Grandes escritores de la lengua catalana del siglo XX tienen por fin su “casa” en Mallorca

Tres de los escritores más importantes de la literatura catalana del siglo XX tienen casa en Mallorca. El autor de Bearn, Llorenç Villalonga, Blai Bonet y Joan Alcover están presentes en espacios que recuerdan su memoria, mostrando el alcance de su obra más allá de la literatura escrita en catalán. La Fundación Mallorca Literaria, impulsora de los centros, avanza en la consolidación de su red de casas museo con la reciente puesta en marcha del Casal de la Poesía dedicado a Blai Bonet, en Santanyí, y con la museografía de la casa de Joan Alcover en Palma, fruto de un acuerdo con la Obra Cultural Balear.

Ambas iniciativas refuerzan un modelo que busca ir más allá de la conservación patrimonial para activar estos espacios de reflexión y difusión literaria. Algo relevante en el contexto actual, en el que los premios nacionales atienden cada vez más a las literaturas del estado en su pluralidad y donde las casas de escritores se convierten en testimonios de su legado. La reciente adquisición de la casa de Velintonia del Nobel Vicente Aleixandre, por la comunidad de Madrid, y la de Luis Cernuda, en Sevilla, refuerzan esa idea de centralidad de lugares dedicados a la memoria de las palabras. 

El Consell de Mallorca llevaba años anunciando la apertura del Casal de la Poesía, que cuenta con el legado cedido por los sobrinos de Blai Bonet. El centro, adquirido en 2003, fue abierto finalmente en 2024, tras años de dilaciones y problemas. Tras una profunda reforma, la que fuera la casa del escritor en Santanyí custodia un archivo documental de primer orden, además de ser el primer espacio temático de la Fundación Mallorca Literària, centrado en este caso en la poesía.

Aunque Bonet cultivó también la narrativa, su huella más profunda se encuentra en la lírica y en la intensidad poética de su prosa. Incluso El mar, su novela llevada a la pantalla por Augustí Villaronga, alberga mucho de lenguaje poético. La mirada del autor está atravesada por el deseo y la religiosidad. En ese sentido, el comisario en Catalunya del centenario del autor y coordinador del nuevo centro, Pau Vadell, subraya “la centralidad de la palabra poética” en sus obras. 

La casa reúne asimismo una pequeña colección de piezas de artistas que formaron parte de su círculo, entre ellos Antoni Tàpies, con quien Bonet colaboró en una monografía, además de otra de Joan Miró o un cartel que le diseñó Miquel Barceló. Junto a la biblioteca personal del autor, el centro conserva manuscritos, dibujos y collages que revelan una faceta menos conocida de su trabajo, ya mostrada en una exposición en el Centre Cultural de La Misericòrdia, comisariada por Joana Serra. Esta vertiente plástica encuentra ahora continuidad en el casal con una selección de piezas, que hilvanan un relato expositivo que articula literatura y artes plásticas.

“Hemos trabajado en una propuesta contemporánea, alejándonos de la idea romántica de casa-museo de escritor, donde se pensaba que la simple atmósfera ya transmitía contenido. La museología actual exige otros planteamientos para ofrecer una imagen más completa”, explica la directora de la fundación, la también poeta Carme Castells.

Hemos trabajado en una propuesta contemporánea, alejándonos de la idea romántica de casa-museo de escritor, donde se pensaba que la simple atmósfera ya transmitía contenido. La museología actual exige otros planteamientos para ofrecer una imagen más completa

Centenario de la muerte de Alcover

La apuesta por actualizar los discursos expositivos se extiende también a Palma, donde la Fundación ha asumido la planificación museográfica de la casa de Joan Alcover, propiedad de la Obra Cultural Balear. La incorporación del espacio coincide con el centenario de la muerte del poeta, una efeméride que impulsó su renovación.

El acuerdo ha permitido replantear el recorrido con criterios actuales, incorporando nuevos ejes temáticos a partir del trabajo directo con el archivo del autor, depositado en el Arxiu del Regne de Mallorca. Manuscritos, correspondencia y recortes de prensa, anotados por el propio Alcover, que “han servido para reconstruir su trayectoria intelectual y perfilar sus principales intereses”, afirma Castells. El trabajo también les ayudó a conocer una “dimensión internacional del autor, que tenía una red de relaciones con autores en otras lenguas”, explica. Un ejemplo de eso podría ser la traducción de un libro del premio Nobel Frederic Mistral al catalán, ahora que algunas voces especulan sobre cuándo llegará el galardón a las letras catalanas.

