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Alex Saab, el chacal financiero de la revolución bolivariana

La caída en desgracia de Alex Saab (Barranquilla, Colombia, 1971), el oscuro operador de Nicolás Maduro apartado del poder por el nuevo Gobierno de Delcy Rodríguez a finales de enero, dio un nuevo paso hacia el abismo este miércoles. Medios colombianos e internacionales informaron de su detención en una operación conjunta del nuevo Ejecutivo venezolano con EEUU, pero su paradero no está claro. Las autoridades de Venezuela y EEUU no han confirmado públicamente la operación y su abogado niega que haya sido detenido. Sin embargo, fuentes de EEUU han confirmado a Reuters que está detenido y será extraditado a EEUU. Fuentes estadounidenses y venezolanas consultadas por The New York Times confirman la detención e interrogatorio de Saab, pero sostienen que desconocen su situación legal actual.

El destino de Nicolás Maduro y su exministro de Industria corre en paralelo. Juntos pavimentaron algunos de los peores desfalcos del país. Con todo, el rumbo del colombiano Saab había sido inicialmente como el de cualquier comerciante banal en su natal Barranquilla. Su capacidad para moverse en la sombra y saltarse todo límite, sin embargo, lo erigieron en una suerte de Rasputín financiero del chavismo. Hoy, múltiples informaciones establecen su participación en negocios oscuros cuyos dividendos superan los 1.000 millones de dólares.

A saber: el traslado irregular de lingotes de oro a Turquía, su rol como enlace para evadir sanciones entre la Revolución Bolivariana y el ayatolá Alí Jamenei en Irán o su enriquecimiento mediante el suministro de cientos de kilos de leche en polvo adulterada a los niños de los barrios populares en Venezuela, entre muchos otros. La inteligencia estadounidense, la Fiscalía colombiana y diversos medios, como Armando.info, lo tienen fichado desde hace más de una década.

Saab accedió a la cúpula chavista en 2010 a través de la fallecida política colombiana Piedad Córdoba, cercana a Maduro. Buscaba por entonces recuperar 30 millones de dólares adeudados por el CADIVI (Comisión de Administración de Divisas de Venezuela), el engranaje estatal venezolano que regía el control cambiario. Cuando Chávez al fin liberó ese capital, el comerciante reflotó su arruinada textilera en Barranquilla e ideó un esquema funcional: envíos masivos y ficticios de ropa usada desde Colombia y Ecuador con el fin de capturar dólares a una tasa preferente y luego revenderlos en el mercado negro con un retorno abultado. Se calcula que con este método exportó unos 296 millones de dólares en bienes fantasma.

El lujo que desplegó incluyó noches de miles de dólares en los hoteles más lujosos de París, una flota de al menos cuatro aviones privados —de 28 millones en promedio cada uno—y apartamentos en Miami o Barranquilla

El hilo de pruebas en su contra dibuja un mapa del desguace del Estado venezolano: “Uno de sus primeros negocios en Venezuela fue el de los contratos para construir casas prefabricadas en 2012 a través de la empresa Fondo Global [registrada en Bogotá]. Se debían entregar 5.000 unidades en 2014, que a día de hoy no se han terminado”, asegura el reportero de Armando.info Roberto Deniz. El ascenso del anodino hijo de un libanés y una descendiente de inmigrantes palestinos en la ciudad portuaria del Caribe colombiano fue meteórico.

El lujo que desplegó incluyó noches de miles de dólares en los hoteles más lujosos de París, una flota de al menos cuatro aviones privados —de 28 millones en promedio cada uno—y apartamentos en Miami o Barranquilla. El periodista de investigación de Univisión Gerardo Reyes escribe en su biografía de Saab que la “paciencia de buey” y “adoración por el dinero” lo catapultaron al primer círculo de confianza de Nicolás Maduro.

