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Acaparar pesas, soltar gruñidos o dejar los bancos sudados: 11 consejos sobre lo que se debe hacer y lo que no en el gimnasio

"A menos que alguien corra un peligro inmediato, no creo que sea apropiado dar consejos a desconocidos".

Madeleine Aggeler

7 de septiembre de 2026 22:30 h

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Me gusta pensar que soy una persona bastante tranquila. El comportamiento de los demás no es asunto mío. Hay una excepción notable: mi némesis del gimnasio.

Se lleva el ordenador al gimnasio y atiende llamadas de trabajo a todo volumen. Siempre tiene entre cuatro y seis pares de mancuernas a su alrededor y luego no las recoge. Racionalmente, entiendo que es un ser humano frágil e imperfecto como el resto de nosotros, pero en el fondo a veces me pregunto si habrá llegado aquí desde otra galaxia.

La vida está llena de reglas tácitas, y el gimnasio no es una excepción. Las pesas pesadas, la gente sudada y las máquinas misteriosas pueden hacer que resulte abrumador saber cómo comportarse. Por eso, hemos preguntado a expertos en fitness qué opinan sobre la etiqueta en el gimnasio: cuáles son las cosas que más les molestan, así como los comportamientos que pueden parecer intimidantes, pero que en realidad están bien.

Una buena etiqueta en el gimnasio no consiste tanto en seguir una larga lista de normas como en mostrar respeto, señala Mathew Forzaglia, profesional del fitness y formador. “Respeta el material, respeta el tiempo y el espacio de los demás, y respeta el entorno compartido”, asegura.

Lo que no se debe hacer en el gimnasio

  • No lo dejes todo desordenado

Ya sea dejar un banco cubierto de sudor o no volver a colocar las pesas en su sitio después de usarlas, no limpiar y dejar en orden el material después de utilizarlo no solo es un problema de higiene, sino que también puede suponer un riesgo para la seguridad.

Dejar discos pesados o mancuernas por ahí “supone un problema de accesibilidad para las personas que físicamente no pueden mover el peso que otra persona ha abandonado”, afirma Amanda Katz, entrenadora personal y de running afincada en Nueva York.

En cuanto a limpiar el sudor, “es una cuestión de educación y solo lleva unos segundos”, señala Forzaglia. “Nadie quiere tumbarse en un banco cubierto del sudor de otra persona”.

  • No acapares el material

Si tienes pensado hacer una rutina compleja de entrenamiento en circuito que requiera el uso de seis máquinas a la vez, resérvala para un entrenamiento en casa o modifícala para que sea más secuencial.

“No puedes acaparar la máquina de poleas, la prensa de piernas y tres juegos de mancuernas”, apunta Laura Girard, entrenadora personal certificada, preparadora física y fundadora de The Energy Academy en Nueva York. “Aprende a compartir”.

  • No des consejos no solicitados

Puede resultar embriagador pensar que sabes más que los demás. Si ves a alguien al otro lado del gimnasio haciendo peso muerto con lo que te parece una técnica incorrecta, puede resultarte tentador acercarte y darle unos cuantos consejos. No lo hagas.

“A menos que alguien corra un peligro inmediato, no creo que sea apropiado dar consejos a desconocidos”, afirma Katz. La mayoría de nosotros no somos profesionales del fitness y, aunque lo fuéramos, no sabemos por qué alguien podría estar entrenando de la forma en que lo hace. “Hay innumerables razones por las que un ejercicio puede parecer diferente de lo esperado, desde la rehabilitación de una lesión hasta la programación de un entrenador”, explica Katz.

El cuerpo de los demás y cómo lo entrenan no es asunto tuyo. “Nunca des por sentado que conoces los objetivos o el cuerpo de alguien mejor que ellos mismos”, razona Girard.

  • No hagas ruido

Ya sea poniendo tu lista de reproducción motivadora sin auriculares, gruñendo en voz alta mientras haces ejercicios o, como me pasó en mi gimnasio hace apenas una semana, un hombre gritando “¡VAMOS!” antes de cada serie de encogimientos de hombros, hacer ruido no es justo ni agradable para el resto de los usuarios del gimnasio.

“Todo el mundo se merece su propia lista de reproducción y no tener que sufrir el estrés de un grito aleatorio cuando ya está haciendo algo que le hace sentir vulnerable e incómodo”, afirma Girard.

