ENTREVISTA Arab, hijo del líder palestino Marwan Barghouti
Arab Barghouti: “Mi padre está en prisión porque representa un liderazgo unificador para el pueblo palestino”
Arab Barghouti tenía once años cuando su padre fue arrestado por las fuerzas militares israelíes en Cisjordania. Era el año 2002 e Israel respondía al levantamiento palestino con detenciones arbitrarias, asesinatos, asedios militares y el confinamiento del presidente Yasser Arafat en su cuartel general de Ramala.
Marwan Barghouti era miembro del Consejo Legislativo Palestino y representaba el relevo a la vieja guardia de Al Fatah, el partido fundado por Yasser Arafat en 1958 y al que pertenece el actual presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas.
Dos años después, en 2004, fue condenado a cinco cadenas perpetuas por un tribunal israelí al que Barghouti se negó a reconocer. La Unión Interparlamentaria –organismo internacional de parlamentos– encargó un informe sobre el proceso judicial, en el que concluyó que se habían producido “numerosas infracciones de las normas internacionales” y que no había sido un juicio justo.
Desde entonces han pasado muchas cosas en Palestina, pero Barghouti ha logrado mantener un elevado porcentaje de popularidad en las encuestas. Su familia lleva treinta y seis meses sin poder visitarle y veinticuatro años sin abrazarle, ya que los encuentros en la cárcel, cuando se producen, son a través de un cristal.
“Mi padre ha recibido torturas, sigue en régimen de aislamiento, con varias costillas rotas y ha perdido doce kilos”, denuncia su hijo Arab en una entrevista con elDiario.es en Barcelona, donde este jueves participó en el concierto por Palestina celebrado en el Palau Sant Jordi.
Allí, con una presentación a lo grande y veinte mil persona entre el público, Arab defendió la esperanza para lograr “lo que mi padre prometió a mi madre hace 40 años: una vida normal tras liberar Palestina”.
Cuando viaja en busca de apoyo internacional para su padre, ¿de qué forma explica quién es Marwan Barghouti y qué representa?
Mi padre no creció en palacios, sino en una familia humilde de agricultores, en un pueblo llamado Kobar, cerca de Ramala, en Cisjordania. Siempre se ha sentido orgulloso de ese origen.
Cuando tenía ocho años, se produjo la ocupación israelí de 1967, en la que mataron a su perro. Ese fue su primer encuentro con soldados israelíes y la primera vez que entendió la fealdad de la ocupación y lo que podía arrebatarle. Como cualquier otro palestino, empezó a lanzar piedras a los soldados israelíes cuando invadían su pueblo, y fue detenido, una y otra vez.
Sabía exactamente a qué se exponía cuando asumió un papel central durante la Segunda Intifada, llamando a la gente a protestar contra la ocupación ilegal.
Durante la Segunda Intifada palestina, en los años 2001 y 2002, los periodistas veíamos en Cisjordania carteles con el rostro de su padre, era muy popular y sonaba como un relevo.
Desde joven fue un líder. Pasó muchos años en la cárcel y en el exilio. Se convirtió en presidente del Consejo estudiantil de la Universidad de Birzeit en los años ochenta, aprendió hebreo y se sacó el bachillerato en prisión. Y luego continuó evolucionando.
Es una figura pública muy querida, lo que me da fuerza y esperanza. Para mí, además, es un padre cercano, amable, sonriente, nunca se queja, está lleno de vida y cree en un futuro mejor.
El juicio que condenó a mi padre en 2004 fue un proceso ilegal con infracciones del derecho internacional: no tuvo un juicio justo
Hay una gran campaña internacional pidiendo su puesta en libertad, han firmado muchas figuras conocidas del cine y la música y también personalidades del mundo de la política y los derechos humanos
Mi padre no debería estar en prisión. Numerosas organizaciones internacionales y expertos cuestionaron el proceso y concluyeron que no podía considerarse un juicio justo. Era evidente que el Gobierno israelí de aquel entonces decidió etiquetar a los líderes palestinos como terroristas, para frenar el levantamiento.
