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Bally Bagayoko, el alcalde insumiso que abandera el apoyo a las protestas en Francia y desata la ira de los ultras

El alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, reacciona ante los enfrentamientos entre manifestantes y la policía antidisturbios durante una protesta en París el 6 de octubre de 2026.

Amado Herrero

París —
15 de octubre de 2026 22:03 h

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Las imágenes de Bally Bagayoko interponiéndose entre los manifestantes y las fuerzas del orden durante una protesta en París el 6 de octubre han dado la vuelta al mundo. El alcalde de Saint-Denis, miembro del partido Francia Insumisa (LFI), es uno de los políticos que más decididamente ha mostrado su apoyo a los jóvenes movilizados estas últimas semanas en Francia, una postura que le ha valido el agradecimiento de muchos jóvenes y las críticas de varios partidos políticos.

Desde los primeros días de una movilización que precisamente surgió en la banlieue parisina, Bagayoko acudió al instituto Paul-Éluard de su ciudad para apoyar las reivindicaciones. “Es el deber de un representante político estar presente aquí, […] como, por cierto, ya estuve en otras grandes movilizaciones en defensa del servicio público”, explicó entonces.

Desde hace semanas, los alumnos de secundaria de todo el país protestan sobre las deficiencias del sistema educativo: el estado de los edificios, de las aulas, las ausencias de profesores que no se sustituyen, los horarios poco adaptados a sus necesidades y la plataforma de selección para el acceso a la educación superior (Parcoursup), que ven como multiplicador de desigualdades.

A estas reivindicaciones iniciales se ha sumado la indignación por la respuesta policial, que ha dejado a varios adolescentes con heridas de gravedad (causadas, según los primeros indicios, por un lanzador de balas de defensa, la explosión de una granada aturdidora y un lanzagranadas de gas lacrimógeno).

Varias personas lavan los ojos de Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis y diputado francés de La France Insoumise, con líquido procedente de pequeños frascos de plástico durante una manifestación estudiantil.

Tras los incidentes violentos en las primeras manifestaciones, padres y profesores, así como algunos políticos locales y diputados, incluido Bagayoko, se sumaron y animaron a otros a hacer lo mismo para interponerse entre los jóvenes y los agentes, evitar situaciones de tensión y proteger a los adolescentes.

Desde entonces, el alcalde de Saint-Denis es recibido con ovaciones por los jóvenes (y ha sido felicitado también por la estrella de la NBA Victor Wembanyama) en las manifestaciones o en los bloqueos, aunque los estudiantes subrayan que su movimiento no tiene nada que ver con ningún partido. Y el propio Bagayoko ha dejado claro en varias ocasiones su voluntad de no desviar el debate “de las reivindicaciones de nuestra juventud”.

Una visión que no comparte el Gobierno francés, que denuncia una manipulación de los jóvenes por parte de LFI y de “la ultraizquierda”, a los que acusa de promover la violencia. El Ejecutivo ha hecho hincapié, desde un principio, en los actos violentos que se han producido al margen de ciertas movilizaciones, que el ministro del Interior ha calificado de “violencias urbanas”.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, denunció en la red social X una “escalada irresponsable” por parte de los miembros de LFI, al “pedir ampliar” el movimiento de bloqueo de los institutos. El líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, respondió acusando al Ejecutivo de haber “ordenado la represión” contra los estudiantes.

Bally Bagayoko también forma parte de los líderes señalados por las autoridades nacionales como “instigadores”. El prefecto de policía de París, Patrice Faure (dependiente del ministerio del Interior) ha presentado una denuncia contra él por “presuntos hechos de incitación a cometer un delito”. La presidenta de la región parisina, la conservadora Valerie Pécresse, declaró que “le enviará la factura de la puerta de entrada” del instituto Paul-Éluard, dañada por los manifestantes.

Para Bagayoko las fuerzas del orden “son las que han cometido actos de violencia”, según defendió hace unos días en el canal de noticias público Franceinfo. “Yo mismo he sido rociado con gas lacrimógeno”, señaló, haciendo un llamamiento a la calma y pidiendo a las autoridades nacionales que hagan lo mismo. “Calmar también significa (…) dar instrucciones precisas a la policía nacional”, añadió.

Objetivo de medios de extrema derecha

Pese a este mensaje de calma, las cadenas de noticias de derecha y extrema derecha emiten en bucle imágenes de las cargas, de actos de vandalismo contra establecimientos escolares y de violencia contra policías y funcionarios de la educación pública. Y no dudan en vincular al alcalde de Saint-Denis y otros miembros de LFI con los actos de violencia, aunque ocurran en ciudades en los que no están presentes.

