Un granero ilegal, bodas sin licencia y ni una sanción de la Junta en el negocio del presidente del PP de Burgos
En Santa Gadea del Cid, un municipio a 75 kilómetros de Burgos, declarado Conjunto Histórico desde 1973, se levanta un imponente granero de estilo americano. Desde que se construyó en 2019, se celebran bodas con un coste que oscila entre los 20.000 y los 30.000 euros, según fuentes consultadas por elDiario.es. El negocio, semioculto, porque en su web no se anuncia, pero conocido ampliamente, funciona bien y sin trabas. Pero es ilegal. No cumple ni con la normativa urbanística de Santa Gadea, ni con la Ley de Urbanismo de Castilla y León, que no permite otro uso que el agrícola en suelo rústico de protección cultural.
El Granero de San Francisco SL fue la segunda aventura empresarial del presidente de la Diputación de Burgos y del PP provincial, Borja Suárez, junto a otros socios con los que había puesto en marcha Eventos El Espino SL una década antes. Desde 2024, momento en el que Suárez aceptó el acta de concejal en el Ayuntamiento de Burgos y que le permitió ser presidente de la Diputación, Eventos el Espino consiguió contratos municipales. Los contratos se declararon nulos cuando elDiario.es los sacó a la luz: el acta de concejal de Suárez era incompatible con la participación de Suárez en esas empresas, superior al 10%. Ahora, el Ayuntamiento estudia la manera de que se le devuelva el dinero, mientras que Suárez asegura que ya se ha deshecho de esas participaciones.
En el claustro del Monasterio del Espino, alquilado a una comunidad religiosa, se celebran eventos de todo tipo, entre ellos las bodas, que dejan importantes beneficios. Por eso años después, aprovechando el terreno de la finca, decidieron levantar el granero. Santa Gadea del Cid, una villa amurallada, tiene una normativa urbanística que obliga a utilizar una serie de acabados y materiales determinados tanto en construcciones nuevas como en las ya existentes. La madera no es uno de ellos. Sin embargo, nadie puso trabas al enorme granero, de madera de tejado a fachada, y con una tipología de cubierta de mansarda que tampoco se permite. El Ayuntamiento de Santa Gadea no advirtió ni sancionó por el edificio y tampoco por las actividades sin licencia que se llevaban a cabo allí.
El primer intento de legalizar el granero se produjo en 2020, cuando llevaba dos años celebrando todo tipo de eventos. El administrador de la mercantil solicitó una licencia agrícola para el cultivo y destilado de lavanda. Un informe del Servicio Territorial de Urbanismo, dependiente de la Consejería de fomento de la Junta de Castilla y León, rechazó la solicitud tanto por la tipología de la construcción, que contravenía la normativa local, como por la actividad. El destilado, decía el técnico, era un uso industrial prohibido en suelo rústico de protección cultural. Tampoco en ese momento la Junta abrió un expediente sancionador. Incluso si esa solicitud se hubiese resuelto positivamente, la Junta debería haber sancionado por una infracción grave, aunque minorando la cuantía de la multa, como establece el artículo 117.3 LUCYL si era legalizable posteriormente. “Se podrá aplicar una reducción del 50 por ciento en la cuantía de la sanción, y eximir de las medidas accesorias previstas en el apartado seis, cuando el responsable se comprometa a legalizar los actos sancionados, si estos fueran compatibles con el planeamiento urbanístico, o en caso contrario a restaurar la legalidad urbanística, garantizando dichos compromisos por el 50 por ciento del importe de las actuaciones necesarias.”, dice.
Aunque El Granero de San Francisco SL alegó y después desistió, la Junta de Castilla y León no actuó, y el Granero de San Francisco continuó con la actividad agrícola para la que se le denegó la licencia y con las actividades hosteleras para las que nunca la pidió. En 2023 se produjo un segundo intento en el que la mercantil, siempre refiriéndose a una actividad agrícola, se comprometió a cambiar el tejado del granero y recubrir las fachadas de madera con mortero de cemento pintado en color crema. La técnico, que dio el visto bueno en 2024, destacó que la licencia estaba vinculada a esas reformas y que se trataba de una licencia para uso agrícola, por lo que en ningún caso se podrían llevar a cabo actividades culturales que aparecían en una parte de la propuesta de reforma.
