Zaragoza tuvo un parque de atracciones donde hoy está la Plaza de los Sitios, el Petit Park
Quien pase hoy por la Plaza de los Sitios se le hará difícil imaginar que hace poco más de un siglo este entorno estaba ocupado por un parque de atracciones. Entre las calles que rodean actualmente la plaza y el paseo de la Constitución se ubicaba el Petit Park, un espacio de ocio que durante casi una década reunió atracciones, música, espectáculos y hasta un teatro al aire libre.
El parque abrió sus puertas el 11 de octubre de 1916, coincidiendo con las fiestas del Pilar. Se construyó sobre parte de los terrenos que no estaban urbanizados después de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, organizada con motivo del primer centenario de los Sitios de Zaragoza. La zona todavía estaba en transformación, pero su ubicación, cerca del centro de la ciudad hacía que fuera un lugar estratégico para crear un espacio de ocio.
La idea inicial fue del empresario barcelonés Vicente Lepicq, que en 1915 propuso al Ayuntamiento crear en Zaragoza un parque de atracciones parecido a los que ya funcionaban en otras ciudades. Finalmente, los terrenos fueron adjudicados al zaragozano Emilio Gómez Gimeno, que puso en marcha la sociedad que daría nombre al propio recinto, Petit Park.
Un parque con tren, coches y laberinto
La entrada principal de este parque de atracciones se encontraba en la actual intersección de la calle Isaac Peral con Zurita, y el recinto ocupaba lo que hoy corresponde a las zonas de la Plaza de los Sitios y el Paseo de la Constitución.
Dentro de él había mucho más que un simple espacio de juegos. Los zaragozanos podían montar en un ferrocarril que recorría todo el recinto, subir a un carrusel o atravesar un laberinto. El parque contaba además con un buffet en el que se servían refrescos, café y bocadillos. El precio de entrada era de 15 céntimos, esto facilitaba que el recinto se convirtiera en un lugar habitual para los vecinos de Zaragoza.
Aunque había nacido para el público infantil, pronto se convirtió también en un punto de encuentro para adultos. Por las tardes y las noches se organizaban conciertos y otras actividades, mientras que el espacio también servía para acoger el ambiente de las fiestas del Pilar.
También tuvo teatro y espectáculos
El Petit Park en 1919 llevó a cabo la construcción de un teatro-circo al aire libre, al principio levantado como una estructura provisional de madera.
Por su escenario pasaron compañías de zarzuela y comedia, rondallas y espectáculos de jota. Durante las fiestas del Pilar, además, llegó a convertirse en uno de los escenarios habituales para festivales de jota.
El recinto fue visitado por personajes destacados. En julio de 1917, la infanta Isabel de Borbón acudió al Petit Park durante su estancia en Zaragoza. Allí dio una vuelta en el ferrocarril, asistió a un concierto de una banda militar y terminó tomando churros antes de continuar con su programa de visitas.
Del Petit Park al Saturno Park
En 1920, el recinto cambió de nombre y pasó a llamarse Saturno Park, aunque la sociedad que lo controlaba continuó siendo la misma.
El parque incorporó un restaurante al aire libre, un salón de fiestas, conciertos, bailes y lo más destacado, un cabaret de inspiración parisina que comenzó a actuar por las noches. Aquí la entrada pasó a costar 25 céntimos.
Lo que había comenzado como un parque de atracciones pensado especialmente para las familias se convirtió en un espacio de entretenimiento nocturno con música y espectáculos. El Petit Park incluso llegó a estar ligado al cine. En 1921, el cineasta Antonio de Padua Tramullas rodó allí parte de El diablo está en Zaragoza, una película de diez minutos.
En los primeros años de la década de 1920 se intentaron introducir nuevas atracciones y renovar el recinto, pero la afluencia de público fue disminuyendo y en 1925 llegó el final. El aumento del precio del alquiler de los terrenos, el crecimiento de la ciudad y los problemas económicos de la empresa hicieron imposible mantener el parque. Después, en los terrenos se empezaron a construir nuevos edificios y el Petit Park desapareció.
Hoy no queda rastro del parque. Cuesta imaginar que, hace poco más de cien años, en los alrededores de la actual Plaza de los Sitios, los zaragozanos podían montar en un pequeño tren, disfrutar de un espectáculo de jota o terminar la noche en un cabaret.
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