antoni.
El organismo, dependiente de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, considera que este uso “no debería haberse hecho”, especialmente en el actual contexto de sequía, aunque advierte de que será difícil imponer una sanción porque el uso ornamental del agua no está expresamente prohibido por la normativa, sino que simplemente no está contemplado en el Plan Hidrológico, según han confirmado fuentes del Govern a elDiario.es.
Hazel Morgan, presidenta de la rama pitiusa de Amics de la Terra, afirma que no es suficiente con tener “recomendaciones sobre el uso del agua”, sino que la normativa, tanto de Sant Antoni como de otros municipios, debe incluir “obligaciones legales” respecto al uso del agua, que vayan más allá de las obligaciones en torno a la utilización del agua potable en las viviendas.
“De una empresa de fuera, así como de sus clientes, no podemos esperar mucha conciencia”, ha dicho Morgan, en relación a la fiesta egipcia de Can Coix. La ecologista ha destacado que debe de ser la administración la que se hace “responsable” y “legisla” al respecto y que sea “excepcional” el uso del agua fuera del consumo que se hace en viviendas, casas, apartamentos turísticos y hoteles.
De una empresa de fuera, así como de sus clientes, no podemos esperar mucha conciencia
El Ajuntament desconocía la instalación del lago
El Ajuntament de Sant Antoni de Portmany ha explicado en un comunicado que “no tenía conocimiento previo de que durante el evento se fuera a instalar un lago artificial ni de que se fuera a destinar agua a esta finalidad”. El Consistorio ha asegurado que en la memoria descriptiva presentada por la organización promotora “no aparece ninguna mención expresa a la instalación de un lago artificial, ni se especifican sus dimensiones, ni tampoco la cantidad de agua que se preveía utilizar para su creación”.
Así, indican que el agua utilizada procedía de camiones cisterna, según lo detallado por los promotores. “Al tratarse de una actuación de la que el Consistorio no fue informado previamente, no disponemos de datos propios sobre el volumen exacto utilizado, su procedencia concreta o su destino posterior”, señala el equipo de gobierno. Es decir, que los técnicos municipales no revisaron ni inspeccionaron las instalaciones desplegadas durante la fiesta egipcia.
Los técnicos del Ajuntament de Sant Antoni de Portmany no revisaron ni inspeccionaron el lago artificial porque no tenía conocimiento del mismo. Los promotores no lo incluyeron en la memoria descriptiva que presentaron al Consistorio
No obstante, el Consistorio ha rechazado “de forma rotunda” la decisión de los promotores de utilizar agua para crear un lago artificial “con una finalidad meramente ornamental”. “Consideramos que se trata de una actuación absolutamente desacertada, innecesaria y difícilmente justificable en una isla donde el agua es un recurso escaso y donde las administraciones llevamos años reclamando un uso responsable de la misma”, ha valorado.
El Consistorio rechaza el lago: 'Se trata de una actuación absolutamente desacertada, innecesaria y difícilmente justificable en una isla donde el agua es un recurso escaso y donde las administraciones llevamos años reclamando un uso responsable de la misma'
En este sentido, han insistido en que la cuestión central no es únicamente cuánta agua se utilizó, sino la decisión de destinarla “a un elemento ornamental completamente prescindible y hacerlo, además, sin que el Ayuntamiento tuviera conocimiento de ello”.
El Ajuntament ha asegurado que la actividad fue autorizada -bajo el pago de una tasa de 199 euros- correspondía a un evento privado, puntual y de aforo reducido. El principal motivo que llevó al Consistorio a autorizar excepcionalmente su celebración “fue su marcado carácter solidario”, ya que la organización ha aportado 40.000 euros a Cáritas Sant Antoni y 10.000 euros al Motoclub de Ibiza y Formentera, algo que pudo comprobar elDiario.es mediante llamada telefónica.
También han defendido que desde 2019 ha realizado “un importante esfuerzo inversor para renovar la red municipal de abastecimiento, reducir las pérdidas y mejorar de manera muy significativa su rendimiento”, hasta situar al municipio entre los que presentan mejores resultados de Balears.
Además, ha argumentado que tiene prácticamente finalizada la nueva ordenanza de ahorro del agua, cuya aprobación está prevista antes de finalizar el año y que “reforzará las políticas municipales de ahorro, eficiencia y uso responsable de este recurso”.
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Sin normas para regular “el despilfarro”
Sant Antoni de Portmany no dispone de normas que controlen el despilfarro hídrico. En noviembre de 2024, la Alianza por el Agua presentó al Ayuntamiento un borrador sobre el que se podía basar la normativa. Esta organización sin ánimo de lucro trabaja a nivel balear para lograr una gestión sostenible de un recurso tan básico como escaso y, anteriormente, ya había asesorado a los ayuntamientos de Santa Eulària des Riu y Sant Josep de sa Talaia.