Fondos Leader para una construcción ilegal
A pesar de que la situación era clara, una edificación ilegal de todo punto y un intento soterrado de ampliar la actividad más allá de la agrícola, en el expediente de legalización que la Junta acabó facilitando a elDiario.es tras varias negativas, no aparece una sola inspección para comprobar que, efectivamente la reforma se había realizado. De hecho, es que nunca se hizo la reforma. La administración competente para sancionar cuando se trata de suelo rústico protegido es la Junta de Castilla y León, según el artículo 111.3 de la Ley de Urbanismo de Castilla y León. Una infracción grave, como es la construcción contraviniendo normas urbanísticas, conlleva sanciones que van de los 10.000 a los 300.000 euros. Pero hay además, otro detalle, y es que el infractor quedaría excluido de ayudas y subvenciones. Según consta en la web de El Granero de San Francisco, la creación del granero y la destilería fueron subvencionados con fondos Leader. Aunque no hacen constar las cantidades, se les concedieron 52.590,16 y 28.195,20 euros, respectivamente.
Siete años sin que la Junta sancione
En resumen, la Junta tuvo conocimiento formal de que la edificación era ilegal en 2020 y nunca impuso sanción. Nadie ha explicado por qué. En 2024, en el segundo intento de legalización, la Junta dio el visto bueno a la licencia previa reforma del edificio y nunca ha comprobado que se llevase a cabo, y para eso tampoco hay explicación. Además, no se ha dado por enterada de que en El Granero de San Francisco se celebran bodas y actividades culturales, estas últimas publicitadas en la web de la empresa. Y todo ello a lo largo de siete años.
El alcalde Santa Gadea del Cid: “Yo no quiero líos, se arreglará lo que esté mal”
El alcalde de Santa Gadea del Cid, Jorge Ortiz (PP) no ha querido dar explicaciones a elDiario.es, si bien reconoció que le habían “pasado” la información y que tenía pendiente leerla. Cuando se le indicó que él tenía que saber perfectamente que El Granero de San Francisco no respetaba la estética del entorno y contravenía las normas urbanísticas -aparece como recurso turístico anunciado en el portal del Ayuntamiento- intentó finalizar la conversación. “Se arreglará lo que esté mal, yo no quiero líos y no quiero hablar, que sé lo que pasa luego”, comentó. Cuando se le preguntó si en algún momento había sancionado o advertido a los responsables sobre las infracciones urbanísticas, o si desconocía que no se podían celebrar eventos, insistió el que le preguntase lo que fuera “en el portal de Transparencia del Ayuntamiento” y acabó colgando el teléfono.
En el Ayuntamiento de Santa Gadea lo único que consta es una declaración responsable de El Granero de San Francisco en el que figura como actividad principal el cultivo, secado, y destilado de lavanda así como la promoción turística de la lavanda. En realidad, solo para llevar a cabo la actividad hostelera, la mercantil tenía que presentar esa declaración responsable de la actividad real, una licencia de actividad, la inscripción en el Registro de Turismo de Castilla y León y la especialidad.
En cualquier caso, una vez que la Junta ha tenido conocimiento no solo de que no se ha restituido la legalidad urbanística sino de que se llevan a cabo actividades sin licencia, debería haber clausurado cautelarmente el Granero, algo que aún no ha ocurrido. La situación es arriesgada: en el caso de que se produjese un accidente, una intoxicación, un incendio (en las bodas del Granero es habitual que los novios contraten fuegos artificiales) un seguro difícilmente cubriría a las víctimas o los daños materiales por carecer de licencia.
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