El Gobierno francés aviva la polémica al reintroducir un pesticida peligroso para la salud, pese a las movilizaciones en contra
Se trata del tercer texto legislativo en materia de agricultura que tramita el Parlamento francés en menos de tres años. Después de una ley de orientación agrícola, en febrero de 2025, y de una controvertida “ley sobre los obstáculos a la profesión de agricultor” hace un año, este martes el Senado ha aprobado de manera definitiva un nuevo texto de “urgencia agrícola”. Una nueva pieza de legislación que ha detonado una tormenta política y cuya aprobación va a llevar, según anuncian varios medios franceses, a la ministra de Medio Ambiente, Monique Barbut —antigua directora de WWF en el país— a anunciar su dimisión este mismo miércoles.
Anunciado por el primer ministro, Sébastien Lecornu, el pasado invierno, en plena movilización de protestas de los agricultores, la intención del Ejecutivo francés era elaborar una ley reducida para responder a peticiones concretas de los sindicatos agrarios. Pero el texto se ha ido ampliando en su tramitación hasta acumular cerca de 70 artículos en su última versión, incluidas disposiciones controvertidas sobre la gestión y el almacenamiento del agua, los ataques de lobos, los ingresos de los agricultores o la simplificación de los trámites administrativos para ampliar las explotaciones ganaderas.
No obstante, una medida ha centrado la mayor parte de los debates: la reintroducción, con carácter excepcional y bajo ciertas condiciones, del acetamiprid y la flupiradifurona, dos pesticidas prohibidos en Francia desde 2018 debido a su persistencia en el medio ambiente y los riesgos para la salud. Ambos están autorizados en otros países de la Unión Europea, entre ellos España.
La reintroducción del acetamiprid, un neonicotinoide, había sumido al Parlamento en una polémica explosiva hace un año, cuando se incluyó en la proposición de ley impulsada por un senador conservador, Laurent Duplomb, que provocó una petición con más de dos millones de firmas en contra, así como denuncias de parte de la comunidad científica y de diversas asociaciones.
Aquel texto fue finalmente aprobado —con los votos de la derecha, la extrema derecha y de una parte de los partidarios de Macron—, pero el Consejo Constitucional anuló esa medida y bloqueó temporalmente el camino para la reintroducción de los pesticidas.
En realidad, en esta nueva ley tampoco debía figurar esa cuestión. Pero el Senado —dónde la derecha tiene mayoría— modificó el texto inicial para añadir la reintroducción excepcional de los dos pesticidas, en contra de la opinión del Gobierno, que no quería reavivar la polémica y que temía que la Asamblea Nacional bloqueara el texto.
Pero los senadores impusieron su redacción, con la posibilidad de reintroducir los pesticidas, así como medidas favorables a los agricultores en la gestión de los depósitos de agua; medidas calificadas de “cortoplacistas” y “simplistas” por cinco exministros de Agricultura de diferentes partidos en una tribuna publicada en Le Figaro hace unos días.
La noche del lunes, en una sesión tensa en la Asamblea, los votos de la derecha, la extrema derecha y de una gran parte de los macronistas, fueron suficientes para aprobar el texto, que el Senado confirmó este martes.
Sin embargo, la medida seguirá siendo objeto de debate. La ministra de Medio Ambiente, Monique Barbut, se había opuesto a la reintroducción del acetamiprid y diversos medios han ido deslizando su posible dimisión. Este martes estaba prevista una reunión de Babut con Sébastien Lecornu, según adelantó la Agencia France-Presse (AFP), confirmando una información publicada por Le Parisien.
De confirmarse su salida, no sería el primer titular de Medio Ambiente nombrado por Emmanuel Macron que abandona el Gobierno dando un portazo. En 2018, Nicolas Hulot comunicó en una entrevista en directo en la radio pública su decisión de dimitir por la continua presencia de lobistas del mundo de la caza en el Elíseo, a menudo recibidos por el presidente.
En cuanto Barbut, antigua directora de WWF en Francia, que lleva menos de un año en el cargo, aceptó ponerse al frente de un ministerio que había perdido gran parte de sus prerrogativas frente a otras carteras como agricultura o economía, reflejo de la pérdida de peso en las prioridades del Gobierno. “Acepté el cargo de ministra en un momento algo complicado”, reconocía Barbut hace unas semanas al diario Le Monde, en un artículo repasando sus múltiples problemas en el cargo.