El juicio fue ilegal por varias razones. Primero, porque es un miembro del Parlamento y gozaba de inmunidad parlamentaria. Segundo, porque se le trasladó a Israel para ser juzgado, pese a ser detenido en Cisjordania, territorio ocupado. Esa es otra violación del derecho internacional.
En tercer lugar, él no es militar ni un planificador de acciones armadas. Es político, y siempre lo ha sido. Es miembro del Parlamento, tiene un doctorado en Ciencias Políticas y cree en la política.
Pero al relato israelí no le viene bien que los palestinos tengan a este líder progresista moderado que, al mismo tiempo, no está dispuesto a renunciar a los derechos palestinos pase lo que pase. Quieren títeres o extremistas.
Por eso intentaron silenciarlo con múltiples cadenas perpetuas. Pero no entendieron que, al hacerlo, consolidaron su nombre como símbolo de libertad y dignidad del pueblo palestino.
Mi padre ha recibido palizas, continúa en régimen de aislamiento, con varias costillas rotas, y ha perdido doce kilos, pero tiene fortaleza mental
El arzobispo Desmond Tutu y la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, entre otros, firmaron un texto en octubre en el que destacan que mucha gente considera a su padre “el Nelson Mandela palestino” y también piden su puesta en libertad
Mi padre necesita ser liberado por justicia y por un futuro de paz y estabilidad, para lo que se necesita una representación palestina respetada por el pueblo palestino.
Él encarna ese tipo de liderazgo, con credibilidad y experiencia. Fue muy valiente en la lucha contra la ocupación pero también en el proceso político. Apoyó los Acuerdos de Oslo. Se reunió con israelíes. Habló y negoció con ellos. Por eso israelíes que trataron con él en los años noventa han pedido su puesta en libertad, porque entienden que es un verdadero aliado para la paz. Pero el actual Gobierno israelí no quiere la paz. Quiere imponerla.
¿Qué margen de maniobra ve en esta situación?
Tenemos que dialogar con la comunidad internacional, construir puentes y exigir que Israel se siente a negociar y rinda cuentas por los crímenes cometidos contra el pueblo palestino.
Esto no va de equipos ni de tribus. Va de justicia. Si apoyas la lucha palestina, apoyas la lucha sudanesa o la del Congo, porque aprendemos de la historia y la estudiamos: la de Sudáfrica, la de Argelia, la de Irlanda, la de muchos pueblos colonizados.
No somos una excepción: somos otro pueblo oprimido que aspira a su libertad y tenemos un liderazgo en espera que puede llevarnos a ello.
La Autoridad Nacional Palestina actual necesita reformas y elecciones para ganar credibilidad y legitimidad: más del 60% de la población palestina no ha votado nunca, no hay elecciones desde 2006
¿Qué cree que deben hacer los gobiernos europeos o el Gobierno español en ese sentido?
El Gobierno de España es uno de los gobiernos que nos ha dado esperanza, porque ha sido muy claro expresando su postura. Ha marcado una pauta.
Agradezco al Gobierno y al pueblo español su postura clara, porque si no fuera por la presión de la gente, el Gobierno no habría respondido. Se necesitan tender los puentes adecuados con el pueblo palestino y con la Autoridad Palestina. Y sí, tenemos problemas en la Autoridad Palestina y necesitamos su reforma.
¿Qué tipo de reforma?
Empecemos por las elecciones, con ello todo cambiará. La gente de Palestina menor de 35 años -o de esa edad–e nunca ha votado, porque las últimas elecciones fueron en el año 2006.
Eso quiere decir que entre el 60 y el 70% de la población nunca ha elegido a sus gobernantes. Esto hace que el sistema político sea disfuncional. Por eso apoyar la celebración de elecciones sería el mayor paso en la dirección correcta, y un punto de partida imprescindible.
