La madre de la niña Hind Rajab, asesinada en Gaza: “Pido acción para que ningún niño corra la misma suerte que mi hija”
Wesam Hamada se ha convertido en símbolo de Gaza y en una representante de las madres palestinas de la Franja. Esta semana se ha cumplido el segundo aniversario del asesinato de su hija de cinco años, Hind Rajab, a manos del Ejército israelí. La historia de la niña, cuya voz fue grabada por los servicios de emergencia a los que solicitó ayuda, ha llegado a la propia Corte Penal Internacional, que investiga los crímenes masivos cometidos en la Franja.
“Mi hija es vuestra hija y la hija de todas las almas libres”, afirma en conversación con elDiario.es desde Barcelona, donde ha asistido al despliegue de un retrato gigante de Hind Rajab en la playa del Somorrostro, en un acto organizado por Avaaz. “Proteger a los niños de Gaza debe equivaler a una protección real, significa un alto el fuego que realmente salve vidas, no uno que solo exista en el papel”, precisa Hamada, recordando que más de cien niños y niñas han muerto desde que se anunció el 'alto el fuego'.
Con ella han estado también el cirujano británico Graeme Groom, salido recientemente de Gaza, quien denuncia el bloqueo israelí a la entrada de la ayuda médica necesaria, y la actriz Saja Kilani, protagonista del filme La voz de Hind Rajab, nominada al Óscar a mejor película internacional.
Proteger a los niños y niñas de Gaza significa una protección real, no un alto el fuego que solo exista en el papel
Wesam Hamada pudo huir de la Franja el pasado mes de septiembre, tras casi dos años de genocidio, a través de una red de solidaridad internacional. Desde entonces, intenta “defender la voz de Hind y de los niños de Gaza que no pueden gritar ni ser escuchados. No piden dar pena, piden tener derecho a vivir, vivir sin miedo, jugar sin bombas, crecer, solo crecer”, afirma.
Hind Rajab es “solo una de los 20.000 niños y niñas muertos” por ataques israelíes en la Franja desde octubre de 2023: “son veinte mil futuros borrados”. Pero su caso es único, porque su petición de ayuda a los servicios de emergencia, con una conversación que duró horas, permitió dar a conocer detalles del asedio que sufrió.
Algunos de esos audios, implorando que la rescataran y contando que estaba herida, fueron difundidos públicamente poco después de su asesinato. “Por favor, venid a buscarme”, “tengo mucho miedo”, “hay tanques cerca de mí”, “todos están muertos… estoy sola”, son algunas de las frases que pronunció.
“Escuchar a mi hija atrapada, suplicando mi ayuda, fue un dolor que ninguna madre debería experimentar: el mundo no supo responder a su llamada”, explica Wesam Hamada, quien pide acción a la comunidad “para que no vuelva a ocurrir más, para que ningún niño de Gaza tenga que seguir sufriendo o corriendo la misma suerte que mi hija”.
“Proteger a los niños de Gaza significa permitir la entrada de alimentos, abrir más corredores médicos y garantizar la rendición de cuentas”, demanda. Hamada agradece la solidaridad “de las personas que entienden qué pasa en la Franja y que no han querido mirar hacia otro lado, porque cuando los niños mueren de hambre o son desplazados, el silencio es complicidad”.
Con ella suele viajar estos meses la actriz Saja Kulani, de origen palestino, coprotagonista del filme La voz de Hind Rajab, donde interpreta a la mujer de los servicios de emergencia que habló por teléfono con Hind durante horas. “Su voz no se quedó en aquel coche, ha viajado a través de fronteras, idiomas y océanos”, subraya.
Mi hija es solo una de los veinte mil niños y niñas muertos en Gaza desde octubre de 2023: veinte mil futuros borrados.
El 29 de enero de 2024 la prima de Hind Rajab, Layan, de quince años, telefoneó a la Media Luna Roja desde el coche en el que trataban de salir de Gaza, cumpliendo órdenes de desplazamiento emitidas por las autoridades israelíes. Con ellas viajaban otros tres primos de Hind, su tía y su tío, que ya estaban muertos en aquel momento. En el primer segmento de la conversación grabada por los servicios de emergencia Layan relató que estaban siendo atacadas: “Somos civiles. El tanque está justo a nuestro lado”. Tras ello, hubo disparos –perfectamente claros en los audios- y la adolescente gritó. Layan murió en esa conexión telefónica.
