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La extrema derecha saca pecho con los primeros resultados de las municipales en Francia

Emmanuel y Brigitte Macron votan en la primera ronda de las elecciones municipales en Le Touquet.

Amado Herrero

París —
15 de marzo de 2026 20:28 h

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Este domingo todos los residentes en Francia estaban llamados a las urnas para decidir la composición de los 34.875 ayuntamientos de todo el país, desde los municipios más pequeños hasta las grandes ciudades como París, Lyon y Marsella. Una gran cita —900.000 candidatos presentes en 50.000 listas— que se celebra cada seis años en una elección a doble vuelta (la segunda tendrá lugar el próximo domingo 22).

Las cifras de las diferentes encuestas apuntan un fuerte avance de Agrupación Nacional (RN) en la opinión pública —especialmente en las zonas rurales— respecto a 2020, lo que confirma la rápida progresión electoral registrada por el partido de Marine Le Pen en las últimas legislativas y europeas de 2024.

“Los franceses han estado a la altura de sus responsabilidades”, se felicitó Jordan Bardella, actual presidente del partido lepenista, en una alocución desde Beaucaire (15.600 habitantes), donde el alcalde de extrema derecha ha sido reelegido desde la primera vuelta. “En los municipios en los que gobernamos, hemos demostrado que una política de sentido común y de orden, tanto en las calles como en las cuentas, puede mejorar de forma concreta la vida cotidiana de los franceses”, declaró Bardella, quien animó a los votantes a elegir “alcaldes profundamente patriotas” “que serán la voz del cambio y la recuperación dentro de una semana, en la segunda vuelta”.

Antes del cierre de los colegios electorales Bardella había tendido la mano a “las derechas sinceras” para pactar contra “la extrema izaquierda” de cara al voto del próximo domingo

En la ciudad de Toulon, considerada clave, la extrema derecha llega claramente en cabeza con alrededor del 40% de los votos, según los sondeos. Primer gran ayuntamiento en tener un alcalde lepenista, en 1995, el mandato del frentista Jean-Marie Le Chevallier resultó tal catástrofe de gestión, finanzas y escándalos, que al partido le costó más de dos décadas conseguir una victoria en otra gran ciudad.

En Perpiñán, la ciudad más grande controlada por Agrupación Nacional, el alcalde Louis Aliot ha sido reelegido en la primera vuelta, según los primeros sondeos. Aliot recibiría un 51,4% de los votos. Aunque no eran numerosos —poco más de una docena—, los alcaldes RN de municipios pequeños y medianos han sido reelegidos o se encuentran en buena posición para serlo el domingo 22 de marzo en la segunda vuelta.

Muchos de los temas centrales son los mismos de 2020, entre ellos el poder adquisitivo, el sistema sanitario y los servicios de proximidad. Sin embargo, si hace seis años en tercer lugar venían las preocupaciones medioambientales, esta cuestión ha quedado hoy relegada al octavo puesto, según una reciente encuesta de Ipsos BVA para el diario Le Monde, el Cevipof y la Fundación Jean-Jaurès.

En contraste, las preocupaciones en materia de seguridad han ido en aumento, incluso a nivel local, y ahora constituyen un factor decisivo a la hora de decidir el voto. En este contexto, si los ecologistas consiguieron excelentes resultados en 2020, estos temas son especialmente favorables para la derecha y la extrema derecha.

A pesar de los dicursos triunfalistas de los líderes ultras, los resultados de las elecciones municipales son muy difíciles de predecir, incluso pasada la primera vuelta. Además de la importancia de las cuestiones locales, cualquier candidato que sume más de un 10% de los votos se clasifica para la segunda, haciendo posibles múltiples duelos triangulares o cuadrangulares. En este contexto las negociaciones a lo largo de la semana entre los dos votos, los abandonos y las fusiones de listas desempeñan un papel crucial en la elección de los alcaldes en las grandes ciudadades.

Figura política preferida de los franceses, el alcalde ocupa un lugar importante en un sistema tan centralizado, al ser el interlocutor privilegiado entre el Estado y los ciudadanos. Pese a su relevancia, este año la campaña ha quedado en parte eclipsada por las crisis internacionales y la inestabilidad política nacional.

Debilitamiento del frente republicano

Sin embargo, el sistema francés de elección a doble vuelta implica que los resultados dependen en gran medida de las alianzas con otros candidatos. En cada cita electoral el front républicain, el cordón sanitario contra la extrema derecha, se ha venido debilitando, pero aún no ha desaparecido, especialmente gracias a los partidos progresistas. 

Manuel Bompard, coordinador nacional de La Francia Insumisa, también ha presumido de la “progresión” obtenida en estos comicios respecto a 2020. “Apelamos al pueblo a movilizarse esta semana contra la derecha y la extrema derecha”, ha dicho Bompard, que ha alertado de los peligros del partido de Marine Le Pen. “Tendemos la mano a las otras listas que se enfrenten a la extrema derecha”, ha añadido.

