Lydia Cacho reivindica el periodismo de investigación en México y critica a Obrador: “No ha cambiado nada”

Lydia Cacho en el 'III encuentro de Periodismo Iberoamericano'.

elDiario.es


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La periodista mexicana Lydia Cacho (Ciudad de México, 1963) es, desde el pasado mes de noviembre, también española. El Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad por naturalización por “el riesgo evidente para su vida”. “Su situación personal es vulnerable, pues ha sido víctima de torturas, ha sufrido más de seis atentados y está amenazada de muerte”. Especializada en coberturas en situaciones de peligro, violencia machista, infancia y delincuencia organizada, Cacho publicó en 2003 Los demonios del Edén, en el que revelaba una red de trata y explotación infantil en el Estado de Quintana Roo y que salpicaba directamente a políticos y empresarios mexicanos. Uno de ellos era José Kamel Nacif. La autora fue detenida sin orden judicial, trasladada en un coche propiedad de este empresario y torturada. La ONU ha reconocido la violación de sus derechos y ha pedido a México la reparación del daño causado. El director de elDiario.es, Ignacio Escolar, la entrevista en el III encuentro de Periodismo Iberoamericano.

“Unos sicarios entraron en mi casa, mataron a mis perras, fueron a por mí y tuve que salir con lo puesto. Y aquí estoy”. Lydia Cacho lleva dos años en España y, desde aquí, sigue reivindicando el periodismo “sobre todo el de investigación”, que se hace en México, el país del mundo donde más periodistas mueren. “El buen periodismo que hacemos no tiene que ver con la valentía de los profesionales, sino con la necesidad de explicar un país muy complejo entregado a la delincuencia organizada de cuello blanco”.

Tres mil pesos. Es el precio que pusieron a su vida la primera vez que intentaron matarla. “Se lo pidieron a un preso y el director de la cárcel me llamó para conocerme”. Casi el 40% de los ataques que reciben los periodistas mexicanos, incide Cacho, vienen del ejército y la policía: del Estado“. ”Los alcaldes y gobernadores se creen reyes de sus cotos de poder. Nuestros sistema judicial no funciona“.

Precisamente la periodista utiliza la justicia mexicana para explicar cómo es el trabajo de un periodista: “Explicar nuestro trabajo a periodistas de países democráticos es complejo. Nosotros no solo hacemos el trabajo periodístico, de investigación, sino que tenemos que convertirnos en una especie de Ministerio Público, en alguien que ayuda a la justicia para que esta funcione. Y no es porque queramos, sino que muchos llegamos a ese punto por la necesidad de defendernos”.

“No ha cambiado nada”. Así de tajante se ha mostrado la escritora preguntada por la diferencia entre los anteriores gobiernos y el nuevo mandato de López Obrador: “La prensa sigue bajo las mismas presiones. Obrador ha hecho lo mismo que Trump: invitar al linchamiento público de periodistas”.

Lydia Cacho se define como “una pesimista informada, y, por tanto, optimista”. A pesar de la situación de la profesión y de- la “precarización” de los profesionales, se ha mostrado convencida de que “a largo plazo las cosas van a cambiar, por eso el periodismo de investigación es más importante que nunca”. “El periodismo no es solo una profesión, es una misión. Un servicio social que, por supuesto, debe ser remunerado. Es un trabajo mal pagado, igual que muchos otros, pero hay que llegar a un equilibrio”. La periodista ha puesto un horizonte de 20 años: “Tendremos resultados”.

El feminismo, pilar fundamental del trabajo de Cacho, ha formado parte importante de su entrevista en la Casa de América de Madrid. Desde el escenario la escritora ha querido reivindicar el trabajo de un movimiento que ha conseguido “grandiosos logros” en el mundo entero y que, pese a ello, sigue autocriticándose, también en parte, por culpa del machismo. Sobre la respuesta de parte de la sociedad al avance de los derechos de la mujeres, Cacho ha criticado a la ultraderecha, pero también a la izquierda: “También está impregnada de machismo, nadie se salva. Todas y todos estamos tocados por el machismo, quien diga que no miente”. “Por supuesto, era obvio que esta cultura machista iba a responder de la manera en que está respondiendo”, ha opinado sobre el continuo ataque que reciben las mujeres feministas.

“¿Qué le dirías a una periodista que está empezando?”, le ha preguntado Ignacio Escolar. “Aprende judo rápido”, ha bromeado. “Le diría que confíe en su intuición. Cuando empecé hace 30 años mis editores me decían que tenía que encontrar 'la verdad', casi forzar esa verdad, la que ellos creían. Ya tenían la conclusión. Desde temprano empecé a escuchar, a estudiar, a sacar mis propias conclusiones”.

III encuentro de Periodismo Iberoamericano

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