La borrasca Nils cierra los puertos de Menorca e Ibiza y deja incomunicada a Formentera
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Miles de flechas golpean la costa occidental de Menorca, Mallorca, Eivissa y Formentera. Los mapas de las aplicaciones meteorológicas pintan de forma muy clara la situación que vive el archipiélago este jueves. El Mediterráneo teñido de tonos naranjas, rojos y morados por la fuerza de un poniente que, ahora mismo, ha obligado a cerrar los puertos de Maó y de Vila. Al quedar inutilizados los muelles de la capital ibicenca, Formentera se queda, temporalmente, incomunicada: el puerto de la Savina no tiene conexiones con la península fuera de temporada turística. En el aeropuerto de Palma se han producido retrasos en varios vuelos y, también, se han cancelado dos operaciones: una ida y vuelta con Barcelona, donde el número de aviones anulados asciende a casi un centenar.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha registrado –desde la madrugada rachas– de hasta 150 kilómetros por hora –categoría 1 de huracán– en la Serra de Alfàbia, una cadena montañosa que alcanza los mil metros de altitud y supone el primer pliegue de la Tramuntana en su sector central, el más alto de la sierra mallorquina. No se trata de un dato aislado. Tanto el archipiélago de Cabrera como en el aeropuerto de Eivissa, el poniente ha alcanzado los 100 kilómetros por hora. En muchos lugares de Mallorca –el puerto comercial de Palma, Binissalem, el faro de Capdepera, Calvià, Pollença, el aeródromo de Son Bonet: es decir, en los cuatro puntos cardinales de la isla– los registros han superado los 80 kilómetros por hora.
La alerta naranja de la AEMET estará activada, al menos, hasta las siete de la tarde en Mallorca y Menorca por fenómenos costeros y viento. En las Pitiüses, los avisos por fuertes rachas y mala mar se rebajan a nivel amarillo a partir del mediodía.
Un centenar de incidencias en el archipiélago
La potencia de Nils –el nombre que se le ha puesto a la borrasca que ha barrido buena parte de España en la última jornada– ha causado, de momento, un centenar de incidencias en las Illes Balears. La mayoría, en la capital autonómica, por desprendimientos de elementos urbanos –o por riesgo de que marquesinas de paradas de autobús, señales de tráfico, semáforos pudieran verse dañados– o caídas de árboles u objetos varios en calles y carreteras.
Hasta las diez de la mañana del jueves, el Servei d’Emergències no había reportado daños personales. En sus perfiles en redes, el 112 recomienda, sin embargo, mucha prudencia. Evitar muros de piedra, vallas publicitarias, postes de luz y torres de alta tensión; cerrar las puertas y ventanas de las casas; retirar macetas o cualquier objeto que pueda caer a la calle; y no transitar por parques o avenidas arboladas. Además, se desaconseja evitar taludes, barrancos y laderas inestables; no circular por carreteras de montaña, y, frente a la mala mar, no acercarse a la costa –ni siquiera a los paseos marítimos– debido al oleaje.
Este organismo, dependiente del Govern balear y que, justo ayer, celebró los treinta años que han transcurrido desde su creación–, también ha recordado a los patrones de barcos de todo tipo que aseguren sus amarres para prevenir accidentes en los puertos deportivos. La Universitat de les Illes Balears, por ejemplo, ha cancelado todas las actividades exteriores que estaban previstas en su campus central –situado a las afueras de Palma, en la carretera de Valldemossa– y en las sedes que tiene repartidas por el resto de la comunidad autónoma.