Su buena racha, sin embargo, se vio truncada con la llegada de Donald Trump en 2017. El experto en seguridad nacional Marshall Billingslea —alta figura del Tesoro estadounidense— se obsesionó con la conducta sombría del multimillonario colombiano. Fue él quien aceleró su cacería. “A mediados de 2019, dio luz verde a cargos contra Saab y Pulido [su socio y narco confeso] en Miami, al tiempo que los inscribió en la lista OFAC”, relata Reyes. Detenido el 12 de junio de 2020 en Cabo Verde, Saab fue extraditado a petición de un juzgado estadounidense por delitos asociados al lavado de dinero y soborno y pasó tres años en prisión.

Mientras pasaba en Venezuela como un próspero exportador de textiles que se hizo millonario de la noche a la mañana, sus empresas en Colombia estaban en la mira de la justicia penal

Para su defensa, desde 2013, había elegido al mediático penalista Abelardo de la Espriella, hoy candidato de la extrema derecha a la presidencia de Colombia. Según la biografía de Reyes: “Él domina a Saab; si Abelardo le dice que se tire por la ventana de un avión, se tira, que baile en la cabeza, pues baila”. Se trata de un tema vidrioso para el actual aspirante. Por ello ha tenido que repetir en múltiples entrevistas que el vínculo laboral se cerró en 2019 tras las sanciones de la OFAC. Ahora esgrime que Saab era entonces un contratista privado y no un funcionario de Maduro.

Los problemas judiciales de su cliente se apilaban en los tribunales desde hace años, en todo caso. Mientras pasaba en Venezuela como un próspero exportador de textiles que se hizo millonario de la noche a la mañana con el desembolso de CADIVI, sus empresas en Colombia estaban en la mira de la justicia penal. Una investigación de la Fiscalía en Bogotá halló que el industrial barranquillero se había dedicado, durante más de una década, a “engañar al Gobierno de su país con operaciones ficticias de comercio exterior y timos al sistema tributario”.

De regreso en Caracas, el líder —bajo la mirada desconfiada de la actual presidenta Delcy Rodríguez, que nunca lo ha visto con buenos ojos— premia su lealtad. En octubre de 2024 lo designa Ministro de Industria

La política internacional, sin embargo, aún guardaba un par de giros inesperados. La Administración demócrata de Joe Biden liberó a Saab en diciembre de 2023 como parte de un canje de prisioneros con Venezuela. El pacto permitió a su vez la excarcelación de Leonard Francis, alias Fat Leonard (Leonard el gordo) —ciudadano malayo condenado por sobornos a oficiales de la Marina estadounidense— y otros detenidos norteamericanos, a cambio del magnate colombiano. Su imagen carcelaria, reducido a uniforme naranja y gesto adusto, opacó al otrora empresario elegante que manejaba los circuitos del poder financiero.

De regreso en Caracas, el líder —bajo la mirada desconfiada de la actual presidenta Delcy Rodríguez, que nunca lo ha visto con buenos ojos— premia su lealtad al régimen. “Primero [en enero de 2024] lo nombra presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva de Venezuela, un organismo que busca captar inversiones en Venezuela. Y en octubre de ese año lo designa ministro de Industria, con la misión de reactivar el parque industrial expropiado por Chávez. Su tarea era reunirse con los empresarios y abrir procesos de licitación. Para que te hagas una idea de su cercanía con Maduro, en paralelo mantuvo una participación en el tema de la comercialización del petróleo venezolano”, recuerda Deniz.

Dos años después, tras cumplir otros tantos en una cárcel estadounidense por lavado de dinero, Alex Saab ha vuelto a ser capturado. Fue este miércoles en Caracas, en una operación conjunta de las autoridades venezolanas y estadounidenses. La noticia marca, quizás, el último capítulo del chacal financiero. Una pieza seminal del rompecabezas. El que controlaba las exportaciones. Y canalizaba, según confesó a los fiscales norteamericanos, la mitad de cada dólar ganado en contratos para el chavismo hacia las cuentas bancarias de su incondicional Nicolás Maduro.