Fractura entre los macronistas
Además, la tramitación de esta nueva ley ha puesto de manifiesto las divisiones entre el Ejecutivo y el partido macronista, que se supone que debe apoyarlo en la Asamblea. En particular entre el primer ministro, Sébastien Lecornu, y el actual líder de los diputados macronistas, Gabriel Attal, uno de sus predecesores en el cargo. Los diputados del partido presidencial habían pedido al Ejecutivo que retirara la reintroducción a través de una enmienda, a lo que el Gobierno se negó.
Bajo la presión de la derecha y de los sindicatos agrícolas, Lecornu evitó implicarse y remitió a los grupos parlamentarios la responsabilidad de “decidir o modificar” la proposición de ley, al tiempo que bloqueó las enmiendas contra los pesticidas. “No ha sido decisión del Gobierno reintroducir esta medida”, trató de subrayar el martes la portavoz del Ejecutivo, Maud Bregeon, en relación con los dos pesticidas.
Los representantes de los grupos de derecha y de extrema derecha votaron unánimemente a favor, además de algo más de la mitad de los diputados del bloque de centro. No obstante, 16 centristas se abstuvieron —entre ellos varias figuras destacadas, como la ex primera ministra Élisabeth Borne y la exministra de Medio Ambiente Agnès Pannier-Runacher—, y otros 15 votaron en contra.
La redacción definitiva del texto prevé que sea la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo (ANSES), a instancias del Ministerio de Agricultura, la encargada de decidir sobre las excepciones a la prohibición del acetamiprid. Una excepción que solo afectaría a la filial de la producción de avellanas, por un período de hasta tres años.
En el caso de los cultivos a mayor escala de remolacha, manzanas y cerezas, la ley allana el camino para el uso, en las mismas condiciones, de la flupiradifurona, sustancia que no pertenece a la familia de los neonicotinoides, pero que comparte con ellos muchas de sus propiedades.
“Un giro decisivo”
La FNSEA, uno de los principales sindicatos franceses del campo, se felicitó el lunes por la noche, tras la votación, por “un giro decisivo” y expresó su reconocimiento a los diputados que “han escuchado la realidad del día a día de los agricultores”. Por su parte, la ministra de Agricultura, Annie Genevard, elogió a “los diputados que han optado por la responsabilidad” al votar a favor de este texto “elaborado junto a los agricultores” y que, según ella, permite “protegerlos mejor frente a la competencia desleal” de países que sí permiten usar estos pesticidas.
“Si hay una ministra que debe dimitir hoy, es ella”, respondió la secretaria nacional de Los Ecologistas Marine Tondelier. “Este texto supone retrocesos enormes en materia de pesticidas, ganadería intensiva y gestión del agua”. Los partidos de izquierda, que votaron unánimemente en contra, han denunciado una “ley veneno”, en palabras de la diputada insumisa Aurélie Trouvé, y “un día triste para la salud pública, la naturaleza y la agricultura”, según la ecologista Delphine Batho. Las fuerzas progresistas han anunciado que recurrirán al Consejo Constitucional una vez finalizada la votación.
Prohibidos desde 2018
Los efectos de los neonicotinoides, incluido el acetamiprid, han sido establecidos por múltiples estudios, que además señalan su permanencia en el organismo, en los suelos y en las aguas subterráneas. Y recientes investigaciones están alertando sobre posibles efectos nocivos en el desarrollo neuronal de los niños. De hecho, Francia ha reclamado en dos ocasiones a las autoridades europeas —en 2020 y 2022— nuevas evaluaciones al respecto.
En 2018, la Comisión Europea aprobó la prohibición de tres de las siete sustancias que componen esta familia de pesticidas —clotianidina, tiametoxam e imidacloprid—, señalada por científicos y apicultores como responsable de diezmar a las poblaciones de abejas desde los años 90. Y Francia legisló para prohibir otras, además de sustancias similares como la flupiradifurona.
En un informe publicado en mayo de 2024, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconocía “grandes incertidumbres en el abanico de pruebas sobre la toxicidad para el neurodesarrollo [toxicidad para la formación del cerebro] del acetamiprid”. La agencia europea reconoció que los actuales límites máximos de residuos en frutas y hortalizas representan un riesgo para los consumidores y recomendó que estos límites se dividieran por cinco, una recomendación que fue posteriormente aceptada por la Comisión.
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