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La UE está en riesgo de quedarse sin materias primas para potenciar las energías renovables

Imagen de placas solares.

Rodrigo Ponce de León / Yuly Jara

Corresponsal en Bruselas —
2 de febrero de 2026 21:27 h

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La transición energética de la Unión Europea está en riesgo ante la falta de materias primas. Un informe del Tribunal de Cuentas de la UE desvela que los objetivos de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero al menos en un 55% de aquí a 2030 y de lograr cero emisiones netas de aquí a 2050 o que el 42,5% de la energía sea procedente de fuentes renovables están en entredicho ante la falta de materias primas para su consecución. Cuando la Comisión Europea trata de impulsar la soberanía económica frente a EEUU y China, el Tribunal de Cuentas señala a las instituciones de la UE con la acusación de que “la política de materias primas de la UE traza un rumbo estratégico, pero carece de una base completa” y “no es lo suficientemente contundente”, con lo que el veredicto es concluyente: “El objetivo de garantizar el suministro de aquí a 2030 se antoja inalcanzable”.

“Aunque el Reglamento de Materias Primas Fundamentales establece un rumbo estratégico, sus objetivos carecen de justificación, y los datos subyacentes no son rigurosos. Los esfuerzos por diversificar las importaciones aún no han producido resultados tangibles y los cuellos de botella obstruyen el progreso de la producción nacional y el reciclado. Aunque los proyectos estratégicos pueden beneficiarse de una concesión de autorizaciones más rápida y de una mayor visibilidad, es probable que muchos de ellos tengan dificultades para garantizar el suministro a la UE de aquí a 2030”, apunta con claridad el informe del Tribunal de Cuentas de la UE.

El informe del Tribunal de Cuentas detalla que la UE identifica 34 materias primas fundamentales (26 relevantes para la transición energética) y 17 estratégicas, sin embargo, “los datos utilizados para estas listas tienen lagunas, son obsoletos y las proyecciones de demanda presentan deficiencias metodológicas”. Por otro lado, Bruselas ha establecido objetivos no vinculantes para 2030 (10% de extracción, 40% de procesamiento, 25% de reciclado y máximo del 65% de dependencia de importaciones de un solo país). El informe concluye que estos objetivos “carecen de justificación documentada y no está claro cómo se calcularon ni cómo contribuyen a las metas climáticas de la UE”.

La transición de la UE a las energías renovables depende en gran medida de equipamiento técnico (baterías, aerogeneradores y paneles solares) que requiere materias primas fundamentales como litio, níquel, cobalto, cobre y tierras raras. Con el fin de reducir los riesgos asociados a esta dependencia, el Reglamento de Materias Primas Fundamentales de la UE establece un objetivo no vinculante de que, de aquí a 2030, la UE no dependa de un solo tercer país para más del 65% del suministro de cualquier materia prima estratégica. En el informe se detalla la alta dependencia de la UE de países terceros. Por ejemplo, el 99% del boro proviene de Turquía, mientras que China domina el suministro de magnesio (97%), tierras raras o galio y de Chile se importa el 79% del litio que se consume en la UE.



De hecho, de las 26 materias primas fundamentales para las energías renovables, 10 se importan íntegramente de países terceros: vanadio, escandio, niobio, litio, tierras raras pesadas, tierras raras ligeras, boro, antimonio, magnesio y fósforo. Como curiosidad, Europa solo importa el 0,3% de su suministro de estroncio, ya que el 99,7% procede de España.

14 asociaciones estratégicas, sin asegurar el suministro

Además de la alta dependencia de terceros países, el Tribunal de Cuentas recrimina que aunque la UE ha firmado 14 asociaciones estratégicas, estas apenas han contribuido a asegurar el suministro. “De hecho, entre 2020 y 2024, las importaciones procedentes de estos países socios disminuyeron para 13 de las materias primas examinadas”.

Hay un problema añadido ante el nuevo escenario geopolítico, ya que “el libre comercio de estos materiales ha quedado distorsionado en varias ocasiones por las restricciones a la exportación, con el consiguiente peligro para la seguridad del suministro de la UE”.  

