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El fiscal delegado de Menores en Galicia: “Un menor que comete agresiones machistas es el resultado de un proceso educativo erróneo”

El fiscal delegado autonómico de Menores en Galicia, José Manuel Ucha, en su despacho

José Manuel Ucha (Ourense, 1967) es el fiscal delegado autonómico de Menores en Galicia. Asumió el cargo hace más de un año, pero está dedicado desde hace más de una década a este ámbito. Cree que en los casos de violencia de género en los que el agresor tiene menos de 18 años existe “un conocimiento distorsionado de lo que es la relación hombre-mujer”. La solución, dice, pasa por educar y reeducar. Y por la implicación de la escuela, los servicios sociales de las administraciones y la justicia. Cuando un menor ejerce violencia sobre su pareja o expareja, opina que esa conducta es “el resultado de una evolución en un proceso educativo erróneo”. La memoria de la Fiscalía recoge que en 2019 llegaron a los juzgados gallegos 22 denuncias por violencia de género contra menores. El año anterior fueron 40 y en 2017 se registraron 20.

En los últimos tres años se iniciaron 82 procesos en Galicia por denuncias por violencia de género contra menores. ¿Se están dando pasos atrás?

Los fenómenos de violencia machista, después de la entrada en vigor de la ley contra la violencia de género, son un problema que no se ha resuelto. Es un problema en el que debe haber más implicación por parte de los poderes públicos y de la sociedad en general. Desde mi perspectiva, y en el ámbito de los menores, es un tema de educación, que hay que empezarla en edades tempranas.

¿Son útiles iniciativas como el Proxecto Fénix, dirigido a reeducar a menores con medidas judiciales por violencia machista?

Es un proyecto que puede mejorar mucho el ámbito de la formación de los menores en violencia de género. Nosotros estamos pendientes de que hagan una derivación de este programa a las cuatro provincias. Estos programas están muy bien diseñados y me parecen fantásticos para trabajar en el ámbito de la prevención, que es lo que más nos preocupa a los fiscales de menores de Galicia. Hay que trabajar con los menores en el tema de reeducarlos ante conductas disruptivas en el ámbito de la violencia doméstica y en la violencia de género. Los casos que violencia de género que tenemos en Galicia no son demasiado excesivos. Sí los de violencia doméstica -el año pasado llegaron 233 a los juzgados-. Somos partidarios de que el proyecto trate de involucrar a todo el ámbito de la prevención.

¿Lo que plantea es la necesidad de implantar un programa de prevención dirigido a los jóvenes con conductas preocupantes pero que no han delinquido?

Sí. Este programa tendría que inundar el ámbito educativo, que los equipos directivos de los centros gallegos tengan conocimiento de que existe y que los menores en los que atisben comportamientos machistas puedan ser formados. También tendríamos que ponerlo en conocimiento de los servicios sociales. La atención primaria es la administración más cercana al ciudadano. Cuando un padre tiene un problema por un comportamiento disruptivo de un menor en general, siempre acude al trabajador social a pedir ayuda.

Lo aplicaría también a través de los apoyos técnicos de Xunta de Galicia. Hay menores que tienen problemas que se derivan de su proceso de madurez, que nada tienen que ver con sus familias. Son familias que se ven desbordadas y piden ayuda a la Xunta. El servicio de menores adopta medida de apoyo técnico familiar. A través de este apoyo, los menores con conductas machistas podrían integrarse en este programa.

¿Y los que están condenados?

Ese es ya el último eslabón. Si miramos los datos de la Fiscalía, en violencia de género tenemos 20 casos en 2017, 40 en 2018 y 22 en 2019. ¿Con estos datos qué induzco? Que la mayoría de casos de violencia de género no se denuncian. Entonces, ¿qué pasa? En 2019 tenemos 22 casos -en los juzgados-, pero igual tenemos 300, 400 o 500 menores en toda Galicia que no han llegado a ser denunciados porque no han pegado o la víctima no ha denunciado, pero ya se ven ciertos comportamientos machistas, que es donde tendríamos que trabajar antes de acudir a la denuncia penal.

¿Hay más casos de los que se denuncian?

Para que haya violencia de género tiene que haber una situación de hostigamiento y de superioridad. Yo lo que digo es que muchas veces los menores no son conscientes de que ese comportamiento es violencia machista. No podemos decir que yo sospecho que haya muchos más casos, yo lo que sospecho es que los menores gallegos, en muchos casos, no tienen el proceso formativo adecuado para reconducir esos comportamientos.

El último grado de ese comportamiento es la denuncia y ahí podemos calificar de agresor dentro de la violencia de género, pero ese comportamiento final es el resultado de una evolución de un menor en un proceso educativo erróneo. Considero que no son casos auténticos de violencia machista, sino que son casos de menores que tienen un conocimiento distorsionado de lo que es la relación hombre-mujer. Y es necesario trabajar con ellos para reconducir esos comportamientos.

Los procesos judiciales contra menores por delitos contra la integridad sexual fueron 76 el año pasado en Galicia. Suben respecto a los 73 de 2018 y los 55 de 2017.

Hay un repunte en el último año, pero no es un aumento llamativo respecto a 2018. Los fiscales de menores estamos alarmados porque los menores inician sus relaciones sexuales a edades cada vez más tempranas y tienen unos comportamientos sexuales totalmente inapropiados para su edad. ¿Cuáles son las causas de todo esto? Seguramente este comportamiento sexual carente de cualquier sentimiento de culpa y en la creencia de que lo que están haciendo es correcto viene motivado por el acceso que tienen a contenidos pornográficos a través de internet. Los padres deberíamos establecer controles porque están conociendo una visión de las relaciones sexuales que no se corresponde con la realidad. Volvemos al mismo tema: es un problema educativo. Hay que dar una formación en materia sexual a los adolescentes desde un punto de vista más humano y dentro del respeto a los derechos de los demás. Y no promover mi autosatisfacción total y absoluta y de una manera depravada frente al respeto al derecho de los demás.

¿Qué papel tienen las redes sociales en los delitos que cometen los menores?

El 80% de los delitos que se cometen en la jurisdicción de menores están relacionados con las redes sociales. Se utilizan las redes sociales para insultarse, para vejarse, para menospreciar, para citarse para agredirse. En ocasiones, menores que son pareja utilizan las redes sociales para intimidar, vejar, insultar y amenazar. Muchas veces, cuando hay una denuncia temprana y se puede abortar la situación, se puede llegar a una medida extrajudicial -y evitar el juicio- en los casos que son menos graves. Y en los que son más graves, es una prueba de cargo directa de la que disponemos los fiscales para conseguir las condenas. 

¿Reinciden los menores que agreden a sus parejas?

No suelen tener reincidencia porque no tienen tiempo de tenerla. Nuestra intervención con los 18 años termina, pero en la jurisdicción de adultos muchas veces el comportamiento se reproduce. Si un menor que tiene con 14 ó 15 años este comportamiento, recibe un toque de atención importante y una intervención en el ámbito de la libertad vigilada, se pueden conseguir muchos frutos.

¿Son suficientes los recursos que se dedican a los menores en Galicia?

Los recursos nunca son suficientes, pero no nos podemos quejar en relación con otras comunidades autónomas. No tenemos el problema de delincuencia juvenil que hay en otras zonas. En donde hay total escasez de recursos es en los servicios sociales. En muchos ayuntamientos no hay recursos específicos para solventar situaciones de riesgo de los menores.

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