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Pedro Sánchez avisa en la ONU a las “fuerzas reaccionarias”: “No vamos a dar un paso atrás”

Andrés Gil

Enviado especial en Nueva York —
24 de septiembre de 2026 02:27 h

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Un alegato a favor de la Carta de Naciones Unidas. Y contra aquellos “actores políticos y gobiernos”, contra esas “fuerzas reaccionarias” que dedican tantas energías en devolver al mundo “a un pasado”. Eso es lo que ha sido el discurso del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, la ciudad favorita de Donald Trump, uno de esos campeones mundiales de la internacional reaccionaria.

Sánchez ha denunciado que las ideas representadas por la Agenda 2030 “no solo están siendo cuestionadas, están siendo atacadas por actores políticos, por gobiernos que quieren devolvernos a un pasado oscuro y no hace falta señalarlos. Todos sabemos quiénes son y cuál es su modo o su modus operandi. Empiezan cuestionando las reglas, después las incumplen a sabiendas, por cierto, de que nadie se va a atrever a pedirles cuentas y recortan sus contribuciones a organismos multilaterales como es señalan a sus líderes y a sus trabajadores, bloquean su capacidad de acción para luego describirlos como entidades inútiles de las que podemos prescindir”.

El presidente del Gobierno, sin mencionarlo, ha ido desgranando todas y cada uno de los puntos de la agenda ultra de Trump, y también de sus principales aliados mundiales, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu: “Es un intento de demolición planificado, coordinado que nos es presentado como algo imparable y necesario, pero que en realidad va contra las corrientes estructurales de la historia y se construye sobre tres pilares equivocados. El primero de ellos es el egoísmo, la absurda creencia de que el mundo es un juego de suma cero, en el que la ganancia de unos implica necesariamente la pérdida de otros. El segundo es la ignorancia, porque se desprecia la evidencia científica y asume que hay países tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar. Y el tercero, el peor de todos, a mi juicio, es la crueldad. Una crueldad que ya ni se inmuta al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros”.

Sánchez también ha mostrado el apoyo español a que una mujer latinoamericana sea la próxima secretaria general de Naciones Unidas: “Y para que no esté sola, ella necesitará del respaldo de gobiernos valientes dispuestos a hacer lo correcto, por alto que sea el precio que haya que pagar. Y ese es el camino que ha elegido España: en los últimos ocho años, mi país se ha opuesto a todas las guerras de agresión allí donde se han desencadenado, ya sea en Ucrania, en Líbano o en Irán. Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5% del PIB y hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para evitar agresiones contrarias a la carta de Naciones Unidas, sancionando a los agresores rusos, imponiendo un embargo de armas al gobierno de Netanyahu en Israel, impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional [en alusión a Trump] y condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza”.

“Las fuerzas reaccionarias que quieren destruir ese orden multilateral no paran de atacarnos”, ha proseguido Sánchez: “Quieren que nos acobardemos, que nos rindamos, que acabemos creyendo que los objetivos de desarrollo sostenible son causas perdidas, que defender el bien común es ingenuo, que cooperar es un acto de debilidad. Pues bien, yo estoy aquí y subo a esta tribuna para decirles alto y claro que se equivocan y que no nos vamos a callar, que los españoles no vamos a dar un paso atrás, que no vamos a dejar de creer que la humanidad puede seguir progresando y que, entre todos y todas podemos construir un mundo mejor”.

Y ha concluido el presidente del Gobierno: “Dentro de unos años, las generaciones futuras mirarán hacia atrás y nos preguntarán qué papel jugamos cada uno, nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países empezaron a quebrar las reglas y otros decidieron hacer la vista gorda. Y cuando eso ocurra, queremos poder decirles que no dejamos de luchar, queremos poder decirles que nos dejamos la piel para legarles un mundo más pacífico, más sostenible y, por cierto, más justo”.