El riesgo para Europa de una guerra comercial con China que usa como arma su control de minerales críticos

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
18 de mayo de 2026 00:49 h

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“Europa aún no es capaz de implementar la transición verde a gran escala sin aumentar su dependencia de las cadenas de suministro chinas”, ha resaltado este jueves el expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi al recibir el Premio Internacional Carlomagno, que reconoce a personas por su contribución a la unidad europea. La guerra de Irán ha impulsado la estrategia de la Unión Europea para reducir al máximo posible la dependencia de los combustibles fósiles, pero ha desvelado con más intensidad la supeditación de Europa de los minerales críticos y tierras raras que controla China.

No son solo materias primas necesarias para la transición verde (vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas), también son indispensables para sectores como la atención médica, las redes de energía y las telecomunicaciones, ya que son esenciales en productos electrónicos, magnéticos y ópticos así como en semiconductores utilizados en comunicaciones civiles y militares.

Desde que el líder chino Deng Xiaoping, a principio de los años 90 del siglo pasado, marcó la línea a seguir con su frase: “Oriente Medio tiene petróleo. China tiene tierras raras”, el gigante oriental lleva años copando la extracción y refinado de estos minerales, que necesitan de un proceso técnico complejo e intensivo en energía para su utilización industrial, ante la tranquila mirada de Europa cuyos empresarios abrazaban la estrategia de externalizar procesos sin evaluar las consecuencias geopolíticas. Ahora China es el principal productor de 20 materias primas críticas: representa el 70% de la minería global y el 90% de la capacidad de procesamiento de estos materiales en el mundo.

La verdadera cara de la amenaza llegó cuando el 4 de abril de 2025, como respuesta a la ofensiva arancelaria del presidente de EEUU, Donald Trump, y a las tensiones crecientes por las tasas europeas a los automóviles eléctricos chinos, Pekín impuso controles a la exportación de tierras raras que convulsionó a los fabricantes de todo el mundo. China anunciaba al mundo que utilizaba su control sobre minerales críticos y tierras raras como un arma.

La Unión Europea ha elevado su guerra comercial contra China tras la decisión de vetar proyectos de energías renovables con fondos de la UE que contengan piezas chinas ante la necesidad de la UE de reducir los riesgos de posibles ciberataques y de dependencia económica. Sin embargo, un conflicto comercial con China puede reeditar el freno a la exportación de minerales críticos a Europa, lo que puede provocar graves perjuicios para la industria y la defensa de la UE.

Minerales críticos: “una poderosa arma geoeconómica”

El EU Institute for Security Studies, el think tank oficial de la UE encargada de analizar temas de política exterior, seguridad y defensa, ha realizado un informe bajo el título de 'Los materiales críticos como arma de Pekín' en el que resalta que “China ha convertido su monopolio sobre la minería y refino de materias primas críticas (como tierras raras, galio y germanio) en una poderosa arma geoeconómica” y que los controles de Pekín sobre estos materiales “actúan como un elemento de disuasión”.

La restricción de suministros por parte de China tiene un impacto tremendo en Europa, según este informe. Por un lado, puede provocar la interrupción de la producción de las fábricas, ya que la escasez de materiales obliga a empresas europeas, como pasó en el último parón con el sector automovilístico y tecnológico, a agotar sus inventarios, lo que encarece los costos de producción y provoca paros industriales.

Además, supone una trampa de deslocalización, ya que con la amenaza de limitar las licencias de exportación de componentes críticos, Pekín presiona a las industrias europeas para que trasladen sus centros de producción de alto valor añadido a China para poder acceder a los materiales sin restricciones.

El EU Institute for Security Studies no duda en calificar como “coerción política” la concesión de licencias de exportación por parte de China como moneda de cambio para forzar a la UE a cambiar sus políticas comerciales.

“El esqueleto del equipo militar moderno”

Pero además, en tiempos de rearme europeo ante la amenaza latente de Rusia y el abandono de Estados Unidos de la seguridad europea, la utilización de esta arma por Pekín incrementa las vulnerabilidades para la defensa de la UE. El EU Institute for Security Studies recuerda que las materias primas críticas son “el esqueleto del equipo militar moderno”: El galio es esencial para radares y sistemas de comunicación; el germanio para imágenes térmicas y visión nocturna; y las tierras raras son necesarias para la fabricación de cazas, helicópteros, drones, submarinos y misiles. China se ha negado categóricamente a otorgar licencias de exportación a Europa para cualquier uso final militar, lo que debilita los esfuerzos de rearme europeo y limita su capacidad para producir armas.

Un freno total a la exportación de estos materiales críticos provocaría que Europa agotaría rápidamente sus reservas estratégicas, paralizando su capacidad de fabricar municiones y armas, lo que supondría que la UE perdería su capacidad de disuasión frente a Rusia.

El think tank europeo apunta que el sistema de licencias de exportación de China “exige a las empresas europeas revelar información altamente confidencial”. Esta medida permite a Pekín “mapear las redes de suministro de la industria de defensa europea e identificar sus eslabones más débiles para posibles sabotajes físicos o cibernéticos en el futuro”.

Europa necesita innovar para mantener una ventaja cualitativa militar que compense la superioridad numérica de sus posibles adversarios, con vistas a Rusia. Sin embargo, el informe revela que la escasez inducida de estos materiales “ralentiza la investigación y el desarrollo europeo en tecnologías emergentes disruptivas como inteligencia artificial, computación cuántica y fotónica).

Finalmente, en un escenario de escasez extrema, el EU Institute for Security Studies advierte de que Estados Unidos o Japón podrían verse tentados a priorizar sus propios inventarios nacionales para abastecer exclusivamente a sus industrias de defensa, dejando a Europa desabastecida y fragmentando la cohesión aliada.

De hecho, uno de los temores que corre por los pasillos de las instituciones europeas es que en la visita que está realizando Donald Trump a China, el presidente de EEUU llegue a algún tipo de acuerdo con Xi Jinping sobre materiales críticos que deje fuera de juego a la UE. Según la Casa Blanca, Estados Unidos es “100% dependiente de las importaciones” de al menos 15 minerales críticos y el 70% de sus compras de tierras raras proviene de China.

Trump ya puso en grave riesgo las relaciones transatlánticas con su obsesión por anexionarse Groenlandia, un territorio danés rico en minerales críticos. Aunque la UE y EEUU acordaron el pasado mes de abril poner en marcha un plan de acción “para construir cadenas de suministro de minerales críticos seguras y sostenibles” la desconfianza entre ambas partes es evidente.

Con las relaciones comerciales entre la UE y EEUU golpeadas por la política que ha seguido Trump de aranceles, en el acuerdo firmado por ambas partes se van a estudiar instrumentos para reforzar acciones coordinadas como “precios mínimos ajustados, mercados basados en normas, subvenciones para cubrir brechas de precios y acuerdos de compra garantizada”.

El informe del EU Institute for Security Studies advierte que si Europa quiere solucionar este reto en solitario “fracasará” por el alto coste, las regulaciones y la falta de reservas. Con esta premisa, el think tank europeo propone que la UE coordine urgentemente fondos estatales, compras públicas estratégicas y aranceles conjuntos junto con sus socios del G7 además de países como Corea del Sur, Australia o Canadá, y que diseñe una estrategia que explote las dependencias de China para utilizarlas como política de disuasión.