Los ancianos de una residencia de Pontevedra reciben miles de cartas tras una iniciativa que denuncia su soledad

Varios ancianos en una sala de una residencia de mayores en Galicia, en una imagen de archivo.

El director de la residencia de mayores de Campolongo, en Pontevedra, Juan José López, no pensaba recibir 1.000 cartas cuando puso esa cantidad como una figura retórica en el escrito en el que pedía felicitaciones de Navidad para los ancianos y cuya soledad pretendía denunciar. Consideraba que el objetivo estaría cumplido con que cada una del centenar de personas que allí viven tuviese una misiva para la cena de Nochebuena. Pero su propuesta se hizo viral y ha recibido miles de contestaciones: este lunes se acumulaban en las instalaciones unas 7.000 cartas y, al ritmo al que llegan, calcula que serán 10.000 para el fin de semana. El efecto de su llamada, dice, ha ido más allá y al centro se han acercado estos días grupos que han hecho visitas a los ancianos. Ha funcionado también como un puente con el resto de vecinos de la ciudad. Ahora la gente pasa por delante y saluda, cuenta: “Ha valido para que nos vean y para que nos vean como seres vivos, no como mobiliario urbano”.

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López puso en marcha la campaña con apoyo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). En su escrito señalaba que las fiestas navideñas se convierten en “el tiempo más triste” en la residencia porque, entre quienes viven allí, “no son muchos los que tienen una familia a la que regresar”. La intención pidiendo cartas para ellos era decirles “que no están solos”. “Quiero una lluvia de cariño en forma de cartas, de mensajes, de felicitaciones, de fotos”, pedía.

Ahora, a la vista de la respuesta, plantea que la voluntad de colaborar se mantenga el resto del año. “Con que el 5% de las personas que mostraron interés se queden, nos damos por satisfechos”, asegura en conversación con este diario el director de la residencia, de titularidad pública. Con la cantidad de actividades que tienen estos días, señala que llegan al final de la jornada cansados, pero que los mayores lo agradecen. Relata que una de las mujeres que vive en el centro le trasladaba estos días su satisfacción porque “ya no es ese lento pasar de los días, todos iguales”.

“A veces pensamos que con que estén bien cuidados -los mayores en las residencias- es suficiente”, expone el responsable de la de Campolongo. Pero insiste en que muchos de ellos están “muy solos”. De hecho, cree que el aluvión de cartas llegadas tiene que ver con que “algo flotaba en el ambiente”, algo que dice que no sabe si llamar culpa. En cualquier caso las visitas, los villancicos que les han ido a cantar los niños a los mayores y las cartas llegadas han contribuido a “romper la monotonía”: “Nos han dado mucha vida”. Los escritos han llegado no solo desde la ciudad de Pontevedra, sino de toda España y casi todos los países de Europa, recalca López.

Su plan era que los residentes fuesen contestando una a una las cartas que llegasen, pero con los miles que estos días ha ido transportando el cartero, el objetivo se complica. Bromea con que para ello habría que pagar jornada laboral durante un año a los mayores de la residencia de Campolongo.

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