Bagayoko se ha convertido en uno de los objetivos habituales de los ataques de estos medios desde su irrupción en la política nacional la pasada primavera. En las últimas municipales fue elegido con una contundente victoria en la primera vuelta y se convirtió en el primer alcalde de LFI en conquistar un ayuntamiento de más de 100.000 habitantes.

Su victoria fue recibida con una oleada de racismo, en particular en el principal canal de noticias conservador francés, CNEWS, propiedad del millonario Vincent Bolloré. Uno de los tertulianos de la cadena, Jean Doridot, creyó conveniente explicar a los espectadores que los homo sapiens son “mamíferos sociales”. “Pertenecemos a la familia de los grandes simios. Y, por lo tanto, en toda comunidad, en toda tribu —nuestros antepasados cazadores-recolectores vivían en tribus—, hay un líder cuya misión es imponer su autoridad”.

En la misma línea el filósofo Michel Onfray también decidió entrar en el ámbito de la antropología y las ciencias naturales para valorar la victoria de Bagayoko. Le atribuyó una actitud de “macho dominante” por haber pedido a sus ciudadanos “lealtad” para ejercer su nueva función. “Eso es algo muy tribal”, apuntó Onfray. “No estamos en una tribu primitiva, como las describe Darwin, en las que hay un macho dominante que decide ‘tú tendrás comida, tú no tendrás comida; yo me quedaré con las hembras, tú no tendrás hembras’”.

Las secuencias fueron denunciadas públicamente por los partidos políticos de izquierda y de centro. Francia Insumisa ha pedido la retirada de la licencia de emisión a CNews. El Gobierno además remitió el caso a la Fiscalía, que abrió dos investigaciones: una por “injurias públicas” de carácter racista y una segunda relativa al ciberacoso del que fue víctima Bagayoko en la red social X.

No hubo condena pública ni por parte de Los Republicanos ni por parte de la extrema derecha. CNews negó cualquier tinte racista en las intervenciones y trató de presentarse como víctima de intentos de censura. La polémica no impidió que el periodista Vincent Hervouet afirmara unas semanas después en el mismo canal que “Francia perdió Mali, pero nosotros tenemos a Bally Bagayoko, un alcalde maliense en Francia”.

Contra el racismo

Ante los ataques racistas de los que fue objeto desde su elección, Bagayoko mostró su voluntad de utilizar la atención y la indignación para hacer avanzar “la madre de todas las luchas: la lucha contra el racismo”. Apoyado por su partido y por una buena parte del mundo asociativo, reunió una gran manifestación contra el racismo en su ciudad a principios de abril.

Ya entonces quiso poner en el centro de la escena a “la juventud” local, al dar la palabra a estudiantes de secundaria y a jóvenes activistas. De hecho, desde su llegada a la alcaldía, Bagayoko repitió su voluntad de “abordar los problemas [sociales] desde el origen”, “acompañando a los jóvenes” y “luchando contra la exclusión escolar”, al tiempo que denunciaba la falta de la implicación de las autoridades regionales y nacionales, de las que dependen los presupuestos en la materia.

A pesar de la notoriedad de la que goza en Francia desde este año (y, en estas últimas semanas, a nivel internacional) Bagayoko no es un recién llegado a la política. Nacido en Levallois-Perret, en las afueras de París, en 1973, cuenta con un título de estudios superiores en Geopolítica obtenido en la Universidad París-VIII, ya llevaba años moviéndose en el ámbito asociativo cuando el alcalde comunista de Saint-Denis Patrick Braouezec (1991-2004) le propuso incorporarse al Ayuntamiento, donde ocupó el cargo de teniente de alcalde entre 2001 y 2020.

Durante ese periodo, en paralelo, obtuvo un puesto remunerado en la Administración Autónoma de Transportes Parisinos, una acumulación de cargos cuya legalidad han puesto en entredicho informaciones aparecidas en el diario Le Canard Enchâiné, que han dado pie a una investigación judicial.

Hace más o menos una década, sus relaciones con el PCF se deterioraron y Bagayoko comenzó a acercarse a LFI, que por entonces había iniciado un trabajo de implantación electoral en las banlieues, reclutando militantes antirracistas y dando un mayor protagonismo a la lucha contra la islamofobia, las denuncias de las violencias policiales y la falta de servicios públicos.

No obstante, Bagayoko no forma parte de la plana mayor del partido que rodea a Jean-Luc Mélenchon y reivindica una cierta independencia ante la dirección. Consciente de la importancia simbólica de una alcaldía como Saint-Denis, desde el ayuntamiento de este municipio espera hacer oír su voz en la campaña presidencial de 2027.

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