Cuando los operadores de la Media Luna Roja volvieron a llamar, porque la línea se cortó, respondió Hind, la única superviviente. A partir de ese momento la niña estuvo al teléfono varias horas, consolada por una de las mujeres de los servicios de emergencia. En el coche, junto a ella, yacían los cadáveres de sus primos y sus tíos. Finalmente, la propia Hind falleció a causa de las heridas provocadas por los disparos israelíes.
Durante todo ese tiempo los equipos de rescate intentaron que el Ejército de Israel les permitiera acceder a la zona. Cuando obtuvieron luz verde, dos paramédicos partieron hacia allá en ambulancia, comunicados en todo momento con sus compañeros de la central. Cuando llegaron al área, relataron que las fuerzas israelíes les estaban apuntando con rayos láser. Poco después se oyó el sonido de un disparo o una explosión y se perdió la conexión.
Doce días después, su ambulancia fue localizada, con los dos paramédicos muertos: Youssef Zeino y Ahmed Al-Madhoun. Se encontraba a tan solo cincuenta metros del coche de la familia de Hind, con los seis cadáveres dentro.
La Comisión de Investigación nombrada por Naciones Unidas concluyó que los asesinatos de Hind y sus familiares constituyen 'crímenes de guerra por homicidio intencional y ataque a bienes civiles'
En octubre de 2024 la Comisión Internacional de Investigación nombrada por Naciones Unidas concluyó que las fuerzas israelíes fueron las responsables de matar a Hind, a sus familiares y a los paramédicos: “Estos hechos constituyen crímenes de guerra por homicidio intencional y ataque a bienes civiles”, denunció. Posteriormente, en septiembre de 2025, estableció que “Israel comete genocidio desde octubre de 2023” e incluyó el asesinato de Hind Rajab y los suyos como parte de los actos genocidas.
También la organización Forensic Architecture investigó el caso y publicó una reconstrucción detallada –basada en análisis espacial, imágenes, audios, daños balísticos y presencia militar– en la que concluyó que sí había fuerzas israelíes en la zona y que “los daños sufridos por el coche y la ambulancia coinciden con los causados por municiones israelíes”.
Además, señaló que “la persona que le quitó la vida a Layan Hamada probablemente era consciente de la presencia de las dos niñas en el asiento trasero del coche cuando abrieron fuego”. Pese a que las fuerzas israelíes aseguraron que no se encontraban en ese área, las imágenes satelitales muestran lo contrario: “Ese día se ven muchos vehículos militares israelíes, con una forma y un tamaño que coinciden con los de los tanques Merkava israelíes”. Otras investigaciones, como la de The Washington Post, insistieron en lo mismo.
El 21 de octubre de 2025, la cadena de televisión Al Jazeera y la Fundación Hind Rajab lanzaron el documental “La Punta del Iceberg”, en el que cuentan la investigación de Forensic Architecture y revelan la identidad del batallón, de la compañía y de los comandantes israelíes responsables de los asesinatos.
Posteriormente, la Fundación Hind Rajab presentó un escrito de 120 páginas ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya. En él nombra directamente a 24 soldados y comandantes israelíes que participaron directamente en el ataque o que lo facilitaron. El equipo legal de la Fundación concluye que estos actos constituyen crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, de conformidad con los artículos 6, 7 y 8 del Estatuto de Roma.
En el acto de este jueves en Barcelona el cirujano britanico Graeme Groom, quien salió recientemente de Gaza, recordó que “un alto el fuego no es escasez de agua, de comida y de productos sanitarios” y demandó “que la rutina de los niños y niñas en la Franja esté marcada por el timbre del colegio, no por el sonido de las bombas”. Tanto él como la madre de Hind Rajab han asistido al concierto por Palestina en el Palau Sant Jordi, que ha congregado a artistas nacionales e internacionales.