Más de 500 personas han muerto en las protestas de Irán desde que empezaron a finales de diciembre. Según la ONG Human Rights Activists News Agency —que opera desde Estados Unidos y es opositora al régimen de los ayatolás— la violencia entre las fuerzas de seguridad iraníes y los manifestantes deja, de momento, 538 muertos; 48 del personal de seguridad y 490 civiles, ocho de ellos menores de edad.
Las protestas comenzaron hace dos semanas motivadas por los problemas financieros del país. La economía iraní ha sufrido durante años graves déficits presupuestarios, la devaluación de su moneda y una inflación muy elevada. Todo ello —provocado en gran parte por las sanciones europeas y estadounidenses tras desacuerdos sobre el programa nuclear de Irán— ha derivado en cortes de agua, luz, y escasez de alimentos.
Las demandas de la población iraní, sin embargo, han ido evolucionando durante los últimos días. Las manifestaciones se han convertido en un movimiento que desafía en decenas de ciudades al gobierno religioso de la República Islámica y al líder supremo del país, el ayatolá Ali Jameneí. Miles de estudiantes universitarios y civiles contrarios al régimen piden “el fin de la dictadura” islámica. La violencia de las movilizaciones y la represión de las fuerzas de seguridad ha aumentado mucho esta semana. La policía ha detenido ya a10.675 personas, 160 de ellos menores de edad y 52 estudiantes, según las cifras HRANA,
Las autoridades reconocieron en un primer momento los “problemas económicos”, pero la represión ha sido drástica. El pasado jueves cortaron la conexión a internet y la cobertura móvil en todo el país. Las protestas de los grupos antigubernamentales y contrarios al régimen se organizan mayoritariamente en redes sociales, y Teherán decidió imponer un apagón nacional para reprimirlas.
Tensión con Estados Unidos
Donald Trump ha amenazado con acudir en ayuda de los manifestantes. El presidente de Estados Unidos asegura que está en contacto con la oposición y que estudia posibles respuestas contra el gobierno de Irán si este reprime a su población civil en las protestas. Entre ellas, el presidente estadounidense no descarta una operación militar. “El ejército está barajándolo, estamos estudiando varias opciones muy contundentes”, dijo el domingo. El medio estadounidense The Wall Street Journal ha informado de que la respuesta puede incluir bombardeos, armas cibernéticas secretas, la ampliación de las sanciones económicas o la ayuda online para las asociaciones antigubernamentales.
Los disturbios suponen uno de los mayores retos para el régimen religioso de Irán desde la Revolución Islámica de 1979. “Irán está rozando la libertad, igual como nunca antes lo ha hecho. ¡Estados Unidos está preparado para ayudar!”, dijo el otro día Trump en redes sociales.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní culpa a los manifestantes de tensar la relación con Estados Unidos y dar “una excusa” a Trump para intervenir en el país. El ministro Abbas Araqchi ha empetizado con las demandas de los primeros días de manifestaciones y las ha calificado como “un derecho natural a expresar opiniones” tras las que su gobierno “intentó iniciar un diálogo”, ha asegurado. No opina lo mismo de las actuales movilizaciones, a las que considera que se han unido grupos de interés y terroristas exteriores. “Las primeras protestas estaban prácticamente acabadas después de los tres primeros días, pero desde el 8 de enero nos entrentamos a una amenaza diferentes. Hemos visto la llegada de armas a las manifestaciones, y está claro que hay planes exteriores para generar caos social”, ha dicho este lunes en una comparecencia. “Quieren aumentar la cifra de muertos porque Trump dijo que intervendría militarmente si es así”, ha añadido.
Aun así, Teherán asegura que quiere abrir la vía de negociación con Washington, a través de, por ejemplo, “un enviado especial estadounidense o intermediarios neutrales como Suiza”, según ha explicado el portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei.
Y mientras, Naciones Unidas pide a las autoridades iraníes a que actúen con “la máxima moderación” y se “abstengan de hacer un uso innecesario o desproporcionado de la fuerza”. “Todos los iraníes deben poder expresar sus quejas de forma pacífica y sin temor”, ha expresado en un comunicado Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, que ha asegurado estar “consternado” por el “uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades iraníes contra los manifestantes”.