De la innovación al hospital: los obstáculos para que la Medicina de precisión esté al alcance de todos
La VI Jornada de Salud retomó la sesión tras un breve receso abordando un reto clave para la sanidad pública: Democratizar la vanguardia en la medicina de precisión. En los últimos años, los avances científicos han transformado la forma de abordar las enfermedades complejas. Diagnósticos precoces basados en perfiles genéticos, terapias dirigidas y personalizadas que prolongan la esperanza de vida son ya una realidad. Sin embargo, la alta tecnología médica tiene un coste elevado. La cuestión clave reside en hallar las vías de financiación y distribución idóneas para que estos fármacos de última generación desembarquen en el Sistema Nacional de Salud (SNS) de forma ágil y sin que el código postal de los pacientes condicione sus oportunidades de recibirlo.
César Hernández, Director General de Cartera Común del SNS y Farmacia del Ministerio de Sanidad, abrió el debate analizando los plazos de implementación de las innovaciones en el mercado. El directivo comenzó subrayando la solidez asistencial del país: “tenemos un nivel de excelencia clínico muy alto, pero es cierto que los tiempos desde que una terapia innovadora se aprueba en Europa hasta que llega al SNS suelen ser elevados porque no depende de una sola administración”.
Se trata de un entramado complejo en el que intervienen múltiples actores. Daniele Candini, Director Médico de Oncología en España de Daiichi Sankyo, enfatizó que más allá de la colaboración entre farmacéuticas, agencias regulatorias, el Ministerio de Sanidad y los gobiernos autonómicos, “existen otros factores muy determinantes como son el impacto presupuestario y el beneficio del valor clínico del fármaco, que pueden hacer que se alargue más o menos el proceso final”.
La financiación es, precisamente, uno de los grandes escollos. Pilar Garrido, Jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, intervino para remarcar la necesidad de profundizar en la transparencia institucional: “Pese a que la transparencia y la tendencia ha mejorado mucho, aún se debe seguir mejorando en este aspecto”. A su juicio, el proceso adolece de una gran heterogeneidad, pues la decisión final recae en las Comunidades Autónomas —tanto en la partida presupuestaria como en la ejecución—, lo que en ocasiones genera desacuerdos con las directrices marcadas por el Ministerio.
Esta suma de condicionantes provoca que la llegada efectiva de los tratamientos al enfermo sufra demoras excesivas. No obstante, Hernández descartó que exista un problema estructural de discriminación: “El sistema actualmente es equitativo y llega a todos. No obstante existe margen de mejora y el Ministerio busca una estructura general reforzada y estable que acoja a todos, para que las Comunidades vayan de la mano y trabajen juntas en una misma dirección”.
Por su parte, Candini coincidió en fortalecer la cohesión territorial y sugirió revisar las fases de negociación: “las decisiones centralizadas que llegan desde el Ministerio deben ser más vinculantes a nivel autonómico, ya que aceleraría los tiempos y agilizaría los procesos actuales para que los fármacos lleguen a los pacientes”. Asimismo, defendió que “igualmente las negociaciones y los trámites de estos medicamentos deberían iniciarse durante la fase de estudios y no cuando ya está listo para salir al mercado”.
En el plano financiero, César Hernández aportó datos concretos sobre el esfuerzo público realizado: “el Ministerio de Sanidad ha invertido 100 millones para democratizar la medicina de precisión en las Comunidades Autónomas, pero los costes han seguido aumentando debido a diversos factores como los diagnósticos mejorados o el seguimiento individual en los hospitales. Por lo tanto, hay que llegar a un equilibrio entre invertir y tener controlado el mercado y las necesidades generales. Esto no va de tratar solo al 1% de pacientes con un tipo particular de cáncer si no a todos los que sufren cáncer, independientemente del tipo que sea o su condición social. El objetivo es no dejar a nadie atrás”.
En el tramo final, los ponentes debatieron sobre un logro sin precedentes: el incremento ininterrumpido de la supervivencia. Pilar Garrido recordó cómo ha cambiado el paradigma oncológico: “Se está logrando. Hace años la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ya se planteó este panorama y los tratamientos de pacientes de larga duración, aunque en aquel momento estaba casi todo centrado en el cáncer de mama porque era en el que se sabía que había más supervivientes de larga duración. Ahora, por suerte, la realidad ha cambiado. Muchos tumores, como el de pulmón, son tratables a largo plazo y permite a los pacientes volver a tener una vida digna”. Con todo, la especialista puso el acento en la dimensión humana de los cuidados al matizar que “también es verdad que no todas las enfermedades crónicas son iguales y, al final, lo importante es vivir bien, no simplemente más”.
El debate concluyó con una reflexión transversal: a pesar de los obstáculos burocráticos, los plazos de aprobación y las asimetrías de financiación autonómica, el acceso a una sanidad de vanguardia debe ser universal y garantizado en todas las etapas de la vida.
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