La brecha europea: los ciudadanos quieren una UE fuerte pero dudan de la capacidad de Von der Leyen para lograrlo

A menos de una semana de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, pronuncie su discurso anual sobre el Estado de la Unión Europea en la Eurocámara de Estrasburgo, el informe Future nostalgia: Europe’s unfinished song, escrito por Pawel Zerka, a partir de una encuesta realizada por el European Council on Foreign Relations, apunta que a pesar de que en sus discursos abogaba por el “momento de independencia de Europa”, hay un profundo escepticismo sobre la capacidad de Von der Leyen para hacer realidad el proyecto europeo. El informe está hecho a partir de 5.800 encuestas realizadas en Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia y Reino Unido, a lo que se sumado un estudio sobre medios de comunicación y actitud política en 15 países europeos.

La investigación identifica “una brecha de imaginación”, donde muchos ciudadanos desean una Europa fuerte pero dudan de la capacidad de sus líderes para alcanzarla. Aunque el 44% de los encuestados es incapaz de nombrar espontáneamente a ningún líder, institución o país de referencia en Europa, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, es el único líder europeo que rompe la tendencia de anonimato y es puesto como un ejemplo positivo a seguir.

La valoración de Sánchez es alta en Italia, donde el 25% de los encuestados (uno de cada cuatro) lo cita como ejemplo, y en Francia, con un 10% (uno de cada diez). Se valora especialmente la política exterior de Sánchez basada en principios y su firmeza frente a grandes potencias. Como ejemplos, el informe recoge que una votante alemana de Los Verdes destaca del presidente español alaba cómo “se enfrenta a EEUU”, mientras que un votante italiano destaca su “coraje para decir no”. Además, se le reconoce que coloque a Europa en el centro de su narrativa, utilizando frases potentes como “la UE es el mayor proyecto de paz y unidad en la historia”.

Por otro lado, en el documento se recoge las fuertes críticas que Sánchez recibe : España está rezagada en gasto de defensa, el líder es impopular en su propio país (donde se le acusa de usar la agenda exterior para maquillar su debilidad interna), tiene pocos aliados en otras capitales y ha recibido duras críticas de partidos socialdemócratas aliados (como el de Dinamarca) por su gestión de la crisis migratoria en Ceuta

La otra cara de la moneda es la gestión de Von der Leyen, que es criticada por su falta de firmeza. En este sentido, el acuerdo comercial de la UE con el Gobierno de Estados Unidos presidido por Donald Trump Donald Trump es percibido como “una vergonzosa sumisión”. En el informe se recoge la opinión de un votante alemán del partido Die Linke (izquierda) que declaró sentirse “terriblemente avergonzado” de cómo Von der Leyen “simplemente cedió ante los EE. UU.”, interpretándolo como una renuncia a defender los valores europeos. Mientras que una votante del partido francés Renaissance (centroderecha) utilizó términos aún más duros para calificar al acuerdo como una “sumisión” frente a Trump.

La opinión de otros líderes europeos no es muy positiva. Al presidente de Francia, Emmanuel Macron, se le considera una estrella en declive. Aunque durante una década fue el principal impulsor de la “autonomía estratégica” en el continente, su influencia se ha desvanecido a medida que se acerca su retiro. A nivel agregado, solo el 4% de los encuestados lo menciona como un referente positivo, situándose en un distante segundo lugar por detrás de Sánchez.

Mientras, el cánciller alemán, Friedrich Merz es citado en el informe por haber criticado públicamente la “masiva sobreburocratización de casi todos los ámbitos de la vida” por parte de la UE, una queja que resuena con especial fuerza entre los ciudadanos frustrados por la lentitud europea.

La ultraderecha saca rédito al ridiculizar a la UE

El informe analiza cómo interactúan y compiten los líderes europeos en el espacio electoral actual. Si lo líderes de la extrema derecha como Alice Weidel en Alemania (quien promete sacar al país de la eurozona y del espacio Schengen), Karol Nawrocki en Polonia (quien ataca con frecuencia las “locuras” de la UE) o Marine Le Pen, en Francia, han descubierto que atacar y ridiculizar a las instituciones de Bruselas les otorga un lenguaje eficaz para conectar con los votantes, definir su identidad y promover un porvenir alternativo basado en la soberanía nacional.

En el bloque proeuropeo, líderes como el primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten, o Pedro Sánchez responden con una defensa firme e incondicional del proyecto común europeo. No obstante, el informe advierte que esta postura rígida en ocasiones les impide sintonizar y responder con empatía a las ansiedades reales de la ciudadanía.

Finalmente, el informe identifica a un tercer gurpo de proeuropeístas pragmáticos en los líderes de centroderecha como Donald Tusk, en Polonia, o Friedrich Merz, en Alemania, que intentan mostrarse “realistas” en temas espinosos como el clima o la migración. Sin embargo, la investigación advierte que esta estrategia corre el riesgo de normalizar las visiones de la extrema derecha frente al electorado general.

La mala imagen de Von der Leyen se da pese a que casi tres cuartas partes de los encuestados consideran que Europa está gestionando mal sus principales desafíos, pero tienden a culpar a sus propios gobiernos nacionales el doble de veces que a las instituciones de la UE o a los líderes de Bruselas.

El 56% cree que el futuro de Europa está en peligro

En el estudio se refleja que el 75% de los ciudadanos encuestados desea una “Europa fuerte, unida e integrada de cara a los próximos 20 años” y solo un 13% espera que la Unión Europea se disuelva o pierda competencias. Sin embargo, a pesar de este deseo de unidad, el 56% cree que el futuro de Europa está en peligro y les cuesta trazar un camino creíble para pasar de las crisis actuales a ese futuro deseado.

El informe identifica tres preocupaciones estructurales que impiden a los ciudadanos creer en el proyecto europeo. Por un lado está la lentitud europea, que se refleja en el enorme aparato burocrático de Bruselas y cómo la regla de la unanimidad retrasan enormemente las decisiones, haciéndolas inoperantes. Muchos asocian esta lentitud con una preocupante pérdida de competitividad tecnológica e industrial frente a Estados Unidos o Asia.

Por otro lado, señalan la hipocresía europea. Se critica la aparente inconsistencia en la aplicación de valores en la política exterior (por ejemplo, condenar la invasión rusa de Ucrania pero reaccionar con dobles estándares ante el conflicto palestino-israelí).

Finalmente, hay un problema con la defensa de Europa. La guerra y la seguridad se identifican como los principales retos europeos. Hay temor a la extrema dependencia militar de EEUU, las divisiones internas y el ascenso de las fuerzas de extrema derecha que debilitan la resiliencia colectiva frente a amenazas externas como Rusia.