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Una empresa israelí, en el punto de mira por un intento de injerencia electoral contra Francia Insumisa

Amado Herrero

París —
22 de mayo de 2026 22:00 h

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Las primeras señales aparecieron a mediados de febrero. A un mes de las elecciones municipales en Francia, un blog y varias publicaciones en Facebook y en X acusaban a Sébastien Delogu, candidato de Francia Insumisa (LFI) a la alcaldía de Marsella, de diferentes actos de violencia, de violación y de “deriva islamista”, entre otras cosas. Además, trataban ridiculizarlo con imágenes generadas por IA. En varios puntos de la ciudad aparecieron carteles con un código QR que redirigía al citado blog.

Le Monde fue el primero en hacerse eco de estos ataques a principios de marzo. Los autores de la campaña de desinformación habían contactado por correo electrónico a varios periodistas que cubrían las elecciones municipales, incluido el corresponsal de ese periódico, para tratar de lograr la difusión de las informaciones falsas en medios legítimos.

El diario francés pudo identificar entonces las cuentas de redes sociales que habían compartido la información como parte de una red de perfiles falsos, creados para atacar a Delogu, pero también a otros dos candidatos insumisos: François Piquemal, que fue derrotado por la derecha en la segunda vuelta en Toulouse y David Guiraud, elegido alcalde en Roubaix.

Delogu, por su parte, terminaría retirando su candidatura en la segunda vuelta en favor del socialista Benoît Payan, ante la posibilidad que la extrema derecha se hiciera con el Ayuntamiento marsellés. Como el resto de miembros de Francia Insumisa, los tres políticos habían hecho de la denuncia de las atrocidades en Gaza y Cisjordania un elemento importante en sus discursos.

Los métodos usados en las campañas de desinformación contra los candidatos LFI sugerían que detrás estaba una empresa especializada en operaciones de este tipo. Un extremo que fue confirmado en las semanas posteriores por Viginum, el servicio estatal francés encargado de luchar contra este tipo de injerencias, que afirmó haber encontrado “indicadores técnicos extranjeros”. A finales de marzo, Le Canard enchaîné amplió la información señalando por primera vez que los especialistas franceses sospechaban que la campaña había sido llevada a cabo por una empresa israelí.

Ya en el mes de mayo, citando “una fuente con conocimiento de la investigación”, la Agencia France Presse confirmó la procedencia israelí. Según esta información, los servicios de seguridad franceses remontaron la pista hasta una entidad denominada BlackCore, que en realidad sería “la puerta de entrada a una operación mucho más compleja”, según afirmó la misma fuente. No obstante, AFP quiso matizar que la investigación aún no ha determinado quién ordenó la campaña ni si el origen tiene carácter estatal o privado.

Ciberinteligencia

Varios medios de comunicación han profundizado en el caso. En una extensa investigación Libération analizó, junto con el diario israelí Haaretz, los dominios de Internet vinculados a la red BlackCore, así como servidores y el código utilizado en las webs de la red. La pista remonta a dos empresas con sede en Israel: Galacticos Ltd. y SNI Digital, y a un empresario llamado Doron Afik, que afirma ser especialista en el sector de la ciberseguridad.

Entre los responsables de estas empresas también se encontraría un antiguo miembro de una unidad del Ejército israelí especializada en ciberinteligencia. Según Libération, las webs de las empresas se promocionan como especialistas en “infiltración de grupos” en redes sociales, “manipulación de tendencias” y “manipulación de encuestas”.

En una investigación paralela, Reuters confirmó a través de Meta —la empresa propietaria de Facebook e Instagram— que la red de influencia responsable de la operación de desinformación electoral en Francia se había originado en Israel. También, que estaba ligada a una campaña de influencia similar “en favor de un gobierno africano”. Meta afirmó a Reuters haber eliminado los perfiles y páginas de su plataforma por infringir sus normas contra “comportamiento inauténtico coordinado”.

Informe censurado

Por otro lado, esta semana, nuevas revelaciones de Le Canard enchaîné han dado un giro político a la investigación. Según este periódico, el organismo que agrupa los actores que velan por la seguridad de las elecciones en Francia —la Red de Coordinación y Protección Electoral— celebró el 5 de mayo una reunión para aprobar su primer informe público dedicado a las operaciones de desestabilización extranjera observadas durante las elecciones municipales.

Gran parte de este documento debe abordar las maniobras dirigidas contra los tres cabezas de lista de Francia Insumisa en Marsella, Toulouse y Roubaix. Pero uno de los participantes en la reunión, Christian Charpy, presidente de la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña y Financiación Política, “exigió que se censuraran pasajes” para que no “sirvieran de trampolín a LFI”, según Le Canard enchaîné. Una exigencia que dio por resultado el bloqueo del informe, un documento hoy “censurado y guardado en un cajón”, de acuerdo con el mismo medio.

El líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, reaccionó inmediatamente a la publicación. “Existe, pues, un informe que demuestra las injerencias electorales contra LFI por parte de una empresa israelí: BlackCore, una agencia cercana a Netanyahu”, denunció el martes en un mensaje en X. Mélenchon también criticó la voluntad “en las altas esferas del Estado” de “edulcorar la verdad”, un Gobierno, que “guarda silencio” y que así “se convierte en cómplice de actos contrarios a la democracia y al interés nacional”.

Investigación abierta

Si bien parte de los medios franceses considera que los contenidos contra los candidatos insumisos tuvieron escasa difusión y visibilidad, el partido cree que se ha minimizado la gravedad del caso y presentó una denuncia pasadas las elecciones. En Toulouse, François Piquemal solicitó la anulación del resultado alegando una supuesta injerencia extranjera.

“A día de hoy, los habitantes de Toulouse pueden preguntarse legítimamente si la extrema derecha israelí ha robado las elecciones. El hecho de que el Gobierno [francés], que siempre ha apoyado al señor Moudenc [candidato conservador que ganó la elección], retenga hoy información sobre el informe público (...), no hace más que dar crédito a esta tesis”, declaró el diputado LFI este miércoles en una rueda de prensa convocada por los tres candidatos insumisos implicados, tras las revelaciones de Le Canard Enchainé.

Esa misma tarde, Piquemal interrogó al Gobierno sobre esta cuestión en la Asamblea Nacional. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que desde el Ejecutivo han sido totalmente “transparentes” sobre estos temas. “No escondemos nada, y el informe se publicará, evidentemente. Además, se ha iniciado una acción judicial. Se trata de injerencias digitales extranjeras, que son bastante graves”, subrayó el ministro.