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De nuevo en el Barranco de Cortasogas: las familias de cuatro asesinados en 1936 en Calatayud mantienen la esperanza

Un momento de los trabajos que se llevan a cabo en el Barranco de Cortasogas.

Claudia Bandrés

4 de septiembre de 2026 23:45 h

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Otra vez sin éxito. Este viernes han finalizado sin resultado los trabajos arqueológicos en el barranco de Cortasogas (Calatayud) enfocados en la búsqueda de los restos de al menos cuatro personas asesinadas —aunque podrían ser cuatro más— a mediados de agosto de 1936: el ‘médico de los pobres’, Eradio López Táppero; el abogado Germán Baquedano Barra; el sacerdote Serafín Gracia Jimeno, y el sindicalista Eugenio Castillo Ibarra. Pero las familias no pierden la esperanza.

Se trata de la tercera campaña que se lleva a cabo para encontrarlos. La diferencia con las anteriores es que por fin se ha conseguido el permiso para excavar en la zona donde los testimonios —recabados por el hijo de López Táppero varias décadas atrás— situaban la fosa. Las familias han logrado recientemente, tras años de espera, el permiso por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro para poder realizar los trabajos en la cuenca del barranco de Cortasogas, situado a pocos kilómetros de la localidad bilbilitana de Torres.

A pesar de que el resultado no ha sido el esperado, tanto las familias como la asociación mantienen la expectativa. A la vez que se desarrollaban los trabajos arqueológicos, se han podido recabar más testimonios acerca de los hechos que tuvieron lugar 90 años atrás. El próximo paso a seguir pasa por solicitar a la Dirección General de Carreteras la autorización pertinente para excavar en una zona próxima a la calzada.

Asimismo, el equipo de Arqueología y Antropología Forense de Aragón, encargado de esta investigación, va a buscar documentación que pueda servir de ayuda en archivos parroquiales y en registros de cementerios. Uno de los arqueólogos, Ricardo Galán, explicaba que esta última intervención no consistía en excavar un punto concreto, sino en rastrear el barranco entero en busca de la fosa. “Estamos peinando el terreno haciendo catas: zanjas de unos 30 centímetros, con menos de un metro entre ellas, a lo largo de todo el barranco, para ver si podemos localizarla”, detallaba. El lugar que se ha cubierto ha comprendido alrededor de 1.000 metros cuadrados en esta fase que se basaba en localizar, no en exhumar.

El médico de los pobres

Una de las familias que ha estado presente durante esta campaña ha sido la de Eradio López Táppero. Trabajaba en La Azucarera pero era conocido en Calatayud y alrededores como el 'médico de los pobres’ ya que atendía a las personas enfermas aunque no pudieran pagarle por su trabajo e incluso financiaba sus medicamentos en caso de necesitarlos. Ese fue su delito y la razón por la que un 11 de agosto de 1936 fue fusilado en el barranco de Cortasogas.

El hijo de Eradio López Táppero fijó en una piedra que mostraba el camino a la fosa, el nombre y la fecha de su muerte.

Dos de sus nietas, Lourdes y Cristina López, recuerdan lo mucho que marcó este episodio a toda la familia —que tuvo que huir a Barcelona— y especialmente al padre de ambas, que tan solo tenía 5 años: “A sus hermanas las traían en verano a Calatayud pero a él no le dejaban venir porque mi abuela pensaba que lo iban a matar, pero nunca se lo contó”. Eradio López hijo creció pensando que no lo querían y sintiendo que lo dejaban apartado, “toda la vida hemos oído a mi padre diciendo que no tiene familia y nos costó mucho entender por qué, si además tenía ocho hijos”, asegura Lourdes.

La abuela Aurora nunca explicó a su hijo la razón por la que no lo llevaba con sus hermanas a la ciudad bilbilitana en verano como tampoco contó a nadie que su marido había sido fusilado. “Nosotros sabíamos que había muerto en la guerra”, afirman sus descendientes. No fue hasta que se casó su padre, y visitó por primera vez Calatayud, cuando se percató de que algo pasaba. La gente con la que se cruzaba, actuaba de manera extraña. Era la viva imagen de su padre y los que lo veían, o pensaban que estaban viendo un fantasma o sabían lo que había pasado con su padre y por eso le rehuían. Fue a partir de entonces cuando el hijo del 'médico de los pobres' comenzó a investigar.

Imágenes en recuerdo de lo sucedido en el Barranco de Cortasogas.

En una de sus visitas, unos hombres se acercaron al padre de Lourdes y Cristina y lo citaron, unas horas más tarde, en la carretera vieja que recorre los pueblos bañados por el río Perejiles para mostrarle dónde fue asesinado y enterrado López Táppero. Al lugar se llevó una cámara de fotos para documentar la ubicación y son esos los testimonios que han marcado el punto de partida para la búsqueda tanto del médico como de los otros tres asesinados. Aun hoy, las nietas buscan a familiares de los hombres que amablemente le contaron a su padre lo que había sucedido para agradecerles el gesto.

Visita institucional

La campaña ha sido posible gracias a una ayuda de 12.000 euros de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, después de que las dos anteriores se financiaran con fondos del Gobierno de Aragón. Este miércoles, la directora general de Atención a las Víctimas del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, Zoraida Hijosa, y la subdelegada del Gobierno en Zaragoza, Noelia Herrero, han visitado el barranco para conocer los trabajos y reunirse con las familias.

El contraste con la administración más cercana es, sin embargo, la espina de la asociación. “Las personas que estamos buscando eran bilbilitanas: vivían en Calatayud, fueron asesinadas en Calatayud y llevan 90 años enterradas en Calatayud”, reprocha Julia Olivas, de AMEDECC, y añade que “el Ayuntamiento algo tendrá que decir en algún momento, no le cuesta absolutamente nada: teníamos el proyecto hecho, solo había que solicitarlo y la respuesta fue NO, en mayúsculas”.

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