La política de mi padre está basada en el derecho internacional y en el derecho de los palestinos a resistir ante su ocupante
En 2006, tras la victoria electoral de Hamás, su padre firmó el Documento de los Presos por la Reconciliación Nacional, ¿qué supuso aquello?
Fue uno de sus mayores logros políticos. Es el único documento hasta la fecha firmado por todas las facciones políticas palestinas, incluyendo Hamás, la Yihad Islámica, el Frente Popular, etc.
Ese documento indica que el Estado palestino se construirá dentro de las fronteras de 1967 [es decir, en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este]. También establece que el escenario de la resistencia debe centrarse en los territorios ocupados de 1967. Es plan de acción política global, basado en la búsqueda del consenso nacional palestino.
Mi padre siempre ha sido una figura unificadora, esa es su mayor fortaleza. Su política se basa en el derecho internacional y en el derecho del pueblo palestino a resistir ante su ocupante.
¿Cómo valora el papel de la comunidad internacional? Por ejemplo, el de la Unión Europea, el mayor socio comercial de Israel, que mantiene su Acuerdo de Asociación con Tel Aviv
La Unión Europea ha demostrado un doble rasero muy frustrante. No solo han permitido actuar a Israel con impunidad, sino que son cómplices del genocidio en Gaza y de las atrocidades en Cisjordania.
Las generaciones más jóvenes ya han identificado esa hipocresía y exigen responsabilidades. Ante la guerra de Rusia y Ucrania, la UE o la FIFA no tardaron en sancionar a Moscú. Pero para ellos Israel es un caso especial. Israel es ese amigo al que no quieren molestar, por muy mal que actúe.
¿Cuándo es la última vez que habló con su padre?
Antes de octubre de 2023 le visitaba cada dos años aproximadamente. Ahora no nos permiten verlo desde hace más de dos años y medio o tres. La última vez que estuve con él fue hace tres años y medio.
El mayor logro político de mi padre es el Documento de los Prisioneros, firmado por todas las facciones políticas en 2006
Y su madre, ¿desde hace cuándo que no lo ve?
Desde hace tres años. Antes del 7 de octubre de 2023 nos escribíamos. Solíamos intercambiar mensajes a través de su abogada. Cartas sobre política y sobre la vida.
Tengo entendido que Marwan Barghouti da clases a otros presos
Sí. Tiene un Máster en Relaciones Internacionales y un doctorado en Ciencias Políticas. En 2006, cuando lo sacaron de la celda de aislamiento en la que estuvo tres años, habló con el director de la Universidad de Jerusalén, a través de su abogada, para convencerlo de que le permitiera otorgar títulos oficiales a otros presos. Y así fue.
Ha graduado a más de cuatrocientos licenciados y ha concedido más de doscientas maestrías en Ciencias Políticas y similares. Le encanta. Fue él quien me impulsó a obtener una mejor educación,también a mi madre y hermanos. Para él es muy importante. Siempre que iba a verlo tenía que llevarle un certificado o algo nuevo y contárselo, quiere aprenderlo todo.
Es muy disciplinado, da las clases de memoria, durante horas, exige mucho.
En 2006, cuando lo sacaron del régimen de aislamiento en el que estuvo tres años, pidió a su abogada que hablara con el rector de la Universidad de Jerusalén porque quería dar clase a otros presos, con títulos oficiales. Desde entonces ha concedido más de 600 licenciaturas y maestrías.
¿Qué recuerda de su arresto en 2002 y del juicio en 2004, cómo lo vivió?
Yo tenía 11 años cuando lo detuvieron y unos trece cuando fue condenado. Fue una época extremadamente dura. En 2001 intentaron asesinar a mi padre tres veces. Hubo momentos en los que pensamos que realmente lo habían matado, [las fuerzas armadas israelíes] estaban asesinando a docenas de líderes palestinos y él era un objetivo, lo dejaron claro.
