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Siete entidades protestan por una represa que bloquea un río en Pontevedra y denuncian que busca abastecer un campo de golf

La represa del río Umia que varios colectivos denuncian que impide el paso del agua y de la fauna.

elDiario.es Galicia

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Siete entidades se han sumado a la convocatoria de una protesta, que será el domingo 13 de septiembre, contra la represa construida por la empresa Gestión y Técnicas del Agua de La Toja S.A. en el río Umia, a su paso por Ribadumia (Pontevedra). Denuncian que bloquea el paso del agua y de la fauna, altera el ecosistema y prima el interés privado, dentro del que incluyen regar un campo de golf. La represa no es nueva, pero las recientes obras para hacerla estable han provocado un “destrozo”, aseguran. Reclaman a Augas de Galicia, el organismo dependiente de la Consellería de Medio Ambiente que autorizó la intervención, que garantice el caudal ecológico y haga un análisis del impacto global de la obra.

Los avisos sobre lo que estaba ocurriendo en el Umia se lanzaron a principios de mes. El Colectivo Ecoloxista do Salnés publicó imágenes de la obra y el agua estancada del Umia en Cabanelas, además de un comunicado en el que explicaban que, con el verano y la escasez de precipitaciones, el río había quedado “prácticamente bloqueado por la represa” porque el agua no llegaba a superar el nivel de la zona más baja y la única que pasaba era la que se colaba entre las rocas. La obra se justificó con el objetivo de evitar la salinización del agua, que se capta para abastecer de agua potable a la Illa de A Toxa, en el Ayuntamiento de O Grove.

Unos días después de las quejas, Augas de Galicia comunicó que había realizado una inspección y había detectado deficiencias que impedían “el paso previsto para los peces”. La Xunta indica que hay “filtraciones a través del cuerpo de la represa” que hacen que no funcione correctamente. Pese a ello, señaló que la intervención “se ajusta, en términos generales, a las dimensiones y materiales autorizados y, de hecho, no se observaron afecciones negativas a la flora o a la fauna ni turbidez en el agua”. Le hizo un requerimiento a la empresa para que corrija esta situación.

La Xunta defiende la obra, que asegura que no es una nueva presa, sino “la reconstrucción estable de la represa existente, necesaria para evitar la salinización de la única captación que abastece a la Illa da Toxa”. Indica que, hasta ahora, lo que se hacía era reconstruirla cada verano de forma provisional, pero esto generaba “episodios recurrentes de turbidez”. Aguas de Galicia insiste en que dio la autorización después de que se realizasen los informes técnicos preceptivos y “después de estar sometida a información pública sin que se presentasen alegaciones”. Es una estructura de piedra, con una pendiente “muy tendida aguas abajo para funcionar como rampa para los peces y un canal central para aguas bajas”.

La represa del Umia en Cabanelas, vista desde la parte en la que el agua queda embalsada.

Las imágenes aportadas por varias entidades muestran, sin embargo, esos canales secos estos días y señalan que es imposible el paso de fauna en estas condiciones. El Colectivo Ecoloxista do Salnés avisa de que la obra tiene impacto en el ecosistema porque aumenta la temperatura del agua y modifica el transporte de sedimentos natural del río. Critica que interfiere en la entrada natural de agua salada en la zona, que es “vital” para la ría y considera un abuso “poner en riesgo el río para regar el campo de golf de A Toxa, mientras se exigen restricciones de agua a la ciudadanía por la sequía”. En este contexto, piden “alternativas de abastecimiento”.

A la protesta convocada para este domingo en la playa fluvial de Cabanelas a las 12.00 se han sumado la asociación ecologista Adega, la red de voluntarios medioambientales Limpiarousa, el Club de Pesca Deportiva Pesca Cíes, la Asociación de Vecinos San Vicente de Oubiña, la Plataforma pola Defensa da Ría de Arousa (PDRA) y el BNG. Una de las diputadas de esta última formación en el Parlamento de Galicia, Montse Prado, visitó la zona recientemente y denunció que el empedrado ocupa todo el ancho del río. El BNG criticó que se haga constar como finalidad la de garantizar el abastecimiento de agua potable, “cuando todo el mundo sabe que el objetivo fundamental es captar agua para el campo de golf”. Prado calificó la intervención de “agresión medioambiental injustificable” y señaló que, además, supone un riesgo aguas arriba, sobre todo en la parroquia de Oubiña, de posibles inundaciones con las lluvias.

La PDRA resalta que el caudal histórico del río Umia es de 9,55 metros cúbicos por segundo, pero en el verano baja a unos 2,03 metros cúbicos por segundo. La represa “no garantiza el caudal ecológico” en la época estival y, en el tramo en el que se embalsa el agua, se van a ver favorecidas las inundaciones en invierno y la proliferación de cianobacterias tóxicas por la subida de la temperatura, la pérdida de oxígeno disuelto y la presencia de nutrientes, denuncia. Añade que el impacto es también negativo para el banco marisquero de O Sarrido. “La Toja S.A. tiene alternativas para regar su campo de golf sin afectar a la viabilidad del río Umia”, señala y le pide a la Xunta la demolición de la represa.

El agua no consigue superar en estos días tras las escasas precipitaciones del verano el obstáculo levantado en el río Umia.
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