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Bruselas replica al anuncio de Boris Johnson de rehacer el Brexit: “La UE responderá con todas las medidas a su alcance”

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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La ministra de Exteriores, Liz Truss, ha sido clara en el Parlamento británico: “Anuncio nuestra intención de introducir una nueva legislación en las próximas semanas para hacer cambios en el Protocolo de Irlanda del Norte”. Y no menos clara ha sido la inmediata respuesta de Bruselas: “Si el Reino Unido decide seguir adelante con un proyecto de ley que deshabilite los elementos constitutivos del Protocolo, como ha anunciado hoy el gobierno, la UE deberá responder con todas las medidas a su disposición”.

“Nuestra preferencia sigue siendo una solución negociada con la UE”, ha dicho Truss en la Cámara después de anunciar su intención de legislar unilateralmente: “Paralelamente a la introducción de la legislación, seguimos abiertos a nuevas conversaciones si podemos lograr el mismo resultado a través de un acuerdo negociado”.

La ministra de Exteriores y negociadora con la UE, ha proseguido: “Debemos restaurar la primacía del Acuerdo de Viernes Santo en todas sus dimensiones. Lo haremos a través de medidas técnicas diseñadas para lograr los objetivos del Protocolo, adaptadas a la realidad de Irlanda del Norte. Lo haremos de una manera que respete fundamentalmente a ambas uniones: la del Reino Unido y la de la UE. Y cumpliremos nuestros compromisos con todas las comunidades de Irlanda del Norte. Como cosignatarios y cogarantes del Acuerdo de Viernes Santo, tomaremos las decisiones necesarias para preservar la paz y la estabilidad”.

En Bruselas, sin embargo, el discurso de Truss, esperado, no ha sentado nada bien: “Después de largas e intensas discusiones entre la UE y el Reino Unido, el Protocolo sobre Irlanda del Norte es la solución encontrada para reconciliar los desafíos creados por el Brexit y por el tipo de Brexit elegido por el Gobierno del Reino Unido. El Protocolo es parte integrante del Acuerdo de Retirada del Brexit. Evita una frontera dura en la isla de Irlanda, protege el Acuerdo de Viernes Santo (Belfast) de 1998 en todas sus dimensiones y garantiza la integridad del Mercado Único de la UE”.

En un comunicado difundido este martes, la Comisión Europea afirma: “La UE ha mostrado comprensión por las dificultades prácticas de implementar el Protocolo, demostrando que se pueden encontrar soluciones dentro de su marco. Por ejemplo, los mismos medicamentos siguen estando disponibles en Irlanda del Norte al mismo tiempo que en el resto del Reino Unido. La Comisión Europea está lista para continuar las conversaciones con Reino Unido para identificar soluciones conjuntas en el marco del Protocolo que beneficiarían a las personas y las empresas en Irlanda del Norte. El potencial de las flexibilidades propuestas por la Comisión Europea aún no se ha explorado por completo, y la Comisión sigue dispuesta a hacerlo con el gobierno del Reino Unido”.

Sin embargo, Downing Street anuncia una nueva legislación para reescribir unilateralmente el Protocolo de Irlanda del Norte, que supondría saltarse un tratado internacional: “El anuncio del Reino Unido de presentar una legislación que dejaría de aplicar los elementos constitutivos del Protocolo plantea preocupaciones significativas. En primer lugar, porque el Protocolo es la solución acordada entre la UE y el Reino Unido para hacer frente a los desafíos que plantea la retirada del Reino Unido de la UE para la isla de Irlanda y para proteger los logros obtenidos con tanto esfuerzo en el proceso de paz. En segundo lugar, porque el Protocolo es un acuerdo internacional firmado por la UE y el Reino Unido. Las acciones unilaterales que contradigan un acuerdo internacional no son aceptables. En tercer lugar, porque el Acuerdo de Retirada y su Protocolo son la base necesaria para el Acuerdo de Comercio y Cooperación, que la UE y el Reino Unido han acordado para organizar su relación general tras la retirada del Reino Unido”.

Es decir, si Reino Unido quiebra el acuerdo de retirada, consecuentemente decaería el acuerdo de libre comercio firmado posteriormente para regular las relaciones entre la UE y Reino Unido tras el Brexit: “Si el Reino Unido decide seguir adelante con un proyecto de ley que deshabilite los elementos constitutivos del Protocolo, como anunció hoy su Gobierno, la UE deberá responder con todas las medidas a su alcance. Nuestro objetivo es encontrar soluciones conjuntas en el marco del Protocolo. Esa es la forma de garantizar la seguridad jurídica y la previsibilidad para las personas y las empresas de Irlanda del Norte”.

La ministra de Exteriores, Liz Truss, ha sido clara en el Parlamento británico: “Anuncio nuestra intención de introducir una nueva legislación en las próximas semanas para hacer cambios en el Protocolo de Irlanda del Norte”. Y no menos clara ha sido la inmediata respuesta de Bruselas: “Si el Reino Unido decide seguir adelante con un proyecto de ley que deshabilite los elementos constitutivos del Protocolo, como ha anunciado hoy el gobierno, la UE deberá responder con todas las medidas a su disposición”.

“Nuestra preferencia sigue siendo una solución negociada con la UE”, ha dicho Truss en la Cámara después de anunciar su intención de legislar unilateralmente: “Paralelamente a la introducción de la legislación, seguimos abiertos a nuevas conversaciones si podemos lograr el mismo resultado a través de un acuerdo negociado”.

La ministra de Exteriores y negociadora con la UE, ha proseguido: “Debemos restaurar la primacía del Acuerdo de Viernes Santo en todas sus dimensiones. Lo haremos a través de medidas técnicas diseñadas para lograr los objetivos del Protocolo, adaptadas a la realidad de Irlanda del Norte. Lo haremos de una manera que respete fundamentalmente a ambas uniones: la del Reino Unido y la de la UE. Y cumpliremos nuestros compromisos con todas las comunidades de Irlanda del Norte. Como cosignatarios y cogarantes del Acuerdo de Viernes Santo, tomaremos las decisiones necesarias para preservar la paz y la estabilidad”.

En Bruselas, sin embargo, el discurso de Truss, esperado, no ha sentado nada bien: “Después de largas e intensas discusiones entre la UE y el Reino Unido, el Protocolo sobre Irlanda del Norte es la solución encontrada para reconciliar los desafíos creados por el Brexit y por el tipo de Brexit elegido por el Gobierno del Reino Unido. El Protocolo es parte integrante del Acuerdo de Retirada del Brexit. Evita una frontera dura en la isla de Irlanda, protege el Acuerdo de Viernes Santo (Belfast) de 1998 en todas sus dimensiones y garantiza la integridad del Mercado Único de la UE”.

En un comunicado difundido este martes, la Comisión Europea afirma: “La UE ha mostrado comprensión por las dificultades prácticas de implementar el Protocolo, demostrando que se pueden encontrar soluciones dentro de su marco. Por ejemplo, los mismos medicamentos siguen estando disponibles en Irlanda del Norte al mismo tiempo que en el resto del Reino Unido. La Comisión Europea está lista para continuar las conversaciones con Reino Unido para identificar soluciones conjuntas en el marco del Protocolo que beneficiarían a las personas y las empresas en Irlanda del Norte. El potencial de las flexibilidades propuestas por la Comisión Europea aún no se ha explorado por completo, y la Comisión sigue dispuesta a hacerlo con el gobierno del Reino Unido”.

Sin embargo, Downing Street anuncia una nueva legislación para reescribir unilateralmente el Protocolo de Irlanda del Norte, que supondría saltarse un tratado internacional: “El anuncio del Reino Unido de presentar una legislación que dejaría de aplicar los elementos constitutivos del Protocolo plantea preocupaciones significativas. En primer lugar, porque el Protocolo es la solución acordada entre la UE y el Reino Unido para hacer frente a los desafíos que plantea la retirada del Reino Unido de la UE para la isla de Irlanda y para proteger los logros obtenidos con tanto esfuerzo en el proceso de paz. En segundo lugar, porque el Protocolo es un acuerdo internacional firmado por la UE y el Reino Unido. Las acciones unilaterales que contradigan un acuerdo internacional no son aceptables. En tercer lugar, porque el Acuerdo de Retirada y su Protocolo son la base necesaria para el Acuerdo de Comercio y Cooperación, que la UE y el Reino Unido han acordado para organizar su relación general tras la retirada del Reino Unido”.

Es decir, si Reino Unido quiebra el acuerdo de retirada, consecuentemente decaería el acuerdo de libre comercio firmado posteriormente para regular las relaciones entre la UE y Reino Unido tras el Brexit: “Si el Reino Unido decide seguir adelante con un proyecto de ley que deshabilite los elementos constitutivos del Protocolo, como anunció hoy su Gobierno, la UE deberá responder con todas las medidas a su alcance. Nuestro objetivo es encontrar soluciones conjuntas en el marco del Protocolo. Esa es la forma de garantizar la seguridad jurídica y la previsibilidad para las personas y las empresas de Irlanda del Norte”.

La ministra de Exteriores, Liz Truss, ha sido clara en el Parlamento británico: “Anuncio nuestra intención de introducir una nueva legislación en las próximas semanas para hacer cambios en el Protocolo de Irlanda del Norte”. Y no menos clara ha sido la inmediata respuesta de Bruselas: “Si el Reino Unido decide seguir adelante con un proyecto de ley que deshabilite los elementos constitutivos del Protocolo, como ha anunciado hoy el gobierno, la UE deberá responder con todas las medidas a su disposición”.

“Nuestra preferencia sigue siendo una solución negociada con la UE”, ha dicho Truss en la Cámara después de anunciar su intención de legislar unilateralmente: “Paralelamente a la introducción de la legislación, seguimos abiertos a nuevas conversaciones si podemos lograr el mismo resultado a través de un acuerdo negociado”.