Por ejemplo, las importaciones de materias primas fundamentales para las tecnologías de energías renovables procedentes de Ucrania disminuyeron: de unas 345.000 toneladas en 2021 a unas 60.000 toneladas en 2024, como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania. Por otro lado, en abril de 2025, China incluyó siete tierras raras en una lista de control de las exportaciones que quedaban sujetas a licencias de exportación. La Cámara de Comercio Europea en China informó de que las autoridades chinas solo habían aprobado 19 de las 141 solicitudes de licencia hasta septiembre de 2025, y quedaban aún pendientes 121 solicitudes “urgentes”. En diciembre de 2025, la UE no había presentado ninguna reclamación ante la Organización Mundial del Comercio.



Hasta 15 años para poner en marcha una mina

Otros de los aspectos que critica el informe es que el tiempo para poner en marcha una mina en la UE suele oscilar entre 10 y 15 años, pudiendo superar los 20 años, y se destaca el caso de Suecia, donde abrir una mina puede requerir más de treinta años. La UE ha exigido la creación de “ventanillas únicas” para agilizar trámites, pero de momento solo 16 de los 27 Estados miembros las habían establecido a fecha de noviembre de 2025.

De esta manera, el objetivo del 40% de procesamiento nacional está bastante lejos, actualmente se estima en un 24% de capacidad. Además, el Tribunal de Cuentas destaca que “se están cerrando instalaciones debido a los altos costes energéticos y la falta de tecnología” y “no está claro si será capaz de recuperarse, como se señala en la evaluación de impacto del Reglamento de Materias Primas Fundamentales de 2023”. Como ejemplos, la Europa de los Veintisiete perdió alrededor de la mitad de su capacidad de procesamiento de aluminio primario en el período 2019-2023 o el 100% del procesamiento de tierras raras se realiza fuera de la UE.

La “desalentadora” política de reciclaje en la UE

Otro aspecto es la política de reciclaje, que el informe del Tribunal de Cuentas define como “desalentadora”. Los datos lo demuestran: siete de veintiséis materias primas necesarias para la transición energética tienen tasas de reciclado comprendidas entre el 1% y el 5%, pero es que otras diez no se reciclan en absoluto. Además, la mayoría de los objetivos de reciclado de la UE no corresponden específicamente a una materia prima, por lo que no incentivan el reciclado, especialmente las más difíciles de recuperar como las tierras raras de los motores eléctricos o el paladio de sistemas electrónicos.

La capacidad de reciclado en la UE ronda actualmente el 12%, pero el objetivo para 2030 es del 25%. Va a ser casi imposible conseguirlo. Según la Agencia Internacional de la Energía, recogido el informe, la falta de economías de escala coarta el reciclado eficiente, y los recicladores europeos, debido a las condiciones del mercado mundial, tienen dificultades para competir con los costes de los recicladores chinos. Esto se debe a la integración vertical de China, las ventajas de escala y los bajos costes laborales.

Y todo ello pese a que “ahora se producen más residuos que nunca”, pero los índices de recogida siguen estando muy por debajo de los objetivos. Como consecuencia de ello, las materias primas fundamentales de estos residuos se pierden para la economía de la UE.  Los auditores señalan que los recicladores europeos acusan el impacto de los elevados precios de procesamiento, las escasas cantidades disponibles, y las barreras tecnológicas y reglamentarias que frenan su competitividad.

Además, la auditoría del Tribunal de Cuentas apunta que aunque hay fondos disponibles (Horizonte Europa, fondos de cohesión) “están dispersos y la Comisión no supervisa sus resultados ni puede demostrar su impacto real en el suministro”.

“Sin materias primas fundamentales no habrá transición energética ni competitividad ni autonomía estratégica. Desafortunadamente, hoy tenemos una peligrosa dependencia de unos cuantos países terceros para el suministro de estas materias primas”, concluye Keit Pentus-Rosimannus, miembro del Tribunal que ha realizado la auditoría.

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