Rueda imita la estrategia de Feijóo de eludir el control parlamentario con evasivas y culpas al Gobierno central

Daniel Salgado

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Se lo recordó la portavoz del BNG, Ana Pontón. Era la tercera sesión de control parlamentaario a la que se sometía el substituto de Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta de Galicia y era la tercera vez que imitaba la estrategia habitual de su antecesor. Alfonso Rueda despachó las preguntas de la oposición, sobre la grave situación de la atención primaria y sobre la defensa de los intereses de la comunidad, con un repertorio de evasivas y culpas dirigidas al Gobierno central. Apenas ofreció ninguna respuesta concreta y sí otro clásico de Feijóo, la referencia al bipartito, para intentar argumentar que los problemas de la sanidad pública ya estaban ahí hace 15 años. El PP lleva 13 al mando del ejecutivo autónomo.

La Xunta da por hecho que los meses de verano serán "complicados" con el colapso en la Atención Primaria

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“Usted tiene que venir a esta Cámara rendir cuentas, es de primero de democracia, y no a insultar, ni a manipular, ni a retorcer la realidad”, le recriminó Pontón. El presidente gallego le había devuelto la pregunta a la líder nacionalista con una acusación general contra las relaciones del BNG y el gabinete de Pedro Sánchez. “Muy bravos con la Xunta, muy dóciles con el Gobierno central”, le dijo. Y no dejó pasar la oportunidad de insinuar cierta conivencia del Bloque con la invasión rusa de Ucrania después de que Pontón reclamase una investigación por la muerte de 37 personas en la frontera de Marruecos con Melilla. “En Ucrania también hay masacres, me alegra que lo reconozcan”, afirmó Rueda. Los nacionalistas se han sumado a iniciativas de condena de la guerra ucraniana en las diputaciónes provinciales.

Pero el debate, por lo menos de inicio, no era sobre geopolítica internacional. La crisis de precios, el derrumbamiento del viaducto de la A-6 en Pedrafita, la parálisis del corredor atlántico de mercancías, la ausencia de una propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica o los 13 años que los populares suman en el Gobierno gallego sin obtener ni una sola competencia dieron forma a la intervención de una Ana Pontón que calificó a Rueda de “presidente accidental camino de ser un presidente insustancial” e interrogó directamente a Rueda con un “¿qué va a hacer para defender los intereses de Galicia?”. No obtuvo mucho más que un ataque. “Lo que han hecho ustedes es poner al presidente Sánchez como presidente de España”, aseguró el presidente, a quien tampoco le parece de recibo que el BNG proponga reformar el Estatuto de Autonomía: “Cuando no saben que decir, abren el melón del Estatuto”.

Verano con “tensión” en primaria

Los esfuerzos de Luis Álvarez, portavoz del PSdeG, tampoco dieron demasiados frutos. Sindicatos, asociaciones profesionales, pacientes, insisten en que la atención primaria se encuentra en colapso, con agendas desbordadas, tiempos de espera por cita superiores a una semana, médicos doblando turnos. “La sanidad gallega funciona gracias al magnífico trabajo de sus profesionales”, adujo Álvarez, “es un problema de falta de medios, de estabilidad y de condiciones laborales”. Alfonso Rueda no se inmutó, y aunque admitió que en el verano habrá “momentos de tensión” en la primaria, se refirió a la visión de los socialistas como catastrofista. Agarrado a ese hombre de paja, según el cual la oposición da una imagen exageradamente negativa de la sanidad pública, regresó al pasado.

“Los problemas no los inventamos nosotros”, dijo, antes de enarbolar una lista de titulares de hace 15 años, cuando el Partido Socialista y el BNG mantenían un pacto de gobierno en la Xunta, en los que el entonces presidente Touriño denunciaba la falta de médicos. “El de la sanidad es un problema endémico, y no es solo de aquí”, se escudó, y espetó a Álvarez un “ya le digo yo que exageran seguro”. El socialista había basado buena parte de su discurso en declaraciones de doctores y usuarios, miembros del Colegio Oficial de Médicos de Ourense o de la Asociación Galega de Medicina Familiar y Comunitaria, recogidas por los medios de comunicación. Para Rueda, exageraciones.