Según el presidente de la Obra Cultural Balear, Antoni Llabrés, la nueva propuesta de musealización responde a “la necesidad de contextualizar mejor la figura del poeta dentro de la Mallorca de su tiempo”, en el marco del Año Alcover. Desde su inauguración en 2008, el espacio había mantenido el mismo planteamiento expositivo y “ya era hora de renovarlo”, señala. 

Situada en el número 24 de la calle de Sant Alonso, la casa fue cedida a la entidad por Pau Alcover de Haro, único hijo superviviente del autor. Más allá de la exhibición de primeras ediciones, el recorrido incorpora aspectos clave de su obra, como el duelo por la pérdida, algo que marcó profundamente su escritura, así como un espacio dedicado a La Balanguera, actual himno de Mallorca.

El itinerario evoca también la tertulia que Alcover organizaba en su propio domicilio, por la que pasaron figuras destacadas de la cultura de su tiempo, como Antonio Maura o Miquel Costa i Llobera, además de visitantes puntuales. Entre estos últimos, destacan Rubén Darío o Miguel de Unamuno, atraídos a la isla en parte por la actividad cultural impulsada por el mecenas Joan Sureda Bimet. Como señala Castells, Alcover fue un personaje cuya “correspondencia y sus redes de amistad sitúan a la literatura catalana en diálogo con otras”.

El itinerario de la casa de Alcover evoca la tertulia que organizaba en su propio domicilio con figuras destacadas como Antonio Maura, Miquel Costa i Llobera, Rubén Darío o Miguel de Unamuno

La incorporación de este espacio supone, además, la llegada de Mallorca Literària al centro de Palma, lo que permitirá reforzar su programación con actividades educativas y de difusión para llegar a nuevos públicos. 

La casa de verano de Villalonga

Dentro de la red de la fundación, el espacio más consolidado sigue siendo Can Sabater, en Binissalem, antigua residencia de verano de Llorenç Villalonga. Abierto incluso antes de la creación formal de la propia fundación, conserva parte de la biblioteca del autor y el austero despacho en el que el autor escribió durante los años de la guerra. La exposición permanente incluye también imágenes de su vida, así como el manuscrito de su obra más significativa: Bearn o la sala de les nines. La obra fue adaptada al cine y está considerada una de las novelas fundamentales del siglo XX no solo en catalán, ya que dialoga de tú a tú con Lampedusa y su El gatopardo, con la que la obra del mallorquín fue comparada por sus similitudes temáticas, ya que ambas abordan la decadencia de la aristocracia.  

La exposición de Llorenç Villalonga incluye el manuscrito de su gran obra, Bearn o la sala de les nines, una de las novelas fundamentales del siglo XX

La red se completa con otra casa, la del Pare Rafel Ginard, centrada en el folclore de la isla. La fundación también atesora archivos de autores como Antoni Serra o Maria Antònia Oliver, a la que se le dedicó un pequeño espacio en Can Sabater. Los legados incluyen correspondencia, fotografías y materiales que permiten profundizar en el contexto cultural de sus trayectorias, así como documentación que “permite conocer la relación con los editores o con el mundo editorial, una información muy relevante para entender el contexto de la época”, explica Castells. 

El centenario de Bonet y Alcover ha impulsado, además, una programación específica con encuentros literarios, recitales y becas de residencia. La escritora Aina Riera, una de las beneficiarias de una estancia en el centro de Santanyí, destaca que la experiencia le ofreció “un tiempo de silencio para revisar a Blai Bonet”, a la vez que avanzaba en la escritura de su nuevo poemario.

Entre las iniciativas recientes destaca también el festival de literatura La Coma, puesto en marcha el año pasado. “Para nosotros fue clave cuando Jeanette Winterson nos confirmó su participación”, señala Castells. La nueva edición, centrada en la temática de “el hilo del relato”, reunirá a autoras como Mariana Enríquez, Luna Miguel, Laura Fernández o Carlota Gurt. Junto a ellas, voces de la escena mallorquina como Miquel Bezares, que recordará a Blai Bonet, una de las presencias que marcaron el año literario. En la anterior edición de La Coma participaron, entre otros, Ángelo Néstore y Sebastià Portell, quienes mantuvieron un diálogo que evidenció las afinidades que existen entre sus obras.

Con este conjunto de iniciativas, Mallorca Literària no solo preserva el legado de los escritores de la isla, sino que lo proyecta hacia el presente, convirtiendo los centenarios de autores en celebraciones de una obra que conecta a los autores catalanes con otras literaturas, para mostrar la fuerza y la vigencia de su tradición literaria.