Adrián Melero y Lucas Pulido, el dúo viral Alpilpil: “Se puede hacer humor de todo, lo que no se puede es ser gilipollas”
En pleno bucle de scroll vacío, Adrián Melero y Lucas Pulido, más conocidos como @Alpilpil, consiguen hacer denuncia social y a la vez provocar una carcajada a los 126.000 seguidores que miran desde el otro lado de la pantalla. Unidos por sus estudios de interpretación, y tras un tiempo como compañeros de trabajo en un cabaret, los dos amigos navegan con destreza entre el abismo de las redes sociales, la incertidumbre de la actuación, el singular mundo de la comedia e incluso con una sección en el podcast Carne Cruda.
En un momento de ebullición profesional y personal, entre mudanzas y vacaciones, Melero y Pulido encuentran un momento para charlar con elDiario.es y desgranar los entresijos de un proyecto que se ha convertido en el espejo de sus ansiedades y las de toda una generación.
¿Qué os llevó a grabar el primer vídeo?
Adrián Melero: La idea original era formar una compañía de teatro con dos compañeros más, algo más clásico, pero nos dimos cuenta de que a nuestras obras solo venían nuestros amigos y familiares, que ya estaban un poco hartos de apoyarnos. Las redes nacieron con un fin utilitarista: dar a conocer nuestro humor para que, cuando tuviésemos una función, pudiéramos llegar a más gente.
Lucas Pulido: Exacto. Queríamos llenar las funciones con gente que no fueran solo conocidos a los que ya estábamos agotando. Ahora, cuando nos dicen “os ha salido un show”, nos reímos porque el show era la idea principal; todo lo de las redes ha sido el alimento para poder mantener ese proyecto teatral vivo.
¿El show se parece a lo que hacéis en redes?
Pulido: Lo hemos adaptado. Hemos creado un nicho de gente a la que le gusta lo que hacemos y creamos algo que se complemente con las redes. La idea ha mutado desde una compañía de teatro clásico o cabaret a lo que es Alpilpil ahora.
Melero: El show se ve condicionado por las redes en el sentido de que, si allí hacemos sketches, en el show también los habrá. Pero el salto real fue del teatro a las redes, no al revés.
Entre la interpretación, la comedia y la creación de contenido... ¿Os sentís cómodos con alguna etiqueta?
Melero: Por título académico somos actores, pero me gusta la etiqueta de cómico, no me parece peyorativa; pienso en los Monty Python, gente que es brillante actuando y haciendo comedia a la vez. También respeto mucho lo de “creador de contenido” si se entiende como un oficio de probar cosas nuevas cada día, de lanzarse a la piscina semanalmente.
Pulido: Adrián lo tiene más claro, yo no termino de encontrar una etiqueta. Como cada día hacemos algo diferente, siento que estamos siendo algo nuevo que no sé identificar.
Melero: Es verdad que es raro buscar la etiqueta. Quizá lo que más se parece es “showman”, porque en los sketches y en el show actuamos, pero luego en la sección de Carne Cruda somos nosotros con un texto con gags.
Pulido: Además, para los actores, no somos actores; para los cómicos, no somos cómicos...
Melero: Para los creadores de contenido somos cómicos que subimos nuestro trabajo a redes, pero no somos creadores de contenido...
Pulido: Sí, estamos en una zona gris que no terminamos de identificar, pero creo que también eso es bonito.
Sí se puede hacer humor de todo, lo que no se puede ser gilipollas. Una cosa es guardar un respeto si ha sucedido una tragedia; me parecen igual de mal los programas de televisión que hacen crónica dramática con pornografía de las emociones que si yo me pongo a hacer chistes de eso ese mismo día
Entonces, ¿no os habéis sentido acogidos por ningún gremio?
Pulido: Desde el mundo de los cómicos nos han llegado a decir claramente: “Vosotros no sois cómicos”. Pero lo dicen de forma jocosa; en general nos hemos sentido muy acogidos y nos han tratado con mucho respeto en todos los ámbitos.
¿Qué se valora a la hora de elegir un tema para Alpilpil?
Melero: Nos nutrimos de la actualidad o de cosas de las que queramos hablar, pero lo que más prima sobre el tema es el guion: tiene que haber comedia. Si no encontramos la manera cómica de tratar un tema, no lo hacemos.
La pregunta es obligada: ¿se puede hacer humor de todo?
Pulido: Si se hace de manera inteligente, sí. No intentar hacer humor de cosas delicadas y, encima, simplemente ser faltoso y no gracioso.