El presidente no se apartó, en todo caso, de su estrategia de defensa usual, tan practicado durante lustros por Feijóo: los balones fuera. Lo más grave de lo que sucede en la sanidad pública gallega solo se puede arreglar si lo hace el Gobierno central. Eliminar las tasas de reposición -instauradas por Rajoy-, 64 nuevas plazas de medicina familiar o crear la especialidad de emergencia son las principales reclamaciones al respecto esgrimidas por la Consellería de Sanidad. Su medida estrella, anunciar una subida de sueldo para los facultativos que prolonguen su jornada laboral. Sobre la respuesta a la pregunta concreta del PSdeG, “¿qué va a hacer usted?”, lo más aproximado fue esto: “[Los socialistas] cargan a la Xunta de reproches, deberes y obligaciones, y no levantan la voz para solucionar la parte importante del problema”. Las competencias en materia sanitaria son, desde 1991, del Gobierno gallego.

Se lo recordó la portavoz del BNG, Ana Pontón. Era la tercera sesión de control parlamentaario a la que se sometía el substituto de Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta de Galicia y era la tercera vez que imitaba la estrategia habitual de su antecesor. Alfonso Rueda despachó las preguntas de la oposición, sobre la grave situación de la atención primaria y sobre la defensa de los intereses de la comunidad, con un repertorio de evasivas y culpas dirigidas al Gobierno central. Apenas ofreció ninguna respuesta concreta y sí otro clásico de Feijóo, la referencia al bipartito, para intentar argumentar que los problemas de la sanidad pública ya estaban ahí hace 15 años. El PP lleva 13 al mando del ejecutivo autónomo.

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“Usted tiene que venir a esta Cámara rendir cuentas, es de primero de democracia, y no a insultar, ni a manipular, ni a retorcer la realidad”, le recriminó Pontón. El presidente gallego le había devuelto la pregunta a la líder nacionalista con una acusación general contra las relaciones del BNG y el gabinete de Pedro Sánchez. “Muy bravos con la Xunta, muy dóciles con el Gobierno central”, le dijo. Y no dejó pasar la oportunidad de insinuar cierta conivencia del Bloque con la invasión rusa de Ucrania después de que Pontón reclamase una investigación por la muerte de 37 personas en la frontera de Marruecos con Melilla. “En Ucrania también hay masacres, me alegra que lo reconozcan”, afirmó Rueda. Los nacionalistas se han sumado a iniciativas de condena de la guerra ucraniana en las diputaciónes provinciales.

Pero el debate, por lo menos de inicio, no era sobre geopolítica internacional. La crisis de precios, el derrumbamiento del viaducto de la A-6 en Pedrafita, la parálisis del corredor atlántico de mercancías, la ausencia de una propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica o los 13 años que los populares suman en el Gobierno gallego sin obtener ni una sola competencia dieron forma a la intervención de una Ana Pontón que calificó a Rueda de “presidente accidental camino de ser un presidente insustancial” e interrogó directamente a Rueda con un “¿qué va a hacer para defender los intereses de Galicia?”. No obtuvo mucho más que un ataque. “Lo que han hecho ustedes es poner al presidente Sánchez como presidente de España”, aseguró el presidente, a quien tampoco le parece de recibo que el BNG proponga reformar el Estatuto de Autonomía: “Cuando no saben que decir, abren el melón del Estatuto”.