¿Pudo asistir al juicio?
Recuerdo un día que entré, mi padre me vio, sonrió y me hizo una seña para que me acercara. En el camino, un colono israelí me dio una bofetada, caí al suelo y varios colonos quisieron atacarme. El corresponsal de Al-Jazeera, Walid Al-Omri, corrió a ayudarme y me protegió.
Tuve la suerte de tener unos padres maravillosos, tanto él como mi madre, de quien no se habla lo suficiente. Ella fue quien sostuvo el mensaje de Marwan Barghouti y lo llevó por todo el mundo, crió a cuatro adolescentes cuando él estaba en prisión, obtuvo su doctorado y fundó su campaña internacional. Representa la fuerza de las mujeres palestinas.
Me han enseñar a actuar con un propósito, esta enseñanza ha sido el motor de mi vida.
Su padre ha sido torturado y en julio el ministro israelí Itamar Ben-Gvir difundió un vídeo en el que amenazaba a Barghouti en prisión, él aparecía delgado y debilitado, ¿cómo está ahora, qué sabe de su situación?
Tras el 7 de octubre de 2023, como parte de la política de castigo colectivo del Gobierno israelí, todos los presos políticos palestinos han sufrido maltrato. Ciento diez han muerto por desatención médica, hambre y, principalmente, a causa de grandes palizas y torturas. Son casos documentados.
A mi padre le agredieron muchas veces y lo colocaron inmediatamente en régimen de aislamiento, porque no querían que tuviera impacto o influencia sobre los demás presos, ni sobre el mundo exterior. Sigue en régimen de aislamiento. Todavía tiene cuatro costillas rotas por las palizas que recibió en septiembre y le niegan las visitas.
Pero cuando la abogada lo vio la última vez dijo que estaba muy impresionada por lo fuerte que es mentalmente, estaba con actitud positiva y sonriente.
¿Qué cree que sería lo primero y lo segundo que haría si lo pusieran en libertad?
Volvería a casa, vería a sus seis nietos, a los que no conoce, iría a ver a mi madre, pasaría tiempo con ella, porque ninguno de sus familiares ha podido abrazarlo en veinticuatro años. Y sé que volvería a su pueblo, porque lo ama. Visitaría las tumbas de todos sus seres queridos que han fallecido en estos años, de los que no pudo despedirse: dos hermanos, su madre, mucha gente a la que quería.
Después, empezaría a trabajar por la unidad palestina, porque ese siempre ha sido su impulso y su propósito.
¿Cuál cree que es el objetivo del Gobierno israelí en este momento en el que sigue anexionándose más territorio?
No es un secreto, lo dicen claramente los integrantes del Gobierno: afirman que quieren dominar todo el territorio, quieren llevar a cabo una limpieza étnica del pueblo palestino.
El genocidio y el apartheid tienen un objetivo: una tierra sin palestinos, solo “una tierra judía”. Esto es algo que nunca aceptaremos.
Usted reside en Ramala, ¿cómo es vivir bajo la ocupación y el régimen de segregación, definido así por la Corte Internacional de Justicia?
Consume la existencia. Los ocupantes quieren asegurarse de que te sientas inferior a ellos, de que entiendas que son superiores en todo.
Es salir de casa y no poder desplazarte porque un soldado israelí decide que se va a divertir y cierra la puerta de la ciudad. Sí, a nuestras ciudades les pusieron puertas, literalmente, no es una metáfora: las cierran y no podemos salir. O deciden cerrar las fronteras con Jordania, el único modo que tenemos para poder viajar.
Ves la frustración en el rostro de la gente y nadie lo entiende fuera. Como palestinos, necesitamos la paz más que nadie, pero eso no significa someternos, rendirnos y permitir que hagan lo que quieran con nosotros. No lo hemos permitido durante setenta y ocho años, no lo vamos a permitir ahora.