Melero: Sí, yo creo que sí se puede hacer humor de todo, lo que no se puede ser es gilipollas, pero eso es otra cosa. Una cosa es guardar un respeto si ha sucedido una tragedia; me parecen igual de mal los programas de televisión que hacen crónica dramática con pornografía de las emociones que si yo me pongo a hacer chistes de eso ese mismo día. Pero creo que el humor es una herramienta que puede servir para criticar y para dar un punto de vista respecto a todo. Hacer humor no quiere decir frivolizar. Hay cosas que son tan importantes que hay que tratarlas con humor, porque es la herramienta que te deja ver lo surrealista o denunciar algo sin caer en la melancolía ni el amarillismo.
¿Desde el humor se puede cambiar algo?
Pulido: Quiero pensar que sí. Nos sorprende que gente que está en las antípodas ideológicas nos escriba o se acerque diciendo que le gusta nuestro contenido, quizá porque entramos a temas como la vivienda o la migración desde un lugar muy básico. Nosotros tampoco somos periodistas ni estamos aquí para darle clase a nadie, pero con que haya una personita que tenga una pequeña reflexión gracias a eso, creo que sí se puede cambiar algo.
Melero: Igual nosotros no y simplemente estamos haciendo el imbécil y está bien también; pero sí que creo que la comedia, dentro del campo de la cultura, claro que puede cambiar las cosas. Es una herramienta dramática y una expresión artística que ayuda a que la gente se identifique y a denunciar cosas. Que nosotros lo consigamos, no lo sé, pero que las comedias hayan conseguido cosas, por supuestísimo.
Al escribir un guion, ¿en qué público pensáis?
Pulido: No pensamos mucho en el objetivo final o en un público concreto mientras creamos, sino en que lo que decimos tenga sentido y sea gracioso.
Melero: Creo que lo pensamos más cuando subimos vídeos en los que criticamos a cierta izquierda que creemos que lo hace mal. Ahí decimos “igual esto no cae tan bien”, pero tiramos adelante porque es lo que pensamos. También es que confiamos en que los mensajes que lanzamos son tan básicos: vivienda digna, todos somos humanos, no peguen maricones... Tan básicos que no sé yo si gente, sobre todo de nuestro espectro político, se va a posicionar en contra.
Quizás no son temas tan básicos, pero los mostráis de una forma tan evidente que cómo no estar de acuerdo.
Melero: Te lo compro porque alguna vez sí que nos hemos visto en la situación de querer dar una opinión muy, muy concreta y nos hemos planteado de qué manera hacerlo para que parezca fácil y gracioso.
Nos sorprende que gente que está en las antípodas ideológicas nos escriba o se acerque diciendo que le gusta nuestro contenido
¿Y el hate? ¿Cómo lo lleváis?
Pulido: Somos privilegiados, no nos amenazan con matarnos como les ocurre a muchas mujeres creadoras o a otras personas del colectivo. En ese sentido, tenemos suerte por ahora.
Melero: A veces hay crispación en los comentarios, pero no escala a más, no llega a nuestra bandeja de entrada.
No os afecta hasta el punto de llegar a autocensuraros.
Pulido: Sí que hay un miedo generalizado por la impunidad que hay de la violencia hacia ciertos creadores de contenidos de izquierdas, de pensar que a ver qué hacemos porque igual nos toca que vengan a un show y nos esperen a la salida. Es verdad que es algo que a lo mejor aparece en un momento de crispación muy alto en el que ves que a otros compañeros les está pasando. Por ahora tocamos madera.
Melero: Igual lo único en lo que nos hemos podido censurar es no señalando a personas concretas por su nombre si creemos que no es reparador cuando tratamos la actualidad. Depende de lo que sea, preferimos criticar la conversación que se ha generado en lugar de señalar a un influencer que igual no ha actuado con maldad. Depende de lo que se trate, claro: si es un fascista o una fascista no está de más que lo señalemos.
Ya que seguís tan de cerca la actualidad, ¿cuál es vuestra mayor preocupación ahora mismo?
Pulido: A mí, sobre todo, la deriva ya global de la derecha y la extrema derecha, que cada vez actúan con mayor impunidad para derribar a las izquierdas, como la presión de lo sucedido en Ceuta. Es desesperanzador ver cómo se está poniendo el futuro de cara a los derechos humanos, que parece algo tan básico, y a toda la base de derechos construida. El retroceso que vamos a tener me aterra. Y, por supuesto, el tema de la vivienda, que yo estoy justo ahora con la mudanza y ayudando a mi compañera a buscar y es terrorífico.
