Un Orgullo con derechos para todas las personas

Portavoz de Unidas por Extremadura —

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La revuelta de Stonewall, en Nueva York, dio lugar a una fecha muy significativa en el calendario, el Día del Orgullo. Un 28 de junio de 1969 la comunidad LTGTBI tomó por primera vez las calles para luchar contra un sistema que les perseguía y les castigaba. 53 años después podemos decir que la situación del colectivo, en muchos países del mundo, afortunadamente, es infinitamente mejor que la de entonces. A pesar de los discursos de odio de ciertos partidos neofascitas, se ha avanzado mucho en derechos y en concienciación social, aunque somos conscientes de que nos queda todavía un largo camino que recorrer para que la diversidad no tenga que tener una fecha reivindicativa en el calendario.

Este Orgullo en nuestro país, además, tiene un motivo más de celebración. La semana que viene el Consejo de Ministros aprueba la Ley Trans. Una norma que permite la autodeterminación de género y que mantiene, además, intactos todos los derechos del colectivo LGTBI.

Y digo que es un motivo de celebración porque las personas trans tenían que pasar un auténtico calvario para ser “ellas mismas”. Hasta ahora, el cambio de sexo solo es posible si una persona se hormona durante al menos dos años y si tiene un diagnóstico de disforia de género, o lo que es lo mismo, si la transexualidad es abordada como un trastorno psiquiátrico, como una enfermedad. La Ley Trans permitirá que se pueda cambiar de sexo sin requisitos, solo se tendrá que pasar un periodo de reflexión de tres meses.

Sin duda, la Ley Trans es una victoria para el colectivo y para la sociedad española en su conjunto. Nadie puede dudar de que una norma así es tremendamente necesaria para las personas trans, que nos la estaban reclamando a gritos. De hecho, estoy convencida de que Elsa, la chica transexual de Arroyo de San Serván, que nos emocionó hace dos años con su discurso en la Asamblea de Extremadura, celebrará este importante avance en materia de igualdad y diversidad.

Elsa, en diciembre de 2019, con tan solo 8 años, nos conminó a la clase política a que siguiéramos, pese a las amenazas, haciendo leyes que reconocieran que las personas somos diversas y que las personas transexuales tienen derecho a ser quienes son. “No permitan que nadie nos arrebate la felicidad”, nos dijo. Estoy convencida de que la Ley Trans es parte del camino de Elsa a la felicidad.

Pero la Ley Trans también avanza en otros derechos para el resto de personas del colectivo LGTBI. El texto garantiza a las mujeres lesbianas y mujeres solas el acceso a técnicas de reproducción asistida. También se incluye la prohibición de cualquier tipo de terapia de aversión o conversión destinada a modificar la orientación o identidad de género. Otro derecho conquistado en la Ley Trans, es el reconocimiento de la filiación de las hijas e hijos de las parejas de lesbianas y bisexuales, sin necesidad de que deban antes haber contraído matrimonio, una discriminación que se arrastraba hasta nuestros días.

Por todo ello, sigo insistiendo en que este Orgullo tenemos mucho que celebrar. La LGTBIfobia se combate con derechos y más derechos. Ante el odio, más igualdad, más amor y, como quiere Elsa, mucha más felicidad.

 

Feliz Orgullo

*Irene de Miguel, portavoz de Unidas por Extremadura

 

La revuelta de Stonewall, en Nueva York, dio lugar a una fecha muy significativa en el calendario, el Día del Orgullo. Un 28 de junio de 1969 la comunidad LTGTBI tomó por primera vez las calles para luchar contra un sistema que les perseguía y les castigaba. 53 años después podemos decir que la situación del colectivo, en muchos países del mundo, afortunadamente, es infinitamente mejor que la de entonces. A pesar de los discursos de odio de ciertos partidos neofascitas, se ha avanzado mucho en derechos y en concienciación social, aunque somos conscientes de que nos queda todavía un largo camino que recorrer para que la diversidad no tenga que tener una fecha reivindicativa en el calendario.

Este Orgullo en nuestro país, además, tiene un motivo más de celebración. La semana que viene el Consejo de Ministros aprueba la Ley Trans. Una norma que permite la autodeterminación de género y que mantiene, además, intactos todos los derechos del colectivo LGTBI.

Y digo que es un motivo de celebración porque las personas trans tenían que pasar un auténtico calvario para ser “ellas mismas”. Hasta ahora, el cambio de sexo solo es posible si una persona se hormona durante al menos dos años y si tiene un diagnóstico de disforia de género, o lo que es lo mismo, si la transexualidad es abordada como un trastorno psiquiátrico, como una enfermedad. La Ley Trans permitirá que se pueda cambiar de sexo sin requisitos, solo se tendrá que pasar un periodo de reflexión de tres meses.

Sin duda, la Ley Trans es una victoria para el colectivo y para la sociedad española en su conjunto. Nadie puede dudar de que una norma así es tremendamente necesaria para las personas trans, que nos la estaban reclamando a gritos. De hecho, estoy convencida de que Elsa, la chica transexual de Arroyo de San Serván, que nos emocionó hace dos años con su discurso en la Asamblea de Extremadura, celebrará este importante avance en materia de igualdad y diversidad.

Elsa, en diciembre de 2019, con tan solo 8 años, nos conminó a la clase política a que siguiéramos, pese a las amenazas, haciendo leyes que reconocieran que las personas somos diversas y que las personas transexuales tienen derecho a ser quienes son. “No permitan que nadie nos arrebate la felicidad”, nos dijo. Estoy convencida de que la Ley Trans es parte del camino de Elsa a la felicidad.

Pero la Ley Trans también avanza en otros derechos para el resto de personas del colectivo LGTBI. El texto garantiza a las mujeres lesbianas y mujeres solas el acceso a técnicas de reproducción asistida. También se incluye la prohibición de cualquier tipo de terapia de aversión o conversión destinada a modificar la orientación o identidad de género. Otro derecho conquistado en la Ley Trans, es el reconocimiento de la filiación de las hijas e hijos de las parejas de lesbianas y bisexuales, sin necesidad de que deban antes haber contraído matrimonio, una discriminación que se arrastraba hasta nuestros días.

Por todo ello, sigo insistiendo en que este Orgullo tenemos mucho que celebrar. La LGTBIfobia se combate con derechos y más derechos. Ante el odio, más igualdad, más amor y, como quiere Elsa, mucha más felicidad.

 

Feliz Orgullo

*Irene de Miguel, portavoz de Unidas por Extremadura

 

La revuelta de Stonewall, en Nueva York, dio lugar a una fecha muy significativa en el calendario, el Día del Orgullo. Un 28 de junio de 1969 la comunidad LTGTBI tomó por primera vez las calles para luchar contra un sistema que les perseguía y les castigaba. 53 años después podemos decir que la situación del colectivo, en muchos países del mundo, afortunadamente, es infinitamente mejor que la de entonces. A pesar de los discursos de odio de ciertos partidos neofascitas, se ha avanzado mucho en derechos y en concienciación social, aunque somos conscientes de que nos queda todavía un largo camino que recorrer para que la diversidad no tenga que tener una fecha reivindicativa en el calendario.

Este Orgullo en nuestro país, además, tiene un motivo más de celebración. La semana que viene el Consejo de Ministros aprueba la Ley Trans. Una norma que permite la autodeterminación de género y que mantiene, además, intactos todos los derechos del colectivo LGTBI.