  • No te pongas a mirar el móvil ni a hablar por él

Descansar entre series es normal y está bien —hablaremos de esto más adelante—. Pero acaparar una máquina porque estás mirando tus redes sociales, respondiendo correos electrónicos o atendiendo llamadas no lo está.

“El gimnasio es para entrenar”, dice Forzaglia. “Si necesitas ponerte al día con el móvil, sal un momento”.

  • No llegues tarde a una clase en grupo

“Entiendo que surgen imprevistos y que a veces te retrasas”, afirma Jessie Díaz-Herrera, cofundadora e instructora de fitness en Power Plus Wellness, en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, llegar a una clase con 15 o 20 minutos de retraso puede resultar muy molesto para el resto de participantes y suponer un riesgo para la seguridad “si el instructor ya ha realizado el calentamiento o ha explicado los movimientos”, añade.

"El gimnasio es para entrenar. Si necesitas ponerte al día con el móvil, sal un momento".

Consejos útiles para el gimnasio

  • Habla con la gente

Aunque los consejos no solicitados nunca son bienvenidos, esto no significa que tengas que ignorar por completo a los demás en el gimnasio.

“La mayoría de la gente del gimnasio o bien también es nueva, o bien le encanta el gimnasio y estaría encantada de charlar contigo sin parar”, afirma Girard. Siempre que no interrumpas a alguien en medio de una serie, Girard dice que “está totalmente bien acercarse para que te revisen rápidamente la técnica o para pedir ayuda con el equipo”. (Pero espera a que te den luz verde o te inviten a entablar una conversación más larga).

También está bien preguntar educadamente a alguien cuántas series le quedan o si puedes entrenar entre sus series, dice Forzaglia.

“La mayoría de los asiduos al gimnasio con experiencia aprecian una comunicación respetuosa”, afirma. “Prefiero que alguien pregunte a que se quede ahí esperando o se salte un ejercicio porque le da vergüenza hablar”.

  • Descansa entre series

Aunque no debes pasar largos ratos absorto en el móvil, es normal y habitual descansar sobre el equipo o cerca de él durante uno o dos minutos entre series de ejercicios.

“El descanso forma parte del entrenamiento de fuerza y de los protocolos HIIT, y la mayoría de la gente lo entiende”, afirma Katz. “No hace falta que te apresures a terminar el entrenamiento para parecer que encajas en el ambiente o para mantener alta la frecuencia cardíaca, a menos que ese sea el objetivo de la sesión”.

  • Utiliza todo el equipamiento que necesites

No existe ninguna jerarquía que otorgue a un socio del gimnasio más derecho al equipamiento que a otro, ya sea en términos de experiencia o de habilidad.

“No mereces menos una jaula de sentadillas por el simple hecho de que solo hagas sentadillas con la barra”, afirma Girard.

Sé un buen compañero y comparte el espacio y el equipamiento, aconseja Girard, pero no te excluyas a ti mismo por creer que no tienes el nivel suficiente.

  • Grábate si te apetece

Grabar tu entrenamiento no es de por sí una falta de educación, afirma Díaz-Herrera. “Mucha gente utiliza los vídeos para comprobar su técnica, seguir su progreso o crear contenido”, explica. Lo importante es no grabar a otras personas de forma intencionada.

Si crees que podrías salir en el vídeo de alguien y no quieres aparecer, Díaz-Herrera dice que está perfectamente bien preguntar si sales en el encuadre y si le importaría mover la cámara o recortarte de la imagen. “Eso no es ser pesado ni darle más importancia de la que tiene”, indica. “Se trata simplemente de comunicarse y respetar el espacio de los demás”.

  • No dudes en cambiar de gimnasio si lo necesitas

Si no te sientes a gusto en un gimnasio o una clase de fitness concretos, busca otro.

“Recuerda que no todos los lugares tienen por qué encajar contigo, y eso está bien”, añade Katz. “Un ambiente acogedor puede marcar la diferencia, así que date la oportunidad de probar otro gimnasio, otra clase u otra comunidad hasta que encuentres uno en el que te sientas apoyado”.

Y si el gimnasio en general no es lo tuyo, tampoco pasa nada.

“No hace falta ir al gimnasio para que el ejercicio forme parte de tu vida”, dice Girard. “El gimnasio no es más que un espacio donde hay máquinas, y es totalmente opcional”.

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