Por ese sistema electoral, las ambiciones de Marine Le Pen y Jordan Bardella no pasan por hacerse con un gran número de ayuntamientos, sino que centran sus esfuerzos en lograr algunas grandes ciudades que puedan usar de escaparate en la campaña de 2027.

El electorado urbano tradicionalmente ha sido uno de los más hostiles a Marine Le Pen. La victoria en una o varias de las grandes ciudades en las que llegan con opciones, como Marsella o Niza, sería un símbolo del avance inédito de la extrema derecha en el país y un espaldarazo de cara a la presidencial del año que viene.

En Marsella, el candidato RN, Franck Allisio, está al mismo nivel que el alcalde saliente, el socialista Benoît Payan, ambos con un 35,4% según la primera estimación de Ipsos-BVA. En Niza, el diputado Eric Ciotti —tránsfuga de la derecha tradicional y actual aliado a Marine Le Pen con una nueva formación de extrema derecha— se sitúa claramente en cabeza en la primera vuelta (42%) por delante del alcalde de centroderecha, Christian Estrosi (31%).

La sombra de la “unión de las derechas”

En el resto del país aspiran a entrar en tantos ayuntamientos como puedan aunque sea en la oposición (los consejeros municipales son los que votan en las elecciones al Senado) y también a conseguir suficientes votos en la primera vuelta para obligar a candidatos de la derecha tradicional a buscar alianzas de cara a la segunda. Para ello se esfuerzan en presentar a los partidos de izquierda como una amenaza.

“No descarto que se debata la posibilidad de presentar listas de unión o de coalición en la segunda vuelta, si existe el riesgo de que la extrema izquierda se haga con el control de varios municipios”, declaraba Jordan Bardella hace unas semanas. Bardella parece querer preparar el terreno para una posible “unión de las derechas” evocada en múltiples ocasiones por la prensa francesa en los últimos meses y que debilitaría aún más el cordón sanitario.

Por el momento los líderes de la derecha tradicional rechazan cualquier pacto a nivel nacional, aunque reconocen que se dirigen al mismo electorado. El presidente de Los Republicanos, Bruno Retailleau, afirmó abogar por una “unión en las urnas” y no entre las direcciones de los partidos. “Asumo plenamente que nos dirijamos a los votantes del RN para que la unión de la derecha se haga precisamente sobre el terreno”.

Esperanzas de la izquierda en grandes ciudades

En cuanto a los partidos de izquierda, pese al contexto aparentemente desfavorable, socialistas y ecologistas aspiran a retener la mayor parte de las grandes ciudades del país y añadir alguna otra como Toulouse. No obstante, el resultado de la elección en las tres más pobladas (París, Lyon y Marsella) es particularmente incierto. Las dos primeras podrían caer en manos de la derecha y, la tercera, de la extrema derecha.

Es el caso de París, la segunda vuelta se anuncia particularmente reñida entre el socialista Emmanuel Gregoire (que encabeza una lista de unidad de la izquierda sin Francia Insumisa) y la conservadora Rachida Dati (Los Republicanos), que hasta hace unas semanas ocupaba el Ministerio de Cultura. Gregoire fue teniente de alcalde de Anne Hidalgo (con la que la relación acabó deteriorándose, hasta el punto de que Hidalgo apoyó a otro candidato en las primarias socialistas).

París será una de las ciudades donde las fusiones de listas y las alianzas anunciadas en la semana entre las dos votaciones tendrán una mayor importancia. Si bien Emmanuel Gregoire cierra la primera vuelta claramente en cabeza, las decisiones y las consignas en los próximos días del centrista Pierre-Yves Bournazel y de la candidata insumisa Sophia Chikirou, que también se han clasificado para la segunda vuelta, serán decisivas de cara al domingo. 

Perfil bajo de los centristas

En cuanto al bloque central en el que se apoya Emmanuel Macron desde su llegada al poder en 2017, llega a las elecciones con unos pronósticos poco esperanzadores. Renacimiento, el partido que fundó Macron —y del que hoy parece alejado—presenta lista en solitario en menos de una docena de municipios.

En la mayoría de grandes ciudades simplemente ha optado por apoyar a candidatos de otros partidos de centroderecha, como es el caso en París o Niza, donde apoya a los candidatos de Horizontes, partido del exprimer ministro Édouard Philippe. También Lyon, donde el centro y la derecha se han aliado para sostener al expresidente del Olympique Jean-Michel Aulas.

Precisamente una de las elecciones que se van a seguir con más atención será la de la ciudad normanda de Le Havre, donde Philippe se presenta a la reelección. Antiguo jefe de Gobierno nombrado por Emmanuel Macron (2017-2020), es uno de los favoritos a liderar el bloque de centroderecha en la próxima elección presidencial y ha ganado las elecciones en primera vuelta con un 43,7% de los votos, seguido del 33,2% de la candidatura socialista.

Ha convertido su reelección en condición sine qua non para continuar su campaña a la jefatura del Estado. Una derrota en su propia ciudad eliminaría de la carrera hacia el Elíseo al candidato que los sondeos sitúan hoy como el mejor situado para batir a Marine Le Pen o Jordan Bardella.

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