“Vivimos en una situación de crisis permanente: no se trata de seguir creciendo en infraestructuras, sino de ser más eficientes y aprovechar mejor el recurso. La relación es clara: menos agua y más demanda. Esa combinación nos hace cada vez más vulnerables. No se puede pedir esfuerzo solo a una parte –los residentes– cuando la presión turística sigue aumentando”, valoró ante este diario Juan Calvo, director de la Alianza por el Agua, en medio de la crisis desatada porque tres hoteles dejaran sin agua a tres edificios residenciales de la zona de Caló des Moro.
Sant Antoni de Portmany, que alcanza casi los 30.000 habitantes -y tiene 19.500 plazas turísticas- ha tenido que instalar una segunda desaladora –portátil– porque el exceso de consumo está exprimiendo sus acuíferos. Los vertidos son frecuentes, afectan al ecosistema marino desde hace décadas y obligan a cerrar playas como es Caló des Moro. Sin embargo, el documento que la Alianza por el Agua entregó hace casi dos años todavía no se ha convertido en una ordenanza que pueda regular el uso sostenible de este recurso y pueda sancionar el despilfarro.
En este sentido, la entidad ha considerado que el problema no puede atribuirse únicamente a quienes participaron en la fiesta egipcia y han reclamado una mayor responsabilidad por parte de las administraciones. Su posición es que, además de concienciar a la ciudadanía, resulta imprescindible establecer normas que determinen qué usos del agua son aceptables y cuáles deben quedar prohibidos, especialmente en un contexto de prealerta por sequía. Sobre todo, cuando desde hace unos años es rutinario por parte de las instituciones insulares pedir a los residentes, después de la temporada turística, que moderen su consumo, que se limita generalmente a usos cotidianos y domésticos.
El alcalde destaca la donación del evento
El Ayuntamiento aún no ha aclarado si abrirá un expediente a la empresa promotora por el despilfarro hídrico. En una entrevista de este lunes en el Hoy por Hoy de Cadena SER Ibiza y Formentera, el alcalde del municipio, Marcos Serra, ha explicado que el Ayuntamiento tiene que hablar con los técnicos para estudiar si hay posibilidad de sancionar a la empresa promotora.
Serra ha argumentado que el problema es que la ordenanza de ahorro del agua no se aprobará hasta finales de año. Esta normativa, que implica diferentes departamentos del Ayuntamiento, regula el uso del agua, así como de las piscinas, que se puede hacer en el municipio.
“Es difícil y costosa”, ha asegurado. El alcalde ha afirmado que en cuanto esté aprobada, acciones como la de la empresa promotora de la fiesta egipcia en Can Coix “serán sancionables”. “Sin la ordenanza es difícil, pero lo estamos mirando porque en la memoria descriptiva no hablaban de [la instalación] de un largo”. “No se hablaba del uso del agua y no nos parece adecuado”, ha insistido, tanto si se han utilizado 60 como si fueron 170 las toneladas de agua que hicieron falta para llenarlo.
Finalmente, Serra ha valorado que está “contento” por la donación que se hará a organizaciones sin ánimo de lucro, y porque no ha habido, a su juicio, molestias hacia los vecinos. Sin embargo, se ha mostrado muy molesto por el despilfarro hídrico y ha añadido que es algo que el Ayuntamiento va a tener “muy en cuenta” para que “no vuelva a pasar” en un futuro.
El alcalde ha querido salir al paso de la polémica reconociendo que el pago de una tasa de 199 euros “es irrisoria, un mero trámite burocrático”, pero que se han destinado 40.000 euros a Cáritas Sant Antoni, así como otros 10.000 euros al Motorclub de Eivissa y Formentera. “Son entre 60 y 80 niños de entre 4 y 16 años que se beneficiarán de este dinero para continuar haciendo deporte”, ha recalcado.
Más crítica ha sido la oposición. Pilar Costa, portavoz del PSOE en la isla, ha avanzado en el mismo programa que los socialistas denunciarán el caso ante la Dirección General de Recursos Hídricos -dependiente de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua- porque en un contexto de prealerta de sequía, el Ayuntamiento de Sant Antoni ha autorizado una fiesta donde se han “despilfarrado 170 toneladas de agua”.
Costa ha remarcado que para tener una autorización de estas características se ha tenido que presentar un proyecto “y en este proyecto saldrá todo”. “Nosotros le pedimos al Ayuntamiento de Sant Antoni que enseñe el proyecto, qué es lo que han autorizado y qué informes favorables o desfavorables han tenido”, ha argumentado. También ha considerado el hecho de que el Ayuntamiento, en sus propias instalaciones, desconociera que se iba a instalar un lago, “un insulto a los vecinos de Sant Antoni”.
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