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Los esfuerzos de Luis Álvarez, portavoz del PSdeG, tampoco dieron demasiados frutos. Sindicatos, asociaciones profesionales, pacientes, insisten en que la atención primaria se encuentra en colapso, con agendas desbordadas, tiempos de espera por cita superiores a una semana, médicos doblando turnos. “La sanidad gallega funciona gracias al magnífico trabajo de sus profesionales”, adujo Álvarez, “es un problema de falta de medios, de estabilidad y de condiciones laborales”. Alfonso Rueda no se inmutó, y aunque admitió que en el verano habrá “momentos de tensión” en la primaria, se refirió a la visión de los socialistas como catastrofista. Agarrado a ese hombre de paja, según el cual la oposición da una imagen exageradamente negativa de la sanidad pública, regresó al pasado.

“Los problemas no los inventamos nosotros”, dijo, antes de enarbolar una lista de titulares de hace 15 años, cuando el Partido Socialista y el BNG mantenían un pacto de gobierno en la Xunta, en los que el entonces presidente Touriño denunciaba la falta de médicos. “El de la sanidad es un problema endémico, y no es solo de aquí”, se escudó, y espetó a Álvarez un “ya le digo yo que exageran seguro”. El socialista había basado buena parte de su discurso en declaraciones de doctores y usuarios, miembros del Colegio Oficial de Médicos de Ourense o de la Asociación Galega de Medicina Familiar y Comunitaria, recogidas por los medios de comunicación. Para Rueda, exageraciones.

El presidente no se apartó, en todo caso, de su estrategia de defensa usual, tan practicado durante lustros por Feijóo: los balones fuera. Lo más grave de lo que sucede en la sanidad pública gallega solo se puede arreglar si lo hace el Gobierno central. Eliminar las tasas de reposición -instauradas por Rajoy-, 64 nuevas plazas de medicina familiar o crear la especialidad de emergencia son las principales reclamaciones al respecto esgrimidas por la Consellería de Sanidad. Su medida estrella, anunciar una subida de sueldo para los facultativos que prolonguen su jornada laboral. Sobre la respuesta a la pregunta concreta del PSdeG, “¿qué va a hacer usted?”, lo más aproximado fue esto: “[Los socialistas] cargan a la Xunta de reproches, deberes y obligaciones, y no levantan la voz para solucionar la parte importante del problema”. Las competencias en materia sanitaria son, desde 1991, del Gobierno gallego.

Se lo recordó la portavoz del BNG, Ana Pontón. Era la tercera sesión de control parlamentaario a la que se sometía el substituto de Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta de Galicia y era la tercera vez que imitaba la estrategia habitual de su antecesor. Alfonso Rueda despachó las preguntas de la oposición, sobre la grave situación de la atención primaria y sobre la defensa de los intereses de la comunidad, con un repertorio de evasivas y culpas dirigidas al Gobierno central. Apenas ofreció ninguna respuesta concreta y sí otro clásico de Feijóo, la referencia al bipartito, para intentar argumentar que los problemas de la sanidad pública ya estaban ahí hace 15 años. El PP lleva 13 al mando del ejecutivo autónomo.

La Xunta da por hecho que los meses de verano serán "complicados" con el colapso en la Atención Primaria

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“Usted tiene que venir a esta Cámara rendir cuentas, es de primero de democracia, y no a insultar, ni a manipular, ni a retorcer la realidad”, le recriminó Pontón. El presidente gallego le había devuelto la pregunta a la líder nacionalista con una acusación general contra las relaciones del BNG y el gabinete de Pedro Sánchez. “Muy bravos con la Xunta, muy dóciles con el Gobierno central”, le dijo. Y no dejó pasar la oportunidad de insinuar cierta conivencia del Bloque con la invasión rusa de Ucrania después de que Pontón reclamase una investigación por la muerte de 37 personas en la frontera de Marruecos con Melilla. “En Ucrania también hay masacres, me alegra que lo reconozcan”, afirmó Rueda. Los nacionalistas se han sumado a iniciativas de condena de la guerra ucraniana en las diputaciónes provinciales.