La Xunta minimiza el informe desfavorable de Icomos ante la fase final de la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio Mundial

Daniel Salgado

Santiago de Compostela —

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La Xunta de Galicia insiste en quitar importancia al informe de Icomos, el organismo asesor de la Unesco, que criticaba con dureza aspectos fundamentales de la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio de la Humanidad. “Sus resoluciones no tienen valor decisivo”, sostuvo este lunes el conselleiro de Cultura, José López Campos, “y en los últimos años han crecido las diferencias entre sus documentos de evaluación y las conclusiones de la Unesco”. El Comité de Patrimonio Mundial se reúne esta semana en Corea del Sur para decidir a cuáles de los 33 expedientes aspirantes otorga su reconocimiento.

“Los informes de Icomos no son vinculantes”, añadía López Campos el término del Consello semanal del Gobierno galego. Presentaba un informe sobre el estado de la propuesta de la administración sobre la Ribeira Sacra. El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) la había cuestionado: no quedaba justificado su “valor universal” ni cumplía las condiciones de “integridad y autenticidad”, además señalaba la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de hábitats, las consecuencias en el lugar del cambio climático, las inundaciones de terrenos por la construcción de embalses o los incendios forestales.

Pero el Gobierno gallego prefiere ver la parte positiva. Según el titular de Cultura, la de la Ribeira Sacra es una candidatura “seria, rigurosa y novedosa”, que ha obtenido el respaldo de todas las administraciones. “El Gobierno de España tiene cierta reputación en la Unesco”, aseguró López Campos en un gesto inusual en cargos del PP gallego, “y ha decidido presentar y defender la propuesta después de ver el texto de Icomos”.

La candidatura de la Ribeira Sacra abarca un territorio de 180 kilómetros cuadrados y 26 ayuntamientos en los entornos de los ríos Sil y Miño. La ocupación humana en un paisaje con impresionantes cañones y valles fluviales, marcado por “su patrimonio hidráulico”, llevaron a sus promotores a centrar la propuesta en lo que denominan “cultura del agua”. La decisión de la Unesco será pública, previó el conselleiro, entre el domingo 26 y el lunes 27 de julio, tras el análisis del expediente por los embajadores de 21 Estados miembros de la Unesco.