Feijóo avisa a Vox contra el “chantaje” en Extremadura y lo compara con los independentistas

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha advertido este jueves a Vox de que no convierta la negociación para formar Gobierno en Extremadura en un “chantaje” y ha dejado claro que su intención de cara a llegar a la Moncloa no es gobernar con ellos sino en solitario.

En una entrevista en Antena 3, preguntado por posibles pactos con Vox, Feijóo ha advertido al partido de Santiago Abascal de que si en Extremadura “convierte la negociación en un chantaje se está aproximando a lo que plantean los partidos independentistas”. “Espero que no siga esa estela -ha subrayado-, porque si nosotros tenemos 29 escaños y Vox tiene 11, lo lógico es que cualquier acuerdo posible sea proporcional a los resultados electorales. Es lo lógico. Es lo democrático”, ha dicho.

En todo caso, Feijóo ha justificado la oportunidad de dialogar con Vox al señalar que “a uno le puede gustar más o menos un partido político, pero el problema es que aquí no va de opiniones personales, aquí va de decisiones del electorado y de los votos que los electores metan en las urnas”.

El líder del PP ha puntualizado, sin embargo, que su objetivo cuando lleguen las elecciones generales sí es gobernar “en solitario”, porque cree que es mejor para España un gobierno “en solitario, estable, con un partido de Estado -en referencia al suyo-, que tiene trazabilidad y que ha gobernado en muchos sitios, que posibles coaliciones con otros”. 

PP y Vox se reúnen esta semana en Extremadura, aunque no han querido desvelar el día, para intentar desbloquear las negociaciones de cara a la investidura de María Guardiola y el posible Gobierno de coalición. Desde la celebración de las elecciones extremeñas el 21 de diciembre, ambas formaciones solo han mantenido dos encuentros presenciales y han intercambiado un documento con exigencias, por parte de la extrema derecha, y cesiones, por parte del PP. Pero en estos momentos están muy lejos del acuerdo, que para Vox pasa por obtener una vicepresidencia desde la que fiscalizar el cumplimiento de los acuerdos, y varias consejerías con competencias y presupuesto para poner en marcha sus medidas.