Melero: Yo también estoy ahora mirando pisos y es imposible. Coincido totalmente con Lucas, me da mucho miedo este viraje e igual que antes decía que a algunas personas nos ahorramos señalarlas, creo estamos en un momento en el que ciertas personas y ciertas actitudes sí que debemos señalarlas y decir ‘no’. Todo se ha vuelto debate y de repente ahora es '¿democracia sí o no?', me cago en tu puta madre, democracia sí y esto no se debate. Nos tenemos que poner firmes porque por la pena entra la peste. Vamos a tener dos dedos de frente, por dios.
¿Es la vivienda lo que más obsesiona a vuestra generación?
Pulido: La vivienda es troncal porque nos afecta a todos, independientemente de la ideología.
Melero: Yo comparto piso con amigas y tengo suerte porque no estoy en la situación de compartir con gente a la que no conozco o incluso que me cae mal, que mucha gente sí que está ahí. Pero me gustaría irme a vivir con mi novio y es imposible, no hay manera. Es desesperanzador ver que no me lo puedo permitir, da igual el barrio, el extrarradio está carísimo... Yo soy del extrarradio de Barcelona, que también está carísimo, y es que ni en un sitio parecido al que yo he crecido me puedo permitir vivir. Muchas veces me desespera porque pienso que si no nos lo podemos permitir nosotros, que somos gente a la que ahora mismo no nos falta trabajo, la cosa está jodida.
Y hay algo que está relacionado con la vivienda, que es el tema de la meritocracia. Nosotros somos generación Z y hay algo muy desesperanzador en sentir que lo has hecho todo y da igual la tecla que toque, que no consigo salir de la precariedad. Da igual que tenga múltiples curros, lo mucho que trabaje, por mucho que me habéis dicho que era trabajar y estudiar, da igual lo mucho que haga, que no hay manera de dar esa tecla si no vienes de una familia con dinero, no hay otra manera. Y yo ahora mismo me frustro mucho buscando piso porque creo que no me lo merezco, ni se lo merecen mis amigas, que tendrían que poder permitirse vivir en la ciudad en la que trabajan.
Hemos normalizado el hecho de que para cualquier tipo de sector en el que estés o para cualquier cosa, si no tienes redes, no existes. Igual que lo de buscar piso, que requiere pasar por el aro de la especulación
¿Qué son para vosotros las redes? ¿Os preocupa el algoritmo?
Pulido: Sí. Hace unos días en Estados Unidos multaron a Meta con más de 500 millones de dólares por uso indebido al utilizarlo para crear adicción a menores. Pero más allá de la adicción, también creo que el algoritmo cada vez está premiando pensamientos más conservadores. Me preocupa mucho esta campaña, con unos intereses muy claros y que me recuerda mucho, citando a Aznar, a lo de “el que pueda hacer que haga”. Y al mismo tiempo, y de esto nosotros también formamos parte, se está creando un ejército de adictos al móvil y a la atención rápida y que creo que en unos años se van a notar unas consecuencias generales en la gente, entre los que consumimos todo esto, que van a ser muy heavies y me preocupa enormemente.
Melero: Es un juego sucio en el que pasas por el aro porque no te queda otra si quieres existir. No lo digo por nosotros, mi hermana tiene un bar y el bar tiene que tener una cuenta de Instagram. Hemos normalizado el hecho de que para cualquier tipo de sector en el que estés o para cualquier cosa, si no tienes redes, no existes. Igual que lo de buscar piso, que requiere pasar por el aro de la especulación. Y ya que estamos dentro, que sea lo más amigable posible e intentar, aunque sea difícil, no hacer de las redes un espacio que sea enemigo del discurso, que por su idiosincrasia lo son, pero intentar que no lo sea.
Habéis publicado un libro recientemente, ¿cómo fue el cambio de formato?
Melero: Fue un reto. Ya nos costó pasar del teatro a las redes, pero todo tenía que ver con la interpretación, que es nuestro fuerte. Evidentemente en el libro nuestro acting da igual. Lo guay es que el libro te permite contar lo que quieras sin límite de presupuesto ni de realidad: si quiero que haya un dragón rojo que escupe Lacasitos, puede haberlo, justo no lo hay, pero sí que puedo sacar a niños pequeños, que es algo que en redes no vamos a hacer, o incluir una rana que habla.
Pulido: Fue bastante bonito tener esa libertad de poder enfocar un tema como a veces nos resulta imposible en un vídeo. Pero sí que fue un reto.
¿Qué le depara el futuro a Alpilpil?
Melero: De momento lo que tenemos asegurado es que continuamos con la gira mientras la gente quiera, el 2 de octubre volvemos a València. También seguiremos dándole caña a las redes y con nuestra sección en Carne Cruda. Y con muchas ganas de crear y de ir cambiando cosas del show y adaptarnos.
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