Macron ya no tiene tan claro que pasará a la segunda vuelta en Francia
Antes de que amanezca en París, Emmanuel Macron examina los cuerpos que cuelgan de los ganchos en un mercado de carne al por mayor. Se trata de una parada clásica en cualquier elección presidencial francesa: levantarse temprano para hablar del “valor del trabajo duro” mientras ves a los carniceros despellejando cabezas de corderos. Pero esta parada parece más urgente de lo habitual.
El centrista independiente, que se presenta a sus primeras elecciones, está considerado como uno de los candidatos favoritos, pero ahora se enfrenta a unos días finales muy duros antes de la votación de primera vuelta que se celebra este domingo.
Describiéndose a sí mismo como un progresista proeuropeo, ha pasado de outsider desconocido a favorito hace tres meses. Pero con las encuestas estrechándose y un tercio del electorado indeciso, la carrera presidencial sigue abierta.
Los seguidores de Macron admiten que los últimos días de campaña serán duros e impredecibles. Aunque los sondeos muestran que podría ganar la segunda vuelta el 7 de mayo, primero tiene que llegar a esa segunda ronda y eso no está, en modo alguno, garantizado.