Primer efecto tras la derrota de Orbán: la UE quiere eliminar el veto a las decisiones de política exterior
La caída de Víktor Orbán tras las elecciones en Hungría puede suponer en vuelco en el funcionamiento de la Unión Europea. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha explicado este lunes que “se debería analizar las lecciones aprendidas dentro de la Unión Europea. Por ejemplo, hay que avanzar hacia la votación por mayoría cualificada en política exterior. Es una forma importante de evitar bloqueos sistemáticos, como hemos visto en el pasado, y deberíamos aprovechar el impulso actual para avanzar realmente en ese tema”.
Las decisiones de política exterior se toman por unanimidad y existe entre los 27 países miembros el derecho de veto, lo cual dificulta enormemente que la UE se pueda posicionar como un bloque con voz propia en el contexto internacional. Aunque con la aprobación en 2009 del Tratado de Lisboa se ampliaron las medidas que se podían aprobar con mayoría cualificada, la realidad es que los temas más importantes (seguridad y defensa, presupuestos, reforma de los tratados y la ampliación de la UE) sigue vigente la posibilidad del veto. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya propuso en 2022 que la mayoría cualificada fuera la fórmula para conseguir la aprobación de medidas, pero no tuvo éxito.
Orbán ha mantenido una política obstruccionista dentro de la Unión Europea, de hecho Hungría ha protagonizado 21 de los 48 bloqueos registrados a propuestas de la UE. En el caso húngaro, se bloquearon o se intentó frenar las decisiones que ha tomado la UE alrededor de la invasión de Ucrania por Rusia. Orbán ha tratado de tirar por tierra todas las decisiones de la UE para ayudar a los ucranianos, incluso ha llevado medidas aprobadas por los 26 países miembros a los tribunales europeos.
Esta política del primer ministro húngaro ha tenido su cenit en los últimos vetos que ha impuesto alrededor de Ucrania y Rusia. Orbán decidió bloquear el préstamo de 90.000 millones de euros para que Ucrania pueda financiar su guerra contra Rusia y el paquete número 20 de sanciones contra los intereses rusos, a pesar de que en una cumbre con los líderes de los 27 países miembros de la UE dio su visto bueno a un préstamo en el que tanto su país como Eslovenia estaban exentos de financiar.
Con el último veto de Hungría, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, aseguró que “nadie puede chantajear a las instituciones europeas”. Costa ya trató de mover sin mucho éxito la posibilidad de cambiar el sistema de votación entre los Estados de la UE, pero el derecho a veto se ha convertido en un arma que muchos países, especialmente los más pequeños, no quieren dejar de utilizar. De hecho, Bélgica impuso su capacidad de veto para tumbar la medida para utilizar los activos rusos congelados a Rusia por la invasión de Ucrania para financiar al ejército ucraniano que están depositados en una entidad en suelo belga.
Con un horizonte geopolítico donde Estados Unidos está tomando posiciones cada vez más beligerantes con Europa, mientras que Rusia sigue siendo una amenaza, la Unión Europea pretende que su voz en este nuevo contexto sea más unívoca y clara para convertirse en un poder frente al resto de bloques.
Todavía es una incógnita cómo Péter Magyar, vencedor de las elecciones húngaras, asumirá el poder en un país en el que Orbán ha gobernado durante 16 años transformando las instituciones públicas de Hungría para convertirlas en apéndices de su partido. Sin embargo, Von der Leyen quiere “empezar a trabajar con el Gobierno húngaro lo antes posible”, tanto en el paquete de sanciones como en los préstamos a Ucrania. “Hay mucho trabajo por hacer, Hungría está regresando a la senda europea”, ha destacado